NOVELAS SOBRE LA ARMADA INGLESA

LAS AVENTURAS DE JACK AUBREY Y STEPHEN MATURIN.

LA SERIE DE PATRICK O’BRIEN

Master and

Patrick O’Brien es un escritor que se creía que era irlandés, hasta que unos periodistas descubrieron que había nacido en Inglaterra. Entre su producción se hayan las novelas sobre la Armada Inglesa, protagonizadas por Jack Aubrey y el Doctor Stephen Maturin, de padre irlandés y madre catalana. No creo que sea casualidad que en las obras literarias inglesas, suela aparecer un catalán. Pero ese asunto, que a lo mejor trato otro día, no es del que voy a hablar en este artículo.

Si he iniciado este artículo es para hablar de su serie de novelas sobre la Armada Inglesa y recomendar su lectura. Yo, he finalizado las dos primeras novelas de esta serie: Capitán de mar y de guerra, desafortunada traducción a mi modo de ver de Master and Commander, y Capitán de navío, posiblemente más afortunada, aunque no se ajusta tampoco al título de Post Captain. Ahora me hallo sumido en la lectura de la tercera entrega: La fragata Surprise.  Para los que os lo estéis preguntando, sí, Jack Aubrey, uno de los protagonistas, es el personaje al que dio vida Rusell Crowe en la excelente Master And Commander, Al otro lado del mundo, dirigida por Peter Weir, tal vez la mejor película sobre la navegación a vela en época napoleónica, y seguramente una de las mejores películas de aventuras náuticas. Desde que la vi, hace algunos años, decidí que tenía que leer la novela. Mi sorpresa fue enorme al saber que no se trataba de una novela, sino una serie de novelas sobre las andanzas de un oficial de la marina y su amigo un científico total, un auténtico hombre del Renacimiento en plena época napoleónica.

Supe que todas las novelas, excepto la póstuma, habían sido traducidas al castellano pero nunca encontraba el momento idóneo de adquirirlas para su lectura. La ocasión la pintaron calva cuando, en una librería de viejo, encontré las novelas a precio de saldo, y algunas en la edición de tapa dura. No me lo pensé y las adquirí al módico de precio de cinco libros por diez euros; puedo asegurar que en buen estado de conservación. El caso es que ya no tuve excusa para demorar mi lectura, excepto los contratiempos propios de la vida, y no me arrepiento de haberlo hecho.

Los relatos son estupendos, con una escritura ágil y férrea, que recrea muy bien la época. El trabajo de documentación es muy bueno, y las batallas y acciones que se recrean, ficticias, son recreaciones de los diarios de navegación y de toda la documentación a la que el autor tuvo acceso, por lo que con nombres y detalles cambiados, y por supuesto con la dosis de novelización adecuada, son la recreación de las auténticas batallas y acciones que tuvieron lugar durante el periodo novelado. Hace un esfuerzo narrativo inmenso para que los relatos de batallas y acciones bélicas no se hagan repetitivos, y tengan peso y fuerza dramática. Es cierto que en algún momento puede costar seguir los hechos, debido a que se necesita cierto conocimiento del lenguaje técnico que se emplea en náutica, pero superado ese escoyo, cosa que el autor facilita, así como la edición de las novelas, poniendo (en los apéndices) un pequeño diccionario a disposición del lector, la narración se sigue con facilidad y creciente interés.

Esta serie de novelas agradará a aquellos lectores a los que les guste la novela histórica, con cierta dosis de rigor sobre la época tratada, y los relatos de aventuras marinas, con amoríos, traiciones, acciones bélicas, espionaje y todos aquellos ingredientes que hacen las delicias del lector. Desde luego, como en toda gran obra de aventuras, también se profundiza en las complejas relaciones que se dan entre el hombre y las circunstancias que lo rodean, tales como las relaciones de clase, de género, de rango… componiendo un rico caleidoscopio que lejos de ser un lastre discursivo, enriquece el relato y a los personajes.

Lectura más que recomendable, y si no habéis visto el film, ya estáis tardando.

HARRY POTTER. Parte 3. Y una disculpa

HARRY POTTER. Parte 3. Y una disculpa

Reliquias

Antes de nada, os quiero pedir disculpas por haberme ausentado tanto tiempo y no haber dado señales de vida. No me ha ocurrido nada y estoy bien. Mi ausencia ha sido debida a motivos laborales. Sabía la hora a a la que salía de casa pero nunca a la que entraba. El caso es que no tenía tiempo material para sentarme ante el ordenador, ver vuestras publicaciones con un mínimo de atención y publicar. Es por esto que os pido disculpas..

Y ahora entro en materia, regresando como me fui y publicando el capítulo final de mi aportación al universo Potter. Espero que os guste;

En el siguiente film vuelve a haber cambio de director, siendo David Yates el elegido. La Orden del Fénix, es según mi criterio, con todos sus defectos, que los tiene, la mejor de las novelas adaptadas. Sus grandes aciertos son las peleas de magos, muy bien realizadas y en donde se aprecian las habilidades, características, destreza y poder de los contendientes; un potente tema musical (tenemos nuevo cambio de compositor); y una maravillosa y odiosa villana, Dolores Umbridge, además de la sádica Bellatrix, encarnadas por Imelda Staunton y Helena Bonham Carter, respectivamente. De entre todas las escenas me quedo con dos: el maravilloso vuelo con escobas y el duelo entre Dumbledore y Voldemort, el mejor, con diferencia, de toda la serie. Lo peor del film y de la saga, es la forma chistosa en que se presenta la convivencia de algunos magos con los mugles, cuando en los libros queda muy claro que, aunque con sus excentricidades, esta convivencia, con desconocimiento de los “no mágicos”, es continua. Cada vez me parece peor la forma chistosa que se da a esta relación a través de la figura del señor Arthur Wesley, que además es un mago que se interesa por el mundo mugle. Cada vez que veo esas escenas de humor pienso: “Es un mago, no un imbécil.” ¿Por qué, algo que considero bien resuelto en el libro, adquiere una forma tan patética en el film? Lo puedo entender como esas manías de directores y guionistas de incluir la típica escena graciosa, aunque no pegue ni con cola, y no cuadre con el personaje; pero queda tan mal en un film casi perfecto. Aún siendo la mejor de la saga, creo que peca de lo mismo que la anterior, necesita una pausa para enfatizar algunos momentos. Creo que es un error no explotar la figura de Kreacher en este film; supongo que los cineastas no lo hacen para no sobrecargar la película con dos relaciones similares, aunque yo creo que esta relación dotaría a la saga de mayor peso emotivo, dramático y épico. Otro gran error, para mi gusto es no haber mostrado el Hospital San Mungo, pero supongo que los motivos serían presupuestarios y donde manda Don Dinero…

El siguiente film, El príncipe mestizo, es el que habría divido en dos. Si tomo como referencia lo que se cuenta en este y en los dos siguientes. Este habría necesitado profundizar más en la figura de Voldemort y en su afinidad con Harry, y todo queda reducido a un par de escenas; sin comentarios. Lo mismo que en la relación Harry, Snape, Draco. Sin embargo se recrean en construir una escena que no viene en el libro, que no casa con el resto de la serie, visto como es Voldemort y la relación que tienen con sus súbditos, como es la destrucción de la madriguera. Supongo que es un guiño hacia la taquilla, y había que dar un poco de acción. Lo único que considero un acierto es la no inclusión de la reyerta en Hogwarts, por buscar engrandecