LA GRAN MARCHA, DE DOCTOROW

LA GRAN MARCHA DE DOCTOROW

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He terminado de leer esta gran novela, en contenido, que no en extensión. ¿Cuál  es la extensión adecuada de una novela, de una gran novela, de una novela épica como es el caso que nos ocupa? No tengo respuesta. Vuelvo a decir que es una gran novela pero no en extensión. En sus poco más de trescientas páginas, Doctorow narra con gran maestría uno de esos episodios que han quedado en el inconsciente colectivo de una sociedad: la marcha de un ejército, al mando de Sherman, devastándolo todo a su paso y convirtiendo ciudades, granjas, y grandes plantaciones en un infierno.

El autor tiene la gran virtud de coger un episodio significativo de la guerra civil de Estados Unidos, uno de los conflictos que han forjado el país y que aún sigue teniendo gran influencia en su cultura, como demuestran cintas y series de todo tipo, en las que planea el fantasma de esta guerra, y dentro de este marco monumental, seguir la trayectoria de múltiples personajes, significativo muestreo de la diversidad de esta sociedad.

La novela sigue varias fórmulas, una y mil veces vistas en obras narrativas estadounidenses. Presentar y desarrollar personajes con grandes historias particulares dentro de un gran marco épico. Recurrir a los grandes mitos religiosos a modo de metáfora. Utilizar el viaje y lo que en él acontece como medio expresivo, metafórico y narrativo para posicionar a los personajes y mostrarnos su recorrido hasta donde alcanza la novela y sus anhelos futuros, forjados por los acontecimientos que se van sucediendo durante esta gran marcha.

La novela, como toda gran novela, disecciona un momento concreto de la sociedad, sobre la que se escribe y en la que se escribe. Los problemas de aquellas personas, sus luchas y sus anhelos también son los nuestros.

Secesión. La Guerra Civil Americana

SECESIÓN. La guerra civil americana de John Keegan

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Quiero hablar de este libro por varias razones. Primero para felicitar a la editorial, a pesar de haber sido publicado con una subvención de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo con lo previsto en el artículo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual. Menciono lo de la subvención por creer que, sin esta, la traducción de la obra no hubiese visto la luz en nuestro  mercado. También por no creer en la política de subvenciones, creo en la de inversiones.

Dicho esto, pienso que este libro era necesario en nuestro panorama, huérfano de un estudio monográfico, serio, sobre el conflicto bélico que estalló en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos. Es cierto que hay un esfuerzo interesante y de valor divulgativo por parte de Jesús Hernández con su aportación: Norte contra Sur. Historia de la Guerra de Secesión, y que se ha ninguneado desde algún sector, y que a mí me parece de gran valor para el lector que quiera aproximarse por primera vez a un conflicto, tan complejo, como el de la guerra de secesión. Es claro, está bien escrito y el lector, a poca atención que preste, si sitúa perfectamente en el desarrollo de los acontecimientos narrados, pues hilvana muy bien las diferentes fases del conflicto en tan vasto territorio. Ya quisieran otros esa habilidad para relatar períodos más cortos en espacios reducidos y bien acotados. Pero el objeto de este artículo no es la aportación de Jesús Hernández.

La labor de John Keegan es destacable, ya que hace un resumen encomiable del conflicto para que el lector pueda entender la gran complejidad de este. Complejidad, no solo en sus causas, que en muchas ocasiones se suele simplificar bajo el epígrafe de  un conflicto por la abolición de le esclavitud, o como mucho ampliándolo al estallido de las tensiones entre una economía agrícola y otra industrial. Evidentemente algo de eso hay. Keegan nos habla del rápido crecimiento y desarrollo de la economía, del avance hacia nuevos territorios, de los modelos políticos, sociales y económicos que se quiere para estos territorios, del encaje de bolillos para mantener un equilibrio entre estados, siempre celosos de conceder demasiado poder al gobierno federal, de la gran contradicción política y social, que suponía una institución como la esclavitud en una nación que había luchado contra la tiranía y los privilegios de la corona.

La parte en que se dedica a explicar todos los antecedentes de la guerra y la organización de los ejércitos, la economía, la industria, las infraestructuras, la logística, la irregularidad de la cartografía, la educación, el retrato social, las ideas políticas y culturales y su relación con otras sociedades del momento, tal vez sean lo más destacado del libro. Personalmente me ha resultado instructivo, y me ha ayudado a entender la forma en que se llevaban las operaciones militares, como se organizaron, prácticamente de la nada, dos ejércitos profesionales en un país en que, por motivos evidentes, no había ejércitos profesionales como los de Europa y lo poco que había estaba reducido al mínimo. En las formaciones de estos ejércitos, sobre todo por parte de la Unión,  se intuyen las alegalidades en las que incurría el gobierno federal presidido por Lincoln para el reclutamiento. En este caso, es una lástima que el libro no ahonde más en la legislatura durante la guerra y en las leyes que se debatían y aprobaban, pues es un momento clave para entender el fortalecimiento de las estructuras del poder federal frente a los estados. Precisamente una de las causas de la derrota de la Confederación, el celo de los estados en no ceder el control de sus ejércitos para una actuación coordinada.

Leyendo la obra de Keegan, no solo entendemos el conflicto que narra, también podemos entender los planteamientos que Estados Unidos hizo en los conflictos que intervino con posterioridad, en su propio territorio: guerra, exterminio y confinamiento en reservas de la población autóctona, en el continente americano, en Europa y Asia. Conflictos en los que no se plantea ganar, le basta con imponer su superioridad numérica y técnica hasta dejar al adversario sin margen de maniobra.

La obra es rica en anécdotas curiosas, de esas que gustan al lector, como saber que algunos episodios del conflicto tuvieron lugar en lugares tan distantes como las costas europeas, africanas, incluso australianas, en donde un barco confederado reclutó marineros para su tripulación. O la sorpresa de saber que, si bien el escenario principal de la guerra fue terrestre, los ingenieros probaron submarinos, siendo este el primer conflicto en que un submarino entabló combate.

Por poner una pega a la edición, diré que los mapas no están a la altura de este trabajo. El tamaño, la monocromía y una simbología poco acertada, dificultan enormemente su lectura y no tienen ningún atractivo para el lector poco habituado. A pesar de esta laguna, Secesión, la guerra civil americana, considero que es un libro altamente recomendable si queréis introduciros en este interesante y popular, gracias al cinematógrafo,  periodo de la historia.

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