LA FERIA DEL ABRIL EN EL FORUM

LA FERIA DE ABRIL EN EL FORUM

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Hoy toca Feria de Abril. Durante estos días, en Barcelona, en el espacio recuperado y dignificado para la ciudad, conocido como Fórum, en donde hay este edificio tan singular,

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se instalan las casetas de diversas asociaciones con el objetivo de celebrar la Feria de Abril, aquí en Catalunya, y de esta manera seguir conectados, los inmigrantes procedentes de Andalucía, con sus raíces culturales. Más allá, de iniciar un típico debate sobre la adaptación o no adaptación a las raíces culturales de la tierra de acogida, estéril por otra parte, quiero dejar bien claro, que inmigrantes somos todos, y que aquí, estamos de prestado. No me refiero a Catalunya, me refiero al planeta, un espacio libre para circular y vivir y que nuestra enanez mental ha parcelado con fronteras, nacionalidades, miedos y odios.

La caseta de la fotografía de arriba, la regenta un amigo mío, un ex alumno de esos que tengo por el mundo, que un día apareció por la escuela de vela en donde yo estaba con el fin de aprender a navegar. Como se dice en Casablanca, ese fue el principio de una gran amistad. El chiringuito pertenece a un feriante de los de toda la vida, cuyo hijo, se puso en contacto con mi amigo, gerente de una empresa de inserción social: Dimas. A partir de aquí, se empezó a idear un nuevo proyecto, al que se dio el visto bueno. El proyecto consiste en aprovechar las vías laborales que ofrecen ferias y fiestas mayores para crear trabajo. Espero que tras lo que nos están haciendo las grandes multinacionales, nadie acuse a una pequeña empresa de reinserción de crear trabajo precario. Las empresas de reinserción no tienen una varita mágica, y en contra de lo que se cree, los apoyos de la administración pues bueno…

La caseta, con la colaboración de la casa de Andalucía de Canovelles, participa en la Feria de Abril de este año y os animo a visitarla y probar su paellita, ostras, que no es andaluza, y sus platitos de morcillitas, chorizos y pescaditos. Y si en la visita veis a un fotógrafo que congenia con los camareros, no dudéis en saludarme.

LA SITUACIÓN

LA SITUACIÓN

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Cuentan que en cierta ocasión, un jefecillo tribal de la vieja Europa, mediocre y pagado de sí mismo, le comentó a su compañera:

— La cosa se está poniendo dura.

A lo que su compañera contestó:

— Lo tuyo es patológico. Hasta en la cama mientes.

Está claro que el presunto hombrecillo, triste e indecoroso esperpento, se refería  a la situación del territorio que le había tocado en suerte gobernar. Su compañera, supongo que con los pensamientos puestos en otros asuntos más cercanos, malinterpretó la confesión del tipejo que compartía en aquel momento la intimidad del cubículo.

¿Cómo se hizo pública la anécdota es incierto? No lo sabemos. Bien pudo ser por las escuchas que practican los servicios secretos, celosos de obtener información al precio que sea, incluso violando la intimidad de una relación personal. Si fue así, solo caben dos hipótesis: Había interés por parte de los servicios secretos en ningunear y vejar al jefecillo, a ojos de la tribu, o los agentes que forman parte del servicio son tan indiscretos y verduleros como el resto de los humanos.

También pudo ser conocida, la confusión, a través del jefecillo, en animada y etílica conversación con otros jefuchos, al calor de la barra de un lujoso bar, de esos en los que suelen reunirse para cerrar tratados y políticas que nos joden a todos. Si esto hubiese sido así, solo cabe concluir que el tipo era tonto, indiscreto y que el gobierno del territorio estaba en malas manos.

La tercera opción es que fuese la compañera la que airease el malentendido, cosa que explicaría muchas cosas sobre los oscuros personajillos que se mantienen en el poder a cualquier precio, mención aparte de la insatisfacción de su compañera.

EL VIAJE DE PAU, DE BENJAMÍN RECACHA GARCÍA

El VIAJE DE PAU, de Benjamín Recacha

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Se me hace difícil hablar de obras. ¿Cómo hacerlo sin destripar argumentos? (Spoilers se dice hoy en día). Antes de hablar de la obra hablaré de mí. Me cuesta horrores leer o ver películas (de ficción o documentales) sobre la guerra civil. Sé que debo hacerlo pero lo trato de aplazar hasta el final. La razón es que me pongo muy nervioso y me altero demasiado ante los atropellos que aún se siguen cometiendo en este país con el beneplácito de las autoridades en torno a las víctimas de la violencia fascista y a las personas que tratan de recuperar la memoria y llamar a las cosas por su nombre. ¿Cuándo se reconocerá oficialmente el genocidio y se devolverá a la sociedad lo que le fue arrebatado? No hablo solo de dignidad, lo hago de bienes materiales: propiedades inmobiliarias costeadas con el dinero de los trabajadores sindicados, que fueron expropiadas (más o menos como lo está siendo nuestra seguridad social actualmente), salarios no pagados a todos los esclavos que utilizaron las empresas afines del régimen… y un largo etcétera, que complica el reconocimiento, por parte de la administración postfranquista (me niego a llamar de otra manera a los herederos del régimen criminal) de los asesinatos sistemáticos, expropiaciones sistemáticas y tantas ilegalidades sistemáticas, algunas muy recientes, como la de liberar a los responsables de la acción de la justicia. Porque todos sabemos que el reconocimiento de los crímenes y el genocidio tiene implicaciones económicas importantes, cosa que las grandes fortunas que hicieron su agosto a la sombra del carnicero de Galicia no están dispuestas a asumir.

Tras esta introducción, en dónde muestro mi nula inteligencia emocional, vamos a hablar de “El viaje de Pau”. No es nuevo, pero poco dice en favor del panorama editorial de este país, extensivo a tantos otros en el campo de la cultura, que dejen de pasar obras como esta sin asumir riesgos de edición. La novela está muy bien y te hace disfrutar, que es lo mínimo que le podemos exigir a una obra de arte. Si además de hacerte disfrutar, la obra tiene varios niveles de lectura, como es el caso, en las que el lector se sumerge hasta donde le dé su compromiso, su cultura o sus vivencias, genial. Por los diversos niveles de lectura y por las peripecias de Pau y sus descubrimientos, no sé si el título es adecuado: “¿El viaje?” Tendría que ser Los viajes, ya que Pau, no sé si denominarlo protagonista, se embarca o le embarcan en diversos viajes, al menos es como yo lo entiendo. ¿Cuál de ellos es más importante? Existe un perfecto equilibrio ente todas las historias que se dan cita en el libro. Todas las historias son interesantes, ninguna es baladí: Divertidas, sensuales, trágicas, dramáticas, emotivas… ninguna deja indiferente y entre todas componen ese lienzo que transcurre entre varios escenarios y saltos temporales.

Una de las cosas que más me gusta de la obra es que no carga las tintas. Es mesurada. No presenta curas pederastas y fanáticos de la fe, por poner un ejemplo. Presenta seres humanos, cosa que es muy difícil cuando se trata el tema de la guerra y la represión, incluso en las obras sobre guerras y represiones ficticias, incluso a los personajes más “despreciables” les da un trato justo. Sí, en una novela positiva, sobre la bondad humana, el espíritu de superación y la búsqueda de la felicidad individual y social, hay personajes despreciables.

Evidentemente que diría mucho más sobre la novela pero sería destriparla, y eso queda para los clubs de lectura, en donde participe gente que se la haya leído con mucha atención y cariño y tenga ganas de desgranar hasta la última coma. Yo, ahora mismo, solo soy un lector que ha hecho una buena elección, de la que no me arrepiento, y deseo ponerlo en conocimiento de otros lectores. Leedla, os la aconsejo.

Por mi parte, solo interpelar al autor para que se anime a destripar su obra en un foro de lectores virtual o en vivo y en directo. Espero la siguiente novela y que los editores sean receptivos y actúen como lo que yo creo debe de ser un editor.

En el siguiente enlace podéis encontrar la novela.

http://www.amazon.es/El-viaje-de-Pau-ebook/dp/B00DGYPQWE/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1380274949&sr=8-1&keywords=El+viaje+de+Pau

GALL, APUNTES SOBRE UN GUERRERO SIOUX

Gall, jefe sioux

Hoy os quiero remitir a este pequeño artículo que he encontrado navegando por estos lugares.

El articulo da unos apuntes sobre Gall, uno de los jefes de guerra que participó en la batalla de Little Big Horn, uno de los grandes desastres del ejército de los Estados Unidos.

Espero que lo encontréis tan interesante como yo lo he encontrado.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/08/06/actualidad/1375814265_762098.html

El Trabajo

EL TRABAJO

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A la población de Riolatas había llegado una nueva empresa. Todos celebraron su llegada. Era una empresa seria, con nuevas ideas y nuevos modelos sobre productividad y contratación. Parte de su éxito se debía a las nuevas políticas de relaciones laborales. Esta política la había llevado a un buen posicionamiento en los mercados bursátiles. Este modelo ejemplar y sostenible era del gusto de los consumidores, los inversores, las plataformas cívicas y demás agentes de mercado.

El alcalde y los regidores se felicitaban por el acuerdo alcanzado para que la empresa abriese una sede en la ciudad. La prosperidad que la empresa traía consigo les aseguraba la próxima reelección. Bien es cierto que habían regalado unos terrenos a la empresa y le habían proporcionado excelentes exenciones fiscales. ¿Pero qué eran esos privilegios a cambio de los cuantiosos beneficios sociales que auguraban las previsiones? Los terrenos habían sido expropiados a unos cuantos campesinos, que se empeñaban en mantener una actividad económica en vías de extinción. ¿De qué servían? Eran incapaces de abastecer a la ciudad, no tenían capacidad de exportación y pagaban pocos impuestos.

