LA DILIGENCIA

diligencia

Mucho es lo que me gusta el western, tanto que probablemente sea mi género preferido. Dada mi fascinación por el género no podía dejar de hablar de una de las películas más significativas de este género, por varias razones. Para empezar diré que es una gran película de uno de los mejores años cinematográficos de la historia, 1939. En este año se estrenaron varias obras maestras, y una buena cantidad de películas muy buenas. Este fue el año de ese monumento que es Lo que el viento se llevó, todo un símbolo del arte y la industria cinematográfica. La diligencia, una obra maestra, tiene el mérito de haber aguantado el envite de semejante monumento y figurar junto a un puñado de películas de ese año entre lo mejor que se ha hecho nunca, cinematográficamente hablando.

Los méritos de esta obra son muchos, uno de ellos, justo es decir que compartido con otras producciones de aquel tiempo, es ser un compendio de sabiduría cinematográfica. En esta cinta se reúne todo el saber del cine clásico del Hollywood de los años 30. Es una especie de pequeño monumento a las aportaciones que el cine empezó a hacer a partir del sonoro, el culmen de una manera de filmar y de hacer cine, al que Orson Welles supo extraer todo su jugo en la espléndida Ciudadano Kane.

Hay quien sostiene que la diligencia aportó varias innovaciones técnicas, una de ellas fue filmar con techado para los contrapicados de cámara en escenarios interiores, cosa que pongo en duda y la otra fue filmar una persecución desde varios ángulos (saltándose incluso el eje), haciendo que por la pantalla se viese a los caballos correr en un sentido en unas tomas y en el inverso en otras, sin provocar la confusión que los teóricos decían que esta situación podría provocar a los espectadores; esta última innovación, más probable, también la pongo en duda. Sí que es cierto que se hizo así, aunque Ford dijo que ello fue fruto de la casualidad, pues si querían cumplir con el plan de rodaje habían de rodar desde ángulos diferentes debido a la incidencia del sol.

La película parte de un relato Boule de suif, de Guy de Maupassant, en que una serie de personajes pertenecientes a diferentes clases sociales se ven obligados a compartir el mismo espacio. Sobre este relato, Ernts Haycox publicó un western Stage to Lordsburg que sirvió de base al excelente guión de Dudley Nichols, uno de los guionistas perseguidos durante la caza de brujas y cuyo nombre apareció en la lista negra. Gracias al buen hacer de Nichols, los personajes traspasan el límite de la historia narrada y se convierten en una metáfora de los Estados Unidos, en algún momento, justo es reconocerlo, demasiado evidente. En este sentido, tal vez La diligencia sea el primer western en que el género cinematográfico es utilizado para hablar de temas de primer orden para la sociedad estadounidense mediante alusiones, ya sea por escabrosos, por censura o por curarse en salud.

Actuaciones a parte, todas excelentes, aunque nada naturalistas… por ejemplo, por motivos de censura no se pudo mostrar a una mujer embarazada, aunque el buen hacer del director, ayudado de la estupenda fotografía de Bert Glenon y de la buena actuación de Louise Platt consiguió transmitir el embarazo, aunque físicamente no pudiese ser mostrado.

Para finalizar mi comentario sobre La diligencia, quien quiera saber más que recurra a los miles de estudios que hay por ahí,  comentaré dos cosas. Una es que en este film se da una de las mejores escenas de acción de la historia del cine, con una cabalgada fantástica, y que es todo un manual para este tipo de escenas, en donde se combinan la emoción, el suspense y la acción en un equilibrio perfecto. En ella hay una de las grandes escenas de especialista, protagonizada por Yakima Canutt, el doble de muchas estrellas de cine y planificador de muchas de las grandes escenas de acción del cine, entre ellas la fantástica carrera de cuadrigas de Ben-Hur, de William Wyler. Se trata de la caída de un vehículo en marcha, pasando el vehículo, la diligencia, por encima de Yakima.

La otra cosa que quiero decir es que en este film encontramos uno de los travellings que más me emocionan de la historia del cine. Un bellísimo movimiento de cámara mientras esta se aproxima a John Wayne, la primera vez que aparece en el film. Cada vez que lo veo no puedo evitar emocionarme. Justo es decir que no sé si me emociona por el travelling en sí, su elegancia y la grandiosidad que transmite del personaje encarnado por Wayne o es por el conocimiento de la carrera de Wayne y lo que este ha significado para el western.

Post-data:

La diligencia es la primera de varias películas que Ford rueda en Monument Valley, escenario fantástico al que volvería a rodar en varias ocasiones.

