HANNIBAL. LA SERIE

hANNIBAL

Hoy hablaré de esta serie sobre la figura del caníbal más conocido de la pantalla. El boom empezó con aquella famosa película y la antológica interpretación de Anthony Hopkins (es evidente que antes del boom hubo un comienzo, el antecedente literario firmado por Thomas Harris), El silencio de los corderos (The silence of the Lambs, 1991). La película tuvo un éxito arrollador y acaparó varios premios, entre ellos cinco Oscars a las categorías más importantes, director, actor, actriz, guión adaptado y película, hito que han conseguido pocos films (no me refiero a la cantidad de Oscars, sino a las categorías).

Poca gente creía que la interpretación de Anthony Hopkins pudiese ser superada en un futuro, en el que se necesitaría cambiar de actor para seguir interpretando a tan icónico villano. Todo lo que ha tenido éxito en el mundo de la pantalla es susceptible de ser explotado en la manera que sea: continuaciones, series, películas… y lo que se denomina un remake. ¿Qué es un remake? Volver a realizar una nueva versión de un film anterior; la norma general es dejar transcurrir entre diez y veinte años, para volver a contar la misma historia a las nuevas generaciones, adaptada a los gustos del público. En ocasiones, surgen remakes mucho antes, al año, o si no están claros los derechos, la misma historia es contada en el mismo año por varios estudios. Dicho esto, tengo que aclarar que hay quien no se puede de acuerdo en definir un remake, pues hay quien considera que una obra basada en un referente literario no es un remake, es una nueva versión. Yo no lo creo así, para mí un remake es volver a contra la misma historia, parta de donde parta, independientemente de la visión que se le quiera dar a esta. Otro día hablaré de grandes remakes, que en contra de lo que se considera, son excelentes aportaciones a nuestra cultura, por lo que yo digo: viva el remake.

Hannibal, la serie, no es estrictamente un remake, aunque es una manera de volver a contar la historia del Doctor Hannibal Lecter. Lo primero que tengo que decir es que la interpretación que realiza el actor Mads Mikkelsen (el malo de Casino Royale, el actor porno de Torremolinos o el Tristán de El Rey Arturo entre otros) es excelente, igual de buena o mejor que la que nos ofreció Hopkins en su día (yo disfruto las dos); y el reparto que le acompaña es de lujo, y hacen que la serie raye la excelencia en el aspecto interpretativo. Si dejamos el aspecto interpretativo y vamos al visual, es de lujo. Realmente es una serie que no solo cuida el aspecto visual, cosa que hacen actualmente la mayoría de las series, crea imágenes y sensaciones a partir de una cuidad composición fotográfica y una muy buena edición para crear imágenes oníricas; es que es muy creativa, y traduce los guiones, muy buenos, con una exquisitez asombrosa.

Recomiendo esta serie para aquellos que busquen algo diferente a lo que nos ofrece la industria visual. Y un apunte, solo tienes tres temporadas, de muy pocos capítulos cada una, que parece ser que es la norma que se está imponiendo en la industria audiovisual, ofrecer menos episodios a cambio de ganar en calidad y brillantez. Parece ser que no tendrá una cuarta temporada, cosa que escuece, viendo los cutre productos que hay por ahí y que no paran de generar una bazofia tras otra. Por otra parte, la serie tiene un final estupendo, que tanto sirve para cerrarla como para continuarla si los creadores y la cadena televisiva responsable lo creen oportuno. A mí personalmente me parece bien que esté cerrada, y si la continúan, lo aplaudiré siempre que siga por el camino de sus tres temporadas.

Vedla y juzgad.

Anuncios