STAR WARS. ANTES DEL EPISODIO IV.

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Hace tiempo que vengo dándole vueltas a escribir sobre este film, que me gusta en su justa medida, y no porque me guste. ¿Por qué me interesa escribir sobre esta película en concreto? Por su éxito. Si los artistas (músicos, cineastas, escritores) tuviesen la fórmula del éxito, cada producto que hiciesen tendría éxito y no es así. De hecho, Star Wars (más tarde Episodio IV, Una nueva Esperanza) forma parte de este paradigma del éxito. Es un producto en el que se aplican todas las fórmulas posibles para su éxito: Una historia clásica sobre un héroe al estilo de Moisés, que acepta su llamada para luchar contra el mal, evidentemente con las variaciones pertinentes. Una heroína femenina, en acorde con los nuevos tiempos en que se empezaba a valorar el papel de la mujer. Una historia del pasado, que sucedió hace muchos años (unos de los grandes aciertos de lo que sería la franquicia), en una civilización técnicamente muy avanzada, haciendo aparecer en la pantalla productos tecnológicos que hacen las delicias de los espectadores, (en combinación con clichés fácilmente identificables para que el espectador no se pierda). Una puesta en imágenes elegante, de lujo. Unos actores solventes para arropar a los protagonistas. Una música que es sublime. Unos efectos especiales buenísimos, aunque hoy canten, en su momento fueron de lo mejor. Hay quien dirá que los de 2001 son  mejores y no cantan. Es posible que no canten pero que no son tan arriesgados en su concepción como los de Star Wars.

Pues con todo eso, el producto final es bastante mediocre (y vuelvo a aclarar que el film me gusta, en su justa medida). Y he aquí uno de los grandes misterios que sin saber por qué, llevan al éxito. El film triunfó en todo el mundo, muy por encima de las previsiones de los cineastas que trabajaron en él, digan lo que digan a toro pasado. Muchas de las imágenes no cobraron esplendor hasta que no les añadieron la maravillosa música de John Williams y con el tiempo, el señor Lucas, un perfeccionista de la ostia, no paró de manipular el film para mejorar su aspecto visual, por cierto, que una de las primeras manipulaciones fue hacia el 81, en el reestreno, cuando incluyó lo de Episodio IV. Muchas escenas estaban, en su primera versión, sin pulir, con errores perceptibles en decorado, vestuario, atrezzo… claro que por entonces nadie pensaba que los fans podrían ver el film una y otra vez hasta la saciedad (el vídeo casero no existía y el film estaba pensado para ser visto una vez, dos si gustaba mucho, tres veces si alguien consideraba que era el film de su vida).

Total, que de un producto bastante mediocre, nació todo un universo mitológico moderno (cine, novelas, comics, videojuegos, merchandising…) que no para de generar beneficios y que Disney no ha dudado en comprar para explotar a base de generar nuevas aventuras fílmicas, ya sea con la línea principal de la historia o con líneas secundarias partiendo de algunos de los personajes que gozan de las simpatías del público. La película ha sido analizada por activa y por pasiva, y la fórmula se estudia en Universidades y escuelas de todo el orbe, o tal vez sea mejor decir sus componentes; no sólo esta historia, cualquier producto que consigue el favor del público y con ello el éxito, hay opiniones de todo tipo y aún así, siguiendo los componentes al pie de la letra… el pro qué del éxito sigue siendo, hasta cierto punto, un misterio.