EL DORADO Y HARRY POTTER

EL DORADO Y HARRY POTTER

ELDORADO

No, no es una nueva entrega del famoso mago, ni una aventura apócrifa. Se trata de una sencilla conexión que hice el otro día, viendo este viejo western (El Dorado) de Howard Hawks. Este film, con variaciones, es un remake de Río Bravo, excelente western del mismo autor, que se gestó debido al aburrimiento o rechazo que le produjo la historia contada por Fred Zinnemann en Solo ante el peligro (High Noon, 1952), buen western y económico, bien interpretado por Gary Cooper. La película, según algunos críticos es una metáfora del Macarthismo, uno de los episodios más negro, vergonzoso y retrógrado de la historia de los Estados Unidos. En ese tiempo, la extrema derecha secuestró al país provocando una histeria colectiva en torno al peligro comunista y su dañina infiltración en todos los sectores de la vida estadounidense. Sindicalistas, luchadores por los derechos civiles, artistas, personas afines a ideas socialistas y comunistas fueron perseguidos. Se instauraron comisiones que llamaban a declarar a los ciudadanos sospechosos. Se negó el trabajo a profesionales incluidos en una lista inexistente, por negarse a declarar o denunciar a sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Varios intelectuales y artistas se exiliaron. Esto son solo algunas pinceladas sobre esa época terrible para la sociedad americana en general y para las personas que sufrieron cárcel, persecución y acoso, dificultando que se pudiesen ganar la vida con un trabajo sujeto a contrato.

Volviendo a Solo ante el peligro y Río Bravo. A Hawks le pareció mal el hecho de que un sheriff (un profesional) se pasase media película mendigando ayuda. Esta anécdota fue el germen de Río Bravo, en que el sheriff se pasa toda la película rechazando la ayuda que se le ofrece, hasta hacer de ello un gag recurrente, apoyado en el nombre del personaje protagonizado por John Wayne, Chance. El western de Hawks fue todo un éxito, una obra maestra en la que el director dio una lección de cine, dejando que los actores enamorasen a la cámara y componiendo la película en torno a ellos y a sus características. Toda una lección de cómo realizar un western en espacios cerrados, sin las clásicas cabalgadas y tomas panorámicas en espacios abiertos. Ello no quiere decir que no hubiese acción.

Años más tarde, realizó otro western, El Dorado. Tras una introducción inicial, el resto del film se convirtió en un remake de Río Bravo, película que le había resultado en taquilla, había sido bien acogida por la crítica y se había convertido en un símbolo sobre la amistad viril. Si Hawks ya estaba decidido a hacer el remake o fue una cosa que vino sobre la marcha, una especie de vuelta a un material que conocía, que le había dado frutos y con el que se sentía cómodo, lo desconozco. Una cosa era cierta, se había quedado con ganas de probar algunas cosas en su anterior film, Río Bravo, cosas que hubo de desechar, en aras del equilibrio formal del film. Algunas de estas cosas las trasladó a su nuevo proyecto: El Dorado, que resultó ser un remake más excéntrico, más pasado de vueltas y con guiños hacia la comedia más alocada de los años treinta. Todo ello funcionó a la perfección y consiguió hacer otra excelente película. Y para terminar con el tema, diré que aún hizo otro remake más de Río Bravo, que fue otro excelente western, Río Lobo.

¿Por qué pensé en Harry Potter viendo El Dorado? ¿Os acordáis de las batallas entre los magos alineados con la Orden del Fénix y los mortífagos? En estas, los mortífagos no se andaban con rodeos y lanzaban maldiciones prohibidas, destinadas a matar principalmente, y los magos que se alineaban con la Orden del Fénix utilizaban hechizos defensivos, de los de hacer cosquillas… De hecho, Harry es el primero que se niega a matar. Eso, aunque coherente en el mundo de Harry Potter, siempre me ha rechinado, no lo veo real, lógico ni coherente. Pero, repito, es coherente en el mundo creado por Rowling y en la trayectoria que describe de Harry Potter, en su confrontación con Voldemort y en su madurez como persona, eligiendo, en todo momento lo que considera correcto.

En El Dorado, film muy perverso, los “malos” (si me decido algún día haré una entrada sobre los mitos del Fart West), respetan las reglas del juego, mayormente, sobre todo el pistolero antagonista del personaje interpretado por John Wayne, y son los “buenos”, los que violan el fair play para alzarse con la victoria, y juegan sucio. Es por esto que pensé: “El anti Harry Potter”, y es por esto que considero que El Dorado, western excéntrico y humorístico, es gamberro, perverso con los mitos y clichés establecidos por el género cinematográfico película tras película.