HARRY POTTER. Parte 2

HARRY POTTER. Parte 2

Azkaban

Y tras estas dos maravillas llega Alfonso Cuarón que aún ofreciendo una gran película, creo que, de largo, la mejor de la saga es la peor dentro del conjunto. En ella se producen varios cambios visuales con respecto a las dos anteriores, no solo en la fotografía, de tono más oscuro y visualmente más dinámica, también en las localizaciones, escenarios y vestimentas, haciendo cambios significativos en bastantes aspectos, eliminando de un plumazo personajes que no volverán a aparecer en toda la saga, así como algún episodio que provocará pequeños cambios, bien es cierto que sin importancia para el argumento general, incluso atreviéndose a romper las reglas de la saga en lo que a las normas del ministerio se refiere (los menores no pueden hacer magia fuera de Hogwarths). No creo que Alfonso Cuarón fuese el único responsable de todas estas decisiones, algunas de ellas de cierta importancia. Uno de los cambios, por necesidad, fue la substitución del actor que interpretaba a Dumbledore, debido a la muerte de Richard Harris. Michael Gambon, el actor que lo substituyó, fue todo un acierto, pues dotó al personaje de toda una gama de matices, necesarios para el desarrollo de la trama. En El preso de Azkabán,  una pequeña joya desubicada dentro del conjunto, hay varias decisiones que considero desacertadas; una de ellas es restar importancia al quidditch y reducirlo a una muy breve secuencia (aunque excelente), en la que además se renuncia a introducir a uno de los personajes que va a resultar importante en el posterior episodio. En este film se eliminan tramas enteras que, aunque no aportan nada a la general, perjudican notablemente el resultado final (de la saga).

En el siguiente film, El cáliz de fuego, se recupera en cierta manera, la estructura de los films anteriores a El preso de Azkabán, aunque se omite la escena en casa de los Dursley, y se recuperan algunos de los clichés establecidos por Columbus. La composición fotográfica retorna al clasicismo de Columbus pero conservando esa tonalidad más oscura que ya no abandonará la saga hasta la última escena de Las Reliquias de la Muerte. Parte 2. En este film se vuelve a cambiar de director, confiándole la batuta a Mike Newell, que hizo un buen trabajo retornando la saga a los cauces de los que había salido con Cuarón. Desafortunadamente, John Williams decidió abandonar la parte musical, siendo substituido por Patrick Doyle. Doyle hizo un excelente trabajo, y la desafortunada marcha de Wiliams, que hizo temer por los aspectos musicales, quedó en anécdota. Después de todo, ambos compositores tienen unos estilos similares y trabajan algunos aspectos de las bandas sonoras, de manera similar. Aunque me hubiese gustado la continuidad de Williams, el trabajo de Doyle es muy bueno. Supongo que un musicólogo profesional apreciaría diferencias entre uno y otro… yo soy incapaz. Me costaría mucho saber quién es uno u otro si, “a priori”, no lo sé.

En El cáliz de Fuego creo que falta algo de pausa para acabar de encajar bien algunas piezas de la historia. Aquí se siguen eliminando cosas que a la larga van a ser importantes, escenas que pueden dar mayor emoción, a nivel dramático, a la historia que se narra; estos elementos o se eliminan o se maltratan siendo presentados deprisa y de manera zafia. No creo que El Cáliz de Fuego esté entre las mejores de la saga, aunque para bien o para mal, forma parte de esta. Aún siendo, según mi opinión, de las menos acertadas de la saga, está dentro del tono del que se salió Cuarón, y tiene el mérito de haber devuelto a la saga las señas de identidad de las que la dotó Columbus.