EL OJO

EL OJO

Cubículos 053

Hace años, cuando era un tierno escolar, más o menos allá por la prehistoria, sucedió algo muy curioso en el aula, que hizo que toda la clase se partiese de risa. Lo cierto es que en aquella aula, sucedían muchas cosas. Esta es solo una de ellas.

Estábamos en la clase de física, corrigiendo unos problemas. Para su corrección, el profesor llamaba a la pizarra a un compañero o compañera y este, hacía un esquema, traduciendo en imágenes el supuesto literario que narraba el problema, y transcribiendo los datos numéricos. El problema del día era sobre óptica y ángulos de reflexión. En los problemas de óptica, para ilustrar, solíamos dibujar esquemáticamente un ojo.

El compañero, ese día, salió a la pizarra, hizo el esquema pero se le olvidó dibujar el ojo, debido a los nervios de verse ante toda la clase. El profesor le comentó:

— Pon el ojo.

A lo que él, ni corto ni perezoso, acercó su rostro a la pizarra y aplicó el ojo en esta, produciéndose la carcajada general y el consiguiente sonrojo del compañero.

A modo de complemento diré que este compañero, excelente amigo, años más tarde se doctoró en física. No esperéis ninguna moraleja. Fue un momento divertido, protagonizado por una persona muy inteligente, que ese día, se dejó dominar por el nerviosismo y cierta timidez. Una anécdota, tonta, para recordar con cariño, que alegró por unos instantes una calurosa tarde en un aula de uno de tantos centros escolares diseminados por nuestra geografía.