MOTÍ AL BOUNTY, DE JOHN BOYNE

Motí

MOTÍ AL BOUNTY, de John Boyne

No habéis leído mal y no es ninguna errata; pongo el título en catalán pues así es como he disfrutado de esta magnífica novela del autor de El niño del pijama de rayas, en su traducción al catalán. Confieso que este autor, del cual me he leído tres novelas, me tiene enamorado. La clava al narrar sus historias desde el punto de vista de la infancia, así es en las tres novelas que he disfrutado; para ser justos, en Motí al Bounty lo hace desde el punto de vista de un preadolescente. Recomiendo la novela, no tiene desperdicio y es impagable la traducción de las palabras, hechos y acontecimientos que la mirada infantil hace del mundo de los adultos. Cómo una mirada pura, sin maldad y sin estar atrofiada, desnuda, igual que sucede en El traje del Emperador, todo lo que sistemáticamente los adultos, deformados por la experiencia de que el mundo es así, dan por certezas absolutas es sencillamente demoledor.

La historia narra lo que ya sabéis por las películas que en su día interpretaron Clark Gable, allá por los años 30, más tarde Marlon Brando, en tecnicolor, por los 60 y posteriormente varias versiones para televisión, siempre con nombres de relumbrón, sobre el enfrentamiento entre el tiránico capitán Bligh y uno de sus oficiales, el teniente Christian. La gracia de esta versión está en ser narrada a través de los ojos de John Jacob Turnstile, un niño de catorce años, que se enrola, como una especie de compensación para escapar de la cárcel, como criado personal del capitán Bligh. Naturalmente la historia que se cuenta sobre el viaje a Tahití, el tiempo pasado allí, el motín, la gesta del capitán Bligh de llegar a Timor tras cuarenta y un días de navegación en una barcaza, con dieciocho almas fieles a su mando, con un estricto orden de racionamiento y el posterior juicio, adquieren una nueva dimensión.  Y aquí vuelvo a recomendar su lectura. Sorprenderá a aquellos a los que la historia les haya llegado a través del tamiz de Hollywood. Ojo, no quiero desprestigiar las películas, que me parecen maravillosas piezas en su género, ambas, con interpretaciones notables y una fotografía muy llamativa la de los sesenta, pero estas… poco o nada tienen que ver con lo que la novela narra.

Una de las cosas que sorprenderá, y que novelas como las de la saga de Patrick O’Brien, han puesto de relieve, es que en los barcos de su Majestad se embarcaban desde muy niños para aprender la ciencia de la navegación, cada uno según su rango social. En los barcos se enrolaba a menores de edad, cosa que, si no recuerdo mal, no se refleja en las películas que he mencionado. Otra de las cosas es que en la novela se tocan temas tan de moda hoy en día (desgraciadamente), como los abusos a los menores, entre otros; impacta, más por lo que no dice que por lo que dice; es una maravilla cómo John Boyne habla de ello, y de otros temas, sin cargar las tintas (algo muy tentador), y cómo sensibiliza al lector a través de la voz de una víctima, que lo cuenta con rabia pero con un instinto brutal por aferrarse a la vida y con el deseo de pasar página y luchar por su lugar en el mundo. El personaje de John Jacob Turnstile, os enamorará desde el principio, por su desparpajo, su humor, su vitalidad, su inocencia… que conserva, a pesar de todas las situaciones adversas que ha vivido. Y aquí os insisto otra vez, leed y disfrutad, no solo de aventuras marinas, también de cómo la mente de un niño desmonta las certezas de los adultos y sobrevive en un mundo hostil con tenacidad, humor y apego a la vida.

EL HOBBIT. LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

EL HOBBIT. LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

batalla

 

Hacía tiempo que no me aburría tanto con una película, por llamarla de alguna manera. Supongo que de aquí a que se pueda interactuar como si de un videojuego se tratase solo hay un paso, pues para mí se trata de un gran videojuego en el que un narrador omnisciente va saltando pantallas por ti. De todas maneras, yo estaba a la expectativa y un poco asustado, pues soy torpe con los videojuegos, por si en un momento dado, el espectador de mi lado me pasaba un mando. Por suerte no fue así, y el videojuego llegó hasta la pantalla final.

Infumable, insufrible, aburrida hasta decir basta, cargada de clichés de serie z, con escenas de “masas” vergonzosas, dónde a algún que otro extra solo le faltaba saludar a la cámara. Con decorados que cantaban más que un belga por soleares, sin la más mínima progresión dramática; ni la actuación de los actores, solvente, salvaba el despropósito de Peter Milloneti, no que es Jackson. Milloneti y caradureti para ofrecernos esta basura, que seguro batirá records de taquilla pero que es indigna de ser exhibida en una sala cinematográfica.

En mi recuerdo hay varias películas que en su día me gustaron, así como a muchas personas de mi generación, y que al transcurrir del tiempo y volverlas a ver, me avergüenza pensar que un día fui tan tonto como para ser embaucado por una entelequia insostenible. Creo que eso es lo que pasará con este producto absurdo, hiperbólico, excesivo, cutre que es la última parte de una trilogía, con más oscuros que claros, que Peter Jackson ha llevado a la gran pantalla.

Desde el primer film, que no estaba mal, creo que probablemente sea el mejor de los tres, ya dije que aquello no era el hobbit, era el sacacuartos Jackson. En ningún momento me convencieron los argumentos de que el director había echado mano de los apéndices y no sé cuántas cosas más. En ningún momento me dejé arrastrar por los que clamaban por más Tierra Media, como fuese y a cualquier precio. Desde el primer momento me pareció un despropósito artístico y narrativo.

En la segunda parte, me divertí, sabiendo que no iba a ver el hobbit, que iba a ver una película de aventuras inspirada en el breve relato de TolKien. Me divertí pero no para tirar cohetes. Me seguía pareciendo un despropósito y un ejercicio narrativo nefasto, en el que el director apostaba por una montaña rusa, antes que por una historia coherente, bien enlazada y con un guión sólido. No me basta que entre ejercicio acrobático y ejercicio acrobático digan cuatro frases de cliché con cara de función escolar de las cuatro de la tarde.

La tercera ya es el culmen de todos los errores acumulados a lo largo de este despropósito. Una pieza plana, sin emoción, sin intriga, sin clímax dramático, de chiste me parecen los burdos intentos de conflicto interior del rey enano, así como su rápida resolución. De opereta barata las conversaciones para evitar la guerra, a mi me daba igual si iban o no iban a la guerra, o si mataban o no a Tintin Jones y sus hijos, es más, quería que los matasen y acabasen rápido para que terminase tamaño despropósito.  Viendo como finalizaban algunas historias a las que la porquería de montaje, que supongo que una versión extendida mejorará, el final de Star Wars, La venganza de los Sith, que tanta controversia provocó en su día, me pareció una obra maestra.

Para terminar, diré que un artesano de estudio, medianamente hábil, no hablo de los grandes artesanos ni de los grandes maestros, le habría bastado hora y media para narrar la misma historia que se cuenta en estas tres películas de tres horas cada una, con más ritmo, brío y un buen clímax. Pero esta gente hacía películas, no videojuegos. (Que conste que no tengo nada contra los videojuegos; es más, ningún videojuego ha sido maltratado durante la confección de este artículo)

X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO

X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO

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Hace unos días, se estrenó la última película, hasta la fecha, de los X-men, o como se les denominó en su momento, en el cómic, los hijos del átomo. Cuando Stan Lee los creó, no tuvieron demasiado éxito, a pesar de que la idea era buena. En el mundo de los super-heroes ya había una famila (los cuatro fantásticos), un grupo de coleguitas que iban y venían (los vengadores) y Lee puso en el mercado el grupito escolar (X-men), un buen abanico para satisfacer sensibilidades diferentes. Además, con esta idea de la era atómica y sus consecuencias, el equipo creativo podía poner a cualquier individuo con cualquier super poder, sin tener que explicar la adquisición de este, de ahí lo de hijos del átomo, todos venían del mismo sitio.

