EL OJO

EL OJO

Cubículos 053

Hace años, cuando era un tierno escolar, más o menos allá por la prehistoria, sucedió algo muy curioso en el aula, que hizo que toda la clase se partiese de risa. Lo cierto es que en aquella aula, sucedían muchas cosas. Esta es solo una de ellas.

Estábamos en la clase de física, corrigiendo unos problemas. Para su corrección, el profesor llamaba a la pizarra a un compañero o compañera y este, hacía un esquema, traduciendo en imágenes el supuesto literario que narraba el problema, y transcribiendo los datos numéricos. El problema del día era sobre óptica y ángulos de reflexión. En los problemas de óptica, para ilustrar, solíamos dibujar esquemáticamente un ojo.

El compañero, ese día, salió a la pizarra, hizo el esquema pero se le olvidó dibujar el ojo, debido a los nervios de verse ante toda la clase. El profesor le comentó:

— Pon el ojo.

A lo que él, ni corto ni perezoso, acercó su rostro a la pizarra y aplicó el ojo en esta, produciéndose la carcajada general y el consiguiente sonrojo del compañero.

A modo de complemento diré que este compañero, excelente amigo, años más tarde se doctoró en física. No esperéis ninguna moraleja. Fue un momento divertido, protagonizado por una persona muy inteligente, que ese día, se dejó dominar por el nerviosismo y cierta timidez. Una anécdota, tonta, para recordar con cariño, que alegró por unos instantes una calurosa tarde en un aula de uno de tantos centros escolares diseminados por nuestra geografía.

LA ESCUELA. FRAGMENTO DE DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS

LA ESCUELA

Ceremonia del te 237

 

La escuela del pueblo era pequeña. Los alumnos de sexto, séptimo y octavo estábamos juntos y teníamos a la misma maestra. Entre todos, no llegábamos a los veinte alumnos. Comparada con la escuela a la que había asistido, hasta entonces, me parecía un lujo. Aunque no me había presentado, todo el mundo sabía quien era y el motivo por el que estaba allí.

Jorge, el hijo de los Dávila, los que tenían la yeguada que había visto desde mi ventana, me invitó a montar aquella tarde. Por la tarde no teníamos colegio. Era otro de los pequeños privilegios de que gozaban los alumnos en aquel rincón perdido de la mano de dios.

FRAGMENTO DE DONDE HABITAN LOS MONSTRUOS.

HOMBRES VIOLENTOS Y SISTEMA EDUCATIVO SUECO

HOMBRES VIOLENTOS

Ceremonia del te 237

Me gusta el western. Es uno de mis géneros preferidos, supongo que por las mismas razones por las que le gusta a gran cantidad de gente. El western es un género que ha encontrado un territorio mental en nuestro inconsciente colectivo, que forma parte de ese universo común a todas las culturas, que lo habilita para explicar historias de contenido universal. Esa función que en su día cumplieron los grandes ciclos épicos de varias culturas, pasando por las novelas de caballerías y que actualmente se disputan la novela épica con tintes medievales, las sagas galácticas y el universo de súper héroes del cómic que pueblan las pantallas. Son historias poderosas por su sencillez (en ocasiones aparente), la resolución violenta de los conflictos, la lucha entre conceptos opuestos…

Cada western que veo me llama la atención, por una u otra razón, sean de la nacionalidad que sean. Hay uno que suelo ver una vez al año y que me llama poderosamente la atención, The volent Men (Hombres violentos), de Rudolph Maté, gran director de fotografía que realizó, con mayor o menor fortuna, una treintena de films como director.  Hombres violentos fue uno de sus mejores trabajos, tal vez el mejor, en su aventura como director. Un buen elenco de actores y técnicos que llevaron a buen puerto un guión sólido y bien construido. Lo que me llama la atención de esta historia es el personaje principal, que cumple con los cánones del western de los cincuenta. Hombre experimentado y de pasado violento que quiere rehacer su vida pacíficamente. Personaje atractivo a los parámetros culturales y metáfora de una sociedad. La historia, como tantas del género, transcurre tras la guerra civil estadounidense, y se centra en los conflictos entre grandes terratenientes y pequeños propietarios. Nuestro protagonista se ve envuelto en una historia de violencia, cosa que odia, y que según algunas tradiciones, es característico de varios de los líderes de la guerra civil que dividió al país. No me voy a extender sobre ello, tampoco destriparé la historia; solo voy a hacer una referencia al hecho que me llama la atención del film. El protagonista, para enfrentarse a sus oponentes, deja que quemen y saqueen su propiedad. Este acto del protagonista, que tiene su correspondencia en muchos acontecimientos históricos, me llamó poderosamente la atención desde la primera vez que vi el film.