Era cierto que la empresa a la que habían regalado los terrenos para la apertura de una sede, tampoco pagaría impuestos, pero sí lo harían sus empleados. Los ingresos de estos compensarían lo que dejarían de percibir por parte de la empresa. Sin olvidar lo más importante. La publicidad generada por su buena gestión atraería a más empresas que generarían más trabajo y más riqueza. Y más importante todavía, su buena gestión económica al frente de Riolatas les facilitaría el ascenso en el partido, o como mínimo, les aseguraba varios años al frente de los destinos del municipio.

Los plazos establecidos para la apertura de la sede se fueron cumpliendo. Expropiación, derribo de las casas de los campesinos, parcelación, construcción de las infraestructuras necesarias para alcantarillado, agua, luz, comunicaciones, construcción de la nave y apertura. Para la apertura se necesitaba un trabajador y se procedió a publicar la oferta de trabajo. En pocas horas, el correo de la empresa se colapsó con los currículos de cientos de trabajadores. Hacía tiempo que las empresas de la zona no contrataban y despedían gente. Cada año salía una nueva promoción de estudiantes que no encontraba acomodo en el campo laboral y a esto había que añadir la nueva ola de paro debido al cese de la actividad agrícola.

La selección para entrevistar al personal fue fácil. Se eliminaron todos los currículos que no hubiesen llegado por correo electrónico. Era indispensable que el puesto de trabajo fuese cubierto por un usuario de la tecnología. De los que habían llegado por correo eliminaron todos los que no habían redactado una carta de presentación. Todos aquellos que no se habían molestado en redactar una carta de presentación no mostraban suficiente interés por conseguir el trabajo y demostraban falta de habilidades sociales. Muy importantes para el puesto. Luego descartaron a los que habían tenido faltas ortográficas o errores en la construcción gramatical. A los que carecían de conocimientos de otras lenguas, aquella era una empresa internacional. A los que no tenían estudios, se necesitaba un nivel técnico adecuado. A los que los habían terminado hacía menos de dos años, se necesitaba mucha experiencia para desempeñar el puesto. Al final de toda la criba fueron citadas tres personas para una entrevista.

Las tres personas seleccionadas fueron citadas el mismo día y a la misma hora. Les recibió un técnico de selección de personal, altamente cualificado para decidir que persona era la idónea para ocupar el puesto, con un margen de error del cero coma uno por ciento. Esto estaba certificado por una empresa muy seria especializada en masters de selección de personal. Este empresa solo admitía entre sus alumnos, personas con un alto nivel de capacidad económica para poder pagar los seis mil euros que garantizaban el certificado emitido por la empresa, herramienta indispensable para el acceso al mercado laboral, estancia aparte.

-Señores. Me llamo Agapito Endollado. Les voy a presentar la empresa, su misión y sus valores. Luego les describiré sus funciones dentro de esta. Síganme.

Pasaron a recorrer las salas y las naves de la empresa mientras Agapito Endollado les ofrecía una prolija explicación.

-La empresa nace en un día soleado gracias al impulso y la idea de Consorte Ungido. Hombre preocupado por el progreso, el medio ambiente y el bienestar del trabajador. Estos son los tres pilares de la empresa. Nuestra misión es apretar botones. Pueden comprender que eso exige una gran preparación técnica, altos conocimientos de telemática y una gran preparación física e intelectual. Nuestro fundador quiso que, como componente indisoluble de esta preparación, se añadiese una probidad moral en toda regla. Nuestros trabajadores deben tener altos conceptos de solidaridad con el medio ambiente y sentirse emocionalmente solidarios con las futuras generaciones, a las que hemos de legar un mundo mejor del que hemos heredado.

Pasaron por una sala en que había botones de diferentes colores y tamaños, situados en paneles clasificados por números y letras. Junto a estos botones había varios teléfonos, también de diferentes colores, así como monitores equipados con un ratón para cada uno.

-Esta es la sala de control,-continuó Agapito Endollado.- Aquí es donde realizarán su trabajo. Tienen que estar atentos a los teléfonos y a los monitores. Cuando suene un teléfono tienen que atenderlo, con la mayor celeridad posible. Es muy importante que sepan identificar el teléfono que está sonando para que puedan descolgar y atender la llamada con celeridad. En ocasiones habrán de atender dos y tres llamadas a la vez. Ustedes solo tienen que decir ¿Diga? Una vez que lo hayan dicho, les dirán que aprieten un botón. No se preocupen, les dirán el botón que han de apretar. Muy importante, aquí entra en juego su conocimiento y preparación. Si les dicen que aprieten el botón verde, es el verde, no el azul. Han de identificar el botón verde y apretarlo, sin preguntar. Solo apriétenlo. ¿Cómo les transmitirán la orden? Les dirán una letra y un número y a continuación el color y tamaño del botón. Es una gran responsabilidad. De su pericia en identificar y apretar el botón adecuado dependerá el éxito de la empresa. ¿Lo han entendido?

