EL DE ARRIBA. Fragmento de Cuentos Brutos

EL DE ARRIBA

Ceremonia del te 237


Iba un profesional de la religión en su moto. Era uno de esos hombres que vivía la dolce vita pregonando los deseos del dios de turno. Se había sabido buscar la vida agenciándose la predica de varios pueblecitos tranquilos, habitados por gente sencilla acostumbrada a pasar diciendo a todo amén. No tenían grandes recursos para el culto pero le solucionaban la vida. Comía todos los días, dormía caliente y nunca le faltaba lo indispensable para ir tirando.

Ese día, tenía cierta prisa, ya que, por contentar a una feligresa y dedicarle parte de su tiempo, llevaba cierto retraso en la hora para presidir el culto en el pueblo de al lado. La prisa era tanta que devoraba la carretera, ignorando señales y líneas dispuestas en la calzada para una conducción segura. En un momento dado, rebasó una línea continua con la moto, infracción que observó un helicóptero de tráfico que en ese momento sobrevolaba la zona. El helicóptero, viendo que a quinientos metros había unos agentes apostados en la carretera y que la moto iba directa hacia ellos, procedió a comunicar la infracción a dichos agentes.

Fragmento de Cuentos Brutos

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