EL PLAGIO

EL PLAGIO

 Ceremonia del te 083

Hoy me apetece relataros una anécdota que me encantó, por deliciosa, y de la que tuve noticia el pasado jueves, conversando ante una cervecita tras la presentación en Mataró de “el viaje de Pau”, de Benjamín Recacha. Naturalmente, he cambiado los nombres.

Relataba un amigo, que un familiar suyo, septuagenario, una mañana, cogió unos folios encuadernados, se los metió en su cartera de cuero y comunicó a sus familiares que iba a registrar su tesis.

Al llegar al registro de la propiedad, en ventanilla, le preguntaron por el nombre de la tesis que quería registrar. Cuando lo dio, se sorprendió, al serle comunicado por el funcionario, que ese título ya estaba registrado. Por curiosidad, el hombre preguntó quién se le había adelantado:

— Onofre Arauja.

— ¡Si soy yo!, — exclamó sorprendido.