Ya en los cómics, se dejaba intuir ese momento en que se luchaba por los derechos civiles. En la Marvel siempre ha sido así. Se podría seguir la historia de la sociedad USA y, a grandes rasgos, la evolución de la política internacional, a través de sus cómics. Precisamente, esa identificación con la lucha por los derechos civiles, ha sido uno de los motivos por los que la serie de los X-men, cobró cierto aire de cómic de culto y empezó a tener éxito y a situarse entre los cómics mejor valorados y con un buen número de adeptos.

Los films rodados, empezando por el primero de Bryan Singer, han jugado esta baza de los cómics y la han jugado bien, estableciendo una comparación entre las políticas nazis de idenificación, control y hacinamiento de determinados grupos étnicos o ideológicos con políticas ¿ficticias? USA hacia los mutantes. No, no es que crea que la ficción mutante sea una realidad, pero algunas de las políticas que se quieren imponer, sobre todo desde las compañías de seguros o las empresas de salud, recuerdan vagamente esas leyes que quiere imponer la administración USA, en el mundo de la ficción mutante. La realidad y la ficción, son vasos comunicantes, y cuando hay detrás de estas producciones, personas con sensibilidad e inteligencia, como es el caso del director Bryan Singer, ello se hace muy visible y presente, y salen productos culturales interesantes que siembran un espacio para le reflexión y el debate, y alertan, desde la poesía de la narrativa visual, a la sociedad.

Como no voy a desvelar nada de la trama y del argumento, pues me molestan los comentarios que lo hacen, diré que he seguido en varios foros, debates en torno a este film. Cometarios muy entusiastas, enfrentados a comentarios más despectivos, muchos de ellos, muy buen argumentados. Yo no pienso argumentar nada, pues la conclusión que saco de todo lo que se pueda comentar de algo tan subjetivo como una obra artística, es que a argumentos similares, con planteamientos similares, virtudes y errores similares en la trama, guión y producción, alabamos o despreciamos la obra, según nos haya tocado la fibra o no. Lo que en un film es un guión inconsistente, en otro film es una elipsis. Aquello que en una película es una incoherencia, en otra es una broma del genio que la dirige. Lo que en un film es un personaje desdibujado, en otro es una pincelada genial y un trabajo actoral minimalista. Y podría seguir. Yo solo diré, que me ha gustado y que la recomiendo, y que se disfruta, tanto si se conocen los films precedentes como si no. Para los puristas, puristas del cómic, diré que no sigue a este con toda la fidelidad que sería de desear por parte de estos, pero aún así, creo que puede satisfacer sus paladares. Disfrutad del universo mutante y de su lectura política y social.

LA GRAN MARCHA, DE DOCTOROW

LA GRAN MARCHA DE DOCTOROW

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He terminado de leer esta gran novela, en contenido, que no en extensión. ¿Cuál  es la extensión adecuada de una novela, de una gran novela, de una novela épica como es el caso que nos ocupa? No tengo respuesta. Vuelvo a decir que es una gran novela pero no en extensión. En sus poco más de trescientas páginas, Doctorow narra con gran maestría uno de esos episodios que han quedado en el inconsciente colectivo de una sociedad: la marcha de un ejército, al mando de Sherman, devastándolo todo a su paso y convirtiendo ciudades, granjas, y grandes plantaciones en un infierno.

El autor tiene la gran virtud de coger un episodio significativo de la guerra civil de Estados Unidos, uno de los conflictos que han forjado el país y que aún sigue teniendo gran influencia en su cultura, como demuestran cintas y series de todo tipo, en las que planea el fantasma de esta guerra, y dentro de este marco monumental, seguir la trayectoria de múltiples personajes, significativo muestreo de la diversidad de esta sociedad.