El otro día, leía un artículo del profesor Navarro (http://www.vnavarro.org/?p=10000&lang=CA) en que hablaba de cómo se había deteriorado el sistema educativo sueco. Al subir los conservadores, desviaron recursos de la pública a la privada. Ello contribuyó al deterioro del sistema educativo, ya que la privada está para obtener beneficio. Más alumnos por aula, menos recursos educativos por alumno, menos educadores, maestros pedagogos. ¿Les suena de algo esta historia? Lo bueno del caso es que la clase dominante aceptó este deterioro que repercutía sobre sus propios polluelos, todo por alejar de las aulas y separar de sus vástagos a los hijos de las clases populares. Lo importante no es la educación y que los puestos los ocupen los más preparados, en justicia. Lo importante es que a los lugares de decisión solo puedan acceder los que tienen el dominio económico y que los hijos de los obreros acepten su lugar en la sociedad. La comparación con el héroe de la película que he referido es evidente. Pero mi pregunta es: ¿Cuánto nos lamentaremos, en un futuro, la clase trabajadora por no actuar, hoy, como el héroe del film en cuestión?

PIPO GÓMEZ

FRAGMENTO DE PIPO GÓMEZ

2c4206b2bc

Cuando llegó a su casa preguntó por los viejos álbumes de fotos familiares. Hacía tiempo que no los miraba, desde que su madre se había comprado la primera cámara digital. Hasta entonces, cada año tenía por costumbre repasar las viejas fotos familiares. Cuando apareció la cámara digital cambiaron algunas cosas. Una de ellas fue que dejaron de hacer reproducciones en papel por lo que, poco a poco, los viejos álbumes familiares fueron relegados.

http://es.united-pc.eu/libros/infantil-jovenes/8-10-anos/pipo-gomez.html?L=6&cHash=ecec801d2d586c02d7321885fad1bbd6&tx_mdprodukte_pi1%5Bpointer%5D=0

EN TORNO A LA EDUCACIÓN

EN TORNO A LA EDUCACIÓN

la torreta 088

La semana pasada se inició un curso de iluminación y sonido con alumnos para los que el sistema tradicional de educación reglada no tiene respuesta. Bueno, sí, una. Como todo mal político o toda mala empresa, la culpa y el problema está en ellos, no en el sistema que no les puede dar respuesta. No pretendo hacer una crítica de nuestros profesionales, que con los pocos medios que tienen  y con un entorno hostil hacen una labor loable. Cuando hablo de entorno hostil me refiero a los intereses del gran capital, y sus defensores: políticos, iglesia, grandes multinacionales, que quieren obedientes, no ciudadanos, y piden resultados que la educación en las aulas no puede dar, pues la educación no es adiestrar. La educación no puede ir al bandazo del último grito en demanda laboral, ni del último grito en ideología ni de la última parida del ministro de turno. La educación es un recorrido a largo plazo, cuyos frutos florecen a lo largo del recorrido de una vida con capacidad para elegir su camino de construcción. En ocasiones, los frutos de ese recorrido vital los saborea la generación posterior. En ese recorrido cada persona es un mundo y requiere unos tiempos de maduración, diferentes para cada uno, y totalmente reñidos con la uniformidad que pretende y busca el sistema. El mejor sistema es aquel que permite que todos lleguen al mismo punto, y no por bajada de niveles, sino porque es lo suficiente flexible para permitir la convivencia de chicos y chicas con intereses diferentes, etapas madurativas diferentes y por tanto, permita las entradas y salidas tantas veces como sean necesarias para que nadie se quede atrás. El sistema educativo no tiene que transmitir conocimiento, eso dependerá de los intereses de cada alumno a alumna, el sistema educativo tiene que capacitar para saber buscar y facilitar las herramientas para hacerlo, tiene que dar las herramientas para que los chicos aprendan a pensar, desenvolverse y adaptarse o adaptar.

El caso es que iniciado el curso se robó un móvil y una mochila. La respuesta fue administrativa, en busca de culpables y con la idea de la expulsión del curso. Esto me hizo pensar en que, en ocasiones, las personas que estamos en contacto con este mundo, el de la educación, muchas veces pensamos de una manera tradicional y administrativa. ¿De verdad la solución es expulsar a alguien sin haber comenzado a trabajar con él? ¿Excluir a un excluido? ¿Somos tan necios que pensamos que chicos y chicas que llevan años enfrentados al sistema y recibiendo un trato que los excluye, en tres días van a respetar las normas básicas de convivencia en un entorno que consideran hostil? Evidentemente que no estoy a favor del robo, ni de los peregrinos argumentos de los chicos y chicas, uno de ellos era que las personas afectadas eran responsables del robo por no haber puesto medios para impedirlo. No estoy a favor. Pero estoy a favor de la generosidad. Independientemente de si aparecen los objetos robados, estoy a favor de no excluir a nadie, que no es lo mismo que dejarlo estar. Estoy a favor de que la puerta continúe abierta y hacerles saber que es un gesto amable que espera una respuesta generosa por su parte. Estoy a favor de la posibilidad de que algún día ese gesto haga posible que extiendan su mano al compañero que tienen al lado.