PRESENTACIÓN DEL VIAJE DE PAU

PRESENTACIÓN DEL VIAJE DE PAU

Presntación Benjamín Recacha 003

El pasado 23 en Espai Literari, librería situada en Gràcia, que acoge autores inéditos o por descubrir, que por la razón que sea, no tienen cabida en los ruedos comerciales, se presentó El viaje de Pau, de Benjamín Recacha.

Local anexo en donde se realizó la presentación
Local anexo en donde se realizó la presentación

Dos cosas a destacar de Benjamín, su proximidad y espontaneidad y, aunque en algunos artículos pueda mostrar desanimo, un sano positivismo. En cuanto a la presentación, destacar su sinceridad, así como el trabajo de Aureli, que actuó como maestro de ceremonias.

La semana pasada destacaba la importancia de escuchar al escritor sin intermediarios, y lo cierto, es que en el caso de Benjamín ha sido una gran experiencia, por su sinceridad. Nos contó la génesis del libro: a partir del hecho de haberse quedado sin trabajo, algo habitual en estos tiempos, decidió dedicarse a un proyecto personal, realizar la novela que llevaba tiempo posponiendo. Quien haya seguido el blogg de Benjamín, estará al tanto de ello.

Presntación Benjamín Recacha 009

El tema no lo tenía decidido, sabía que quería escribir sobre Pineta, el lugar en el que veraneaba desde los seis años;  en un momento de la presentación, al intentar responder a una pregunta de Aureli: el significado del valle para él, no pudo contener la emoción. Investigando, para que no fuese la historia de un tipo que decide cambiar de vida y se dedica a pasear por el valle, se encontró con un episodio de la guerra civil, el de la bolsa de Bielsa, de la que pensaba que era un comercio de ganaderos o algo parecido. Cuando se dio cuenta de que se trataba de un episodio “cruel y sombrío de la guerra de exterminio planificada por Franco y la posterior represión” (los matices son míos), se dijo que ya tenía el tema, o como mínimo uno de los ejes de la historia, pues el episodio, en la novela, está engarzado con la búsqueda de los asesinados, por parte de sus familiares. En el tema de la investigación fue sincero: “Casi todo lo he encontrado por Internet.”

Sobre los personajes, tenía en la cabeza a Pau, a Diego el pastor, Sandra, y poco a poco comenzaron a surgir personajes, la hermana de Diego, Ariadna, la niña que se coló para trazar alguna anécdota y de la que no pudo prescindir conforme fue ahondando en su historia, y sobre todo el padre de Diego, el personaje que le permite, en forma de diario, relatar los hechos acaecidos durante la guerra.

Comentó la dificultad que tuvo al haber empezado la novela en primera persona del presente, que funcionaba mientras explicaba el pasado pero que supuso una dificultad a la hora de hacer avanzar la narración. Esa es una de las razones por las que la acción, del tiempo presente, avanza en base al diálogo.

Una de los momentos divertidos vino de la pregunta de una de las asistentes más jóvenes: “¿Por qué no escribía novelas para jóvenes?”. A modo personal, diré que no creo que haya literatura para jóvenes, adultos, niños; hay buena o mala literatura. Lo que un adulto es incapaz de leer, no se lo hagas leer a un joven o un niño. En este caso, el viaje de Pau, no creo que tenga edad de lectura. Es un libro que se disfruta más conforme se conoce la temática pero su mensaje es perfectamente entendible para cualquier lector.

Sobre nuevos proyectos, mencionó la dificultad de estar sumergido en la promoción del viaje, para trabajar con la regularidad que desearía en la nueva novela y en un proyecto con su hermano, Fran Recacha, una novela gráfica ambientada en el far-west, de la que dijo que nada tiene que ver con el viaje de Pau, punto en el que discrepo. A falta de conocer la novela, creo que tendrá que ver con El viaje de Pau, más de lo que Benjamín cree. ¿En qué me baso? El western ha sido un género cultivado por nuestros autores (los nacidos en el estado español): novela, cómic y cine, para hablar de lo que no se podía hablar: justicia, tiranía, guerra civil…

También habló de la repercusión que tiene la novela en el campo de la recuperación de la memoria histórica, la novela toca la fibra de muchas personas que se hayan inmersas en una lucha surrealista contra la administración heredera del franquismo, que tienen familiares asesinados y enterrados en fosas comunes; al hablar de ello, poniendo como ejemplo el caso de una antigua compañera de clase, a Benjamín le volvió a embragar la emoción.

Al final del acto se ofreció, a modo de conejillo de indias, a participar en una acción de la librería: “Apedrea al escritor.”, si queréis saber más sobre esta actividad no tenéis más que entrar en el blogg. A mí me parece muy interesante la propuesta. Tras el coloquio, con paciencia se ofreció a firmar libros, acto en el que fue criticado por estropear la portada, ya que es zurdo, y al firmar, aplastaba la portada. Soy consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero, cosas que podréis apreciar en el vídeo que a buen seguro, Benjamín colgará en su blogg y, supongo que, en youtube, y al que pondré un enlace en cuanto esté colgado.

