LA CUNA

LA CUNA

Ceremonia del te 237

Cuentan que los médicos tuvieron metido al genocida, durante sus últimos días, en una cuna para que no estirase la pata. Parece ser, que dada su corta talla, pues era un jodido enano, hubieron de fabricarle una cuna especial a tal efecto.

Según las crónicas oficiales, fue durante una visita de pleitesía de su protegido, el Borbón, que debido a su proverbial torpeza se rompió la cuna, al tropezar este con su propio zapato. De su torpeza dan fe las múltiples caídas habidas en sus patéticas prácticas deportivas, coreadas por los pelotas del régimen, las prácticas deportivas, no la caídas ni su torpeza.

Otra versión, seguramente interesada y propalada por malas lenguas, que haberlas siempre haylas, decía que la cuna del enano genocida había sido rota exprofeso por el Borbón, ávido de abrazar el poder que, el tirano, le dejaba en heredad. Dicen que,  una vez se hubo asegurado las felaciones del clero, el ejército y los políticos, no dudó en presentarse en los aposentos y destrozar la cuna, de manera que el genocida estiró la pata para alegría de represaliados y sus familiares. Seguramente la misma con la que se celebrará el óbito de su sucesor.

EL CLUB DE LOS EMPERADORES, EL PRIMER ASESINO DEL ESTADO Y LAS FIGURAS DEL FÚTBOL

El CLUB DE LOS EMPERADORES, EL PRIMER ASESINO DEL ESTADO Y LAS FIGURAS DEL FÚTBOL

 Ceremonia del te 237

Hay una película que me gusta bastante, aunque no creo que sea una buena película. Es el Club de los Emperadores.  Trata sobre segundas oportunidades, injusticias, honor y perdón. En una clase hay una inscripción con el nombre de un rey al que nadie recuerda.  El maestro, interpretado por  el gran Kevin Kline, no para de repetir a sus alumnos que a pesar de todas sus conquistas fue olvidado por la historia, pues no contribuyó en nada al avance de la humanidad.

Hace poco escuché una teoría sobre las estrellas del fútbol, sí, esas que ganan millones y viven a cuerpo de rey por correr detrás de una pelota. Ni estoy en contra del fútbol, ni de sus ídolos, y creo que su habilidad psicomotriz es encomiable por el esfuerzo que supone mantener ese tono con el que les dotó la naturaleza. Supone horas de trabajo y renuncia. La teoría es que por muy conocidas que sean y por muchos seguidores que tengan, son irrelevantes para la historia. No aportan nada para una mejora del conjunto, y no dejarán huella más allá de la del recuerdo de sus seguidores, que no tardarán en cambiarlos por otros ídolos, al igual que el rey de la inscripción en El Club de los Emperadores.

Aquí entra el tercer elemento del título, el Borbón, el primer asesino del estado, heredado de un genocida ante el que hincó la rodilla para recibir su bendición como sucesor de un gobierno golpista y terrorista. Un individuo que tampoco pasará a la historia, a pesar de haber tenido múltiples oportunidades, renunciando a un cargo decimonónico y sin sentido actualmente; ayudando a restituir la igualdad y la justicia en el gobierno de los ciudadanos, con los ciudadanos y para los ciudadanos; poniendo freno a la ultraderecha y al ejército, permitiendo el acceso a la oficialidad a personas educadas en la cultura democrática y garantes del bien común. En lugar de eso ha preferido aumentar su patrimonio robando y ocultando pecados familiares, darse la gran vida con prostitutas de lujo, a cargo de unos presupuestos nada transparentes y ser hombre de paja de los intereses de la ultraderecha, el fascismo y los herederos de los golpistas. Se retrata solo. No, tampoco pasará a la historia por mucho que sus pregoneros, esos que le sostienen las vergüenzas, divulguen una y otra vez las mismas mentiras en torno a su papel en la transición y durante la crisis golpista.

Pero hay dos grandes diferencias entre este infame vestigio del pasado y las estrellas del balompié. Una es que, estas, las estrellas del balompié aún tienen oportunidad de formar parte de ese grupo de benefactores de la humanidad, y dejar su impronta en la historia, ser relevantes; el borbón, no. La otra es que, aunque no sean recordadas y sean insignificantes para la historia, con sus equilibrios y malabarismos con el balón reparten felicidad y dejan una profunda impronta de ilusión en muchas personas; el borbón solo deja dolor, indiferencia y un profundo asco hacia su persona y lo que representa.

HOMENAJE A MANDELA

PEQUEÑO HOMENAJE A MANDELA

Rosa Parks

Mandela ha muerto. No voy a hacer un penegérico sobre este hombre que no se  doblegó ante una situación injusta y contribuyó en lo que buenamente pudo a construir un mundo mejor para todos.