Los candidatos respondieron que sí.

-¿Alguna pregunta?

-¿Los monitores?,-preguntó uno de los asistentes a la entrevista.

-Si,-respondió Agapito Endollado.- Los monitores. Tecnología punta. Somos una empresa altamente informatizada y digitalizada. Si no hay más preguntas, en los próximos días les haré una llamada para comunicarles el resultado de la entrevista,-dijo con una sonrisa.

-Yo tengo una pregunta. ¿Las condiciones económicas?,-dijo el mismo que había preguntado por los monitores.

A esas alturas de la entrevista, Agapito Endollado ya le había descartado como candidato.

-En el momento de la llamada lo sabrán,-dijo Agapito.

“Es una buena empresa. Modélica en sus planteamientos. Y han sabido redefinir las relaciones laborales. Seguro que las condiciones económicas mejoran las del mercado nacional.” Este era el pensamiento que tenían los entrevistados.

Al día siguiente, ambos recibieron una llamada de la empresa.

-Buenas. Le llamo de Botones sin Fronteras, Sociedad Anónima. Nos ha gustado su perfil y nos gustaría que formase parte de nuestra plantilla.

-Estupendo,-dijeron los trabajadores.- ¿Cuándo me he de incorporar?

-En cuanto haya depositado la cantidad de mil euros en la cuenta que le daré.

-Perdone. ¿En concepto de qué?

-Usted promete como trabajador,-dijo la voz telefónica, que continuó.- Pero contratarle representa un riesgo para nuestra empresa. Por dos cosas. No sabemos si su puesto de trabajo va a generar beneficio. Usted ha de cubrir ese margen de riesgo con esos mil euros, cada mes, hasta que su puesto genere beneficio. En el momento en que su puesto comience a generar beneficio va a recuperar la inversión inicial. Es la política de nuestra empresa para que el trabajador se sienta implicado, y no parte de un monótono proceso industrial.

-¿Y si mi puesto no genera beneficio?

-Habrá aprendido a apretar botones y habrá ganado experiencia en un puesto altamente cualificado. Cualquier empresa le contratará. Pase lo que pase, usted sale ganando.

-Y en el momento en que mi puesto genere beneficio, ¿qué pasará? ¿Tendré un porcentaje?

-No. Recibirá mil euros al mes. Usted es un trabajador. No asume ningún riesgo para recibir un porcentaje de los beneficios.

Ambos trabajadores colgaron el teléfono. Tuvieron la delicadeza de hacerlo sin insultar a los empresarios de la nueva era. La empresa tuvo que recurrir a un trabajador que no residía en Riolatas. Este se despidió pronto, al igual que los quince trabajadores restantes. El alcalde y los concejales estaban encantados con la movilidad y el dinamismo resultante del puesto de trabajo, aunque habían de reconocer que la recaudación impositiva no cumplía con las previsiones. Pero eso no representaba ningún problema. La estrategia de la inversión era a largo plazo. Habían conseguido para Riolatas una empresa moderna, ecológica, altamente tecnificada. El puesto de trabajo cumplía con un riguroso plan de formación, preparando técnicos para enfrentarse a los nuevos retos laborales. Y la oferta laboral se ajustaba a los nuevos tiempos. Movilidad y cambio continuo, nada de engordar con un puesto para toda la vida.

Lamentablemente, algunos planes no salen como deberían. La sociedad no estaba preparada para acoger en su seno a una empresa tan moderna y con tan altos estándares de calidad. Se habían adelantado a su tiempo pero su tiempo no merecía una empresa tan moderna ni unos dirigentes tan ejemplares. La empresa hizo lo único que podía hacer. Cerrar y llevar su filosofía y su tecnología a una sociedad merecedora de ello. Y los dirigentes hicieron lo único que podían hacer. Asumir su fracaso e indemnizar a la empresa por las pérdidas que había tenido al haber apostado por un municipio tan atrasado moralmente. No tuvieron más remedio que adoptar una medida impopular. Subieron los impuestos para hacer frente a la alta indemnización que la empresa se merecía.

Afortunadamente, el alcalde y los ocho concejales pudieron conservar el puesto. Las nueve personas que fueron a votar el día de las elecciones, les habían vuelto a otorgar su confianza y legitimaron un nuevo mandato. Aún, en un municipio tan atrasado, había quien reconocía sus méritos.