Solo decir que fue un placer conocer a Benjamín y disfrutar de la presentación y del buen ambiente generado en Espai Literari.

Momento de la presentación
Momento de la presentación

 http://llibreriaespailiterari.blogspot.com.es/

http://benjaminrecacha.com/

EL VIAJE DE PAU, DE BENJAMÍN RECACHA GARCÍA

El VIAJE DE PAU, de Benjamín Recacha

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Se me hace difícil hablar de obras. ¿Cómo hacerlo sin destripar argumentos? (Spoilers se dice hoy en día). Antes de hablar de la obra hablaré de mí. Me cuesta horrores leer o ver películas (de ficción o documentales) sobre la guerra civil. Sé que debo hacerlo pero lo trato de aplazar hasta el final. La razón es que me pongo muy nervioso y me altero demasiado ante los atropellos que aún se siguen cometiendo en este país con el beneplácito de las autoridades en torno a las víctimas de la violencia fascista y a las personas que tratan de recuperar la memoria y llamar a las cosas por su nombre. ¿Cuándo se reconocerá oficialmente el genocidio y se devolverá a la sociedad lo que le fue arrebatado? No hablo solo de dignidad, lo hago de bienes materiales: propiedades inmobiliarias costeadas con el dinero de los trabajadores sindicados, que fueron expropiadas (más o menos como lo está siendo nuestra seguridad social actualmente), salarios no pagados a todos los esclavos que utilizaron las empresas afines del régimen… y un largo etcétera, que complica el reconocimiento, por parte de la administración postfranquista (me niego a llamar de otra manera a los herederos del régimen criminal) de los asesinatos sistemáticos, expropiaciones sistemáticas y tantas ilegalidades sistemáticas, algunas muy recientes, como la de liberar a los responsables de la acción de la justicia. Porque todos sabemos que el reconocimiento de los crímenes y el genocidio tiene implicaciones económicas importantes, cosa que las grandes fortunas que hicieron su agosto a la sombra del carnicero de Galicia no están dispuestas a asumir.

Tras esta introducción, en dónde muestro mi nula inteligencia emocional, vamos a hablar de “El viaje de Pau”. No es nuevo, pero poco dice en favor del panorama editorial de este país, extensivo a tantos otros en el campo de la cultura, que dejen de pasar obras como esta sin asumir riesgos de edición. La novela está muy bien y te hace disfrutar, que es lo mínimo que le podemos exigir a una obra de arte. Si además de hacerte disfrutar, la obra tiene varios niveles de lectura, como es el caso, en las que el lector se sumerge hasta donde le dé su compromiso, su cultura o sus vivencias, genial. Por los diversos niveles de lectura y por las peripecias de Pau y sus descubrimientos, no sé si el título es adecuado: “¿El viaje?” Tendría que ser Los viajes, ya que Pau, no sé si denominarlo protagonista, se embarca o le embarcan en diversos viajes, al menos es como yo lo entiendo. ¿Cuál de ellos es más importante? Existe un perfecto equilibrio ente todas las historias que se dan cita en el libro. Todas las historias son interesantes, ninguna es baladí: Divertidas, sensuales, trágicas, dramáticas, emotivas… ninguna deja indiferente y entre todas componen ese lienzo que transcurre entre varios escenarios y saltos temporales.

Una de las cosas que más me gusta de la obra es que no carga las tintas. Es mesurada. No presenta curas pederastas y fanáticos de la fe, por poner un ejemplo. Presenta seres humanos, cosa que es muy difícil cuando se trata el tema de la guerra y la represión, incluso en las obras sobre guerras y represiones ficticias, incluso a los personajes más “despreciables” les da un trato justo. Sí, en una novela positiva, sobre la bondad humana, el espíritu de superación y la búsqueda de la felicidad individual y social, hay personajes despreciables.

Evidentemente que diría mucho más sobre la novela pero sería destriparla, y eso queda para los clubs de lectura, en donde participe gente que se la haya leído con mucha atención y cariño y tenga ganas de desgranar hasta la última coma. Yo, ahora mismo, solo soy un lector que ha hecho una buena elección, de la que no me arrepiento, y deseo ponerlo en conocimiento de otros lectores. Leedla, os la aconsejo.

Por mi parte, solo interpelar al autor para que se anime a destripar su obra en un foro de lectores virtual o en vivo y en directo. Espero la siguiente novela y que los editores sean receptivos y actúen como lo que yo creo debe de ser un editor.