En el enlace encontraréis un artículo sobre Rosa Parks otra mujer que con un no ante una situación injusta, sostenida por leyes injustas y percibida como normal, dio otro gran paso para mejorar el mundo en el que vivimos. Con ello pretendo homenajear, no solo a Mandela, también a todos aquellos que han contribuido y contribyen a la construcción de un mundo para todos y con todos, conocidos o desconocidos.

 

http://www.publico.es/culturas/26201/rosa-parks-la-mujer-negra-que-desafio-a-la-america-blanca

LAS CAMPAÑAS CONTRA EL ABORTO

LAS CAMPAÑAS CONTRA EL ABORTO

Cubículos 053

Estoy harto de campañas en general, sobre todo en estas fechas y sobre todo de las campañas contra el aborto, y no por estar a favor o en contra de este. Es por que el ejemplo que suelen poner me cansa: “¿Sabe usted que no habría permitido el nacimiento de Beethoven?”

Por favor, cambien de ejemplo, ya… este ejemplo huele. Pongan ejemplos más próximos y modernos. Yo tengo unos cuantos de padres que andan por ahí, y cuyos hijos son grandes próceres de la humanidad: Juan Carlos, Mariano, José Luis. Y sobre todo, en estos tiempos que corren no pongan solo ejemplos masculinos, es importante la paridad: Elena, Ángela, Ana… un soplo de modernidad.

HOMBRES VIOLENTOS Y SISTEMA EDUCATIVO SUECO

HOMBRES VIOLENTOS

Ceremonia del te 237

Me gusta el western. Es uno de mis géneros preferidos, supongo que por las mismas razones por las que le gusta a gran cantidad de gente. El western es un género que ha encontrado un territorio mental en nuestro inconsciente colectivo, que forma parte de ese universo común a todas las culturas, que lo habilita para explicar historias de contenido universal. Esa función que en su día cumplieron los grandes ciclos épicos de varias culturas, pasando por las novelas de caballerías y que actualmente se disputan la novela épica con tintes medievales, las sagas galácticas y el universo de súper héroes del cómic que pueblan las pantallas. Son historias poderosas por su sencillez (en ocasiones aparente), la resolución violenta de los conflictos, la lucha entre conceptos opuestos…

Cada western que veo me llama la atención, por una u otra razón, sean de la nacionalidad que sean. Hay uno que suelo ver una vez al año y que me llama poderosamente la atención, The volent Men (Hombres violentos), de Rudolph Maté, gran director de fotografía que realizó, con mayor o menor fortuna, una treintena de films como director.  Hombres violentos fue uno de sus mejores trabajos, tal vez el mejor, en su aventura como director. Un buen elenco de actores y técnicos que llevaron a buen puerto un guión sólido y bien construido. Lo que me llama la atención de esta historia es el personaje principal, que cumple con los cánones del western de los cincuenta. Hombre experimentado y de pasado violento que quiere rehacer su vida pacíficamente. Personaje atractivo a los parámetros culturales y metáfora de una sociedad. La historia, como tantas del género, transcurre tras la guerra civil estadounidense, y se centra en los conflictos entre grandes terratenientes y pequeños propietarios. Nuestro protagonista se ve envuelto en una historia de violencia, cosa que odia, y que según algunas tradiciones, es característico de varios de los líderes de la guerra civil que dividió al país. No me voy a extender sobre ello, tampoco destriparé la historia; solo voy a hacer una referencia al hecho que me llama la atención del film. El protagonista, para enfrentarse a sus oponentes, deja que quemen y saqueen su propiedad. Este acto del protagonista, que tiene su correspondencia en muchos acontecimientos históricos, me llamó poderosamente la atención desde la primera vez que vi el film.

El otro día, leía un artículo del profesor Navarro (http://www.vnavarro.org/?p=10000&lang=CA) en que hablaba de cómo se había deteriorado el sistema educativo sueco. Al subir los conservadores, desviaron recursos de la pública a la privada. Ello contribuyó al deterioro del sistema educativo, ya que la privada está para obtener beneficio. Más alumnos por aula, menos recursos educativos por alumno, menos educadores, maestros pedagogos. ¿Les suena de algo esta historia? Lo bueno del caso es que la clase dominante aceptó este deterioro que repercutía sobre sus propios polluelos, todo por alejar de las aulas y separar de sus vástagos a los hijos de las clases populares. Lo importante no es la educación y que los puestos los ocupen los más preparados, en justicia. Lo importante es que a los lugares de decisión solo puedan acceder los que tienen el dominio económico y que los hijos de los obreros acepten su lugar en la sociedad. La comparación con el héroe de la película que he referido es evidente. Pero mi pregunta es: ¿Cuánto nos lamentaremos, en un futuro, la clase trabajadora por no actuar, hoy, como el héroe del film en cuestión?