La novela sigue varias fórmulas, una y mil veces vistas en obras narrativas estadounidenses. Presentar y desarrollar personajes con grandes historias particulares dentro de un gran marco épico. Recurrir a los grandes mitos religiosos a modo de metáfora. Utilizar el viaje y lo que en él acontece como medio expresivo, metafórico y narrativo para posicionar a los personajes y mostrarnos su recorrido hasta donde alcanza la novela y sus anhelos futuros, forjados por los acontecimientos que se van sucediendo durante esta gran marcha.

La novela, como toda gran novela, disecciona un momento concreto de la sociedad, sobre la que se escribe y en la que se escribe. Los problemas de aquellas personas, sus luchas y sus anhelos también son los nuestros.

HA VUELTO DE TIMUR VERMES. GALLARDÓN ATACA DE NUEVO

HA VUELTO DE TIMUR VERMES. GALLARDÓN ATACA DE NUEVO

Ceremonia del te 237

Ha vuelto, de Timur Vermes, es una novela que relata con fina ironía, cierto humor y una inquietante visión analítica la vuelta a la vida de Hitler, con la misma edad y aspecto físico que cuando se suicidó pero sin ninguno de sus achaques de salud. La novela, mientras la leía, me llegó a inquietar más de lo debido, pues ese Hitler que muestra me caía simpático mientras pasaba una tras otra las páginas del libro. Mi inquietud me llevó a plantearme dejar de leerlo. ¿Cómo era posible que ese monstruo me cayese simpático? La respuesta, supongo que está, no en el monstruo, sino en los que le rodean,  seres grises infumables.  Y es que el autor traza un despiadado retrato, bien es cierto que deformado por la mente enferma del  protagonista, de nuestra realidad más inmediata: la mediocridad política, la influencia de las nuevas tecnologías, la manipulación de la prensa, la pasividad de la sociedad ante la tiranía de los índices de audiencia y la progresiva degradación de los contenidos… todo ello muy inquietante, subrayado por un leivmotiv que se repite el personaje una y otra vez: “Ya lo hice una vez.” “No me rendí ante las limitaciones.” “Empecé de la nada.” Hasta llegar a ese inquietante final en que Hitler, consciente de lo que tiene y con una sola idea en la cabeza, ha asentado las bases para su nueva escalada política. Algo tan impensable actualmente como lo fue en su momento, en aquella Europa de entre guerras.

Tan impensable es que en Alemania vuelva a gobernar un partido nazi, como lo es que en España, un señor llamado Gallardón acabe con las garantías democráticas y con la democracia, proponiendo reformas judiciales que benefician a los corruptos y a esa familia de anormales antidemocráticos que fueron bendecidos en su día por el dictador, con el gobierno, por derecho divino y de nacimiento,  de un cortijo llamado España. Señor Gallardón, le señalo como uno de los responsables de la degradación del sistema democrático. Usted es un corrupto, ya que sus reformas van encaminadas a enquistar el camino de la justicia y a allanar el de la corrupción de sus amigos, sus anómalas amistades y el de sus malas prácticas. Llegará un día en que le veré sentado en un banquillo de justicia internacional, respondiendo por sus crímenes contra la humanidad, pues condenar a la población más desfavorecida al hambre, al paro y a la pobreza, encubriendo a sus amigos con reformas de la justicia es un crimen contra la humanidad del que no puede salir impune.

Termino con un consejo: no se masturbe ante la tumba de Franco, el carnicero de Galicia. Aunque lo que salga de lo que tenga entre las piernas, se cuele entre los resquicios de la losa y alcance a la momia del momio, este no va a resucitar. Le diré, para su información, que las películas de vampiros son una ficción. Iba a decir como usted, pero usted no es una ficción, usted es una mentira, señor Pajón, uy, quise decir Gallardón.