En el siguiente enlace podéis encontrar la novela.

http://www.amazon.es/El-viaje-de-Pau-ebook/dp/B00DGYPQWE/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1380274949&sr=8-1&keywords=El+viaje+de+Pau

Secesión. La Guerra Civil Americana

SECESIÓN. La guerra civil americana de John Keegan

 secesión

Quiero hablar de este libro por varias razones. Primero para felicitar a la editorial, a pesar de haber sido publicado con una subvención de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo con lo previsto en el artículo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual. Menciono lo de la subvención por creer que, sin esta, la traducción de la obra no hubiese visto la luz en nuestro  mercado. También por no creer en la política de subvenciones, creo en la de inversiones.

Dicho esto, pienso que este libro era necesario en nuestro panorama, huérfano de un estudio monográfico, serio, sobre el conflicto bélico que estalló en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos. Es cierto que hay un esfuerzo interesante y de valor divulgativo por parte de Jesús Hernández con su aportación: Norte contra Sur. Historia de la Guerra de Secesión, y que se ha ninguneado desde algún sector, y que a mí me parece de gran valor para el lector que quiera aproximarse por primera vez a un conflicto, tan complejo, como el de la guerra de secesión. Es claro, está bien escrito y el lector, a poca atención que preste, si sitúa perfectamente en el desarrollo de los acontecimientos narrados, pues hilvana muy bien las diferentes fases del conflicto en tan vasto territorio. Ya quisieran otros esa habilidad para relatar períodos más cortos en espacios reducidos y bien acotados. Pero el objeto de este artículo no es la aportación de Jesús Hernández.

La labor de John Keegan es destacable, ya que hace un resumen encomiable del conflicto para que el lector pueda entender la gran complejidad de este. Complejidad, no solo en sus causas, que en muchas ocasiones se suele simplificar bajo el epígrafe de  un conflicto por la abolición de le esclavitud, o como mucho ampliándolo al estallido de las tensiones entre una economía agrícola y otra industrial. Evidentemente algo de eso hay. Keegan nos habla del rápido crecimiento y desarrollo de la economía, del avance hacia nuevos territorios, de los modelos políticos, sociales y económicos que se quiere para estos territorios, del encaje de bolillos para mantener un equilibrio entre estados, siempre celosos de conceder demasiado poder al gobierno federal, de la gran contradicción política y social, que suponía una institución como la esclavitud en una nación que había luchado contra la tiranía y los privilegios de la corona.

La parte en que se dedica a explicar todos los antecedentes de la guerra y la organización de los ejércitos, la economía, la industria, las infraestructuras, la logística, la irregularidad de la cartografía, la educación, el retrato social, las ideas políticas y culturales y su relación con otras sociedades del momento, tal vez sean lo más destacado del libro. Personalmente me ha resultado instructivo, y me ha ayudado a entender la forma en que se llevaban las operaciones militares, como se organizaron, prácticamente de la nada, dos ejércitos profesionales en un país en que, por motivos evidentes, no había ejércitos profesionales como los de Europa y lo poco que había estaba reducido al mínimo. En las formaciones de estos ejércitos, sobre todo por parte de la Unión,  se intuyen las alegalidades en las que incurría el gobierno federal presidido por Lincoln para el reclutamiento. En este caso, es una lástima que el libro no ahonde más en la legislatura durante la guerra y en las leyes que se debatían y aprobaban, pues es un momento clave para entender el fortalecimiento de las estructuras del poder federal frente a los estados. Precisamente una de las causas de la derrota de la Confederación, el celo de los estados en no ceder el control de sus ejércitos para una actuación coordinada.

Leyendo la obra de Keegan, no solo entendemos el conflicto que narra, también podemos entender los planteamientos que Estados Unidos hizo en los conflictos que intervino con posterioridad, en su propio territorio: guerra, exterminio y confinamiento en reservas de la población autóctona, en el continente americano, en Europa y Asia. Conflictos en los que no se plantea ganar, le basta con imponer su superioridad numérica y técnica hasta dejar al adversario sin margen de maniobra.

La obra es rica en anécdotas curiosas, de esas que gustan al lector, como saber que algunos episodios del conflicto tuvieron lugar en lugares tan distantes como las costas europeas, africanas, incluso australianas, en donde un barco confederado reclutó marineros para su tripulación. O la sorpresa de saber que, si bien el escenario principal de la guerra fue terrestre, los ingenieros probaron submarinos, siendo este el primer conflicto en que un submarino entabló combate.

Por poner una pega a la edición, diré que los mapas no están a la altura de este trabajo. El tamaño, la monocromía y una simbología poco acertada, dificultan enormemente su lectura y no tienen ningún atractivo para el lector poco habituado. A pesar de esta laguna, Secesión, la guerra civil americana, considero que es un libro altamente recomendable si queréis introduciros en este interesante y popular, gracias al cinematógrafo,  periodo de la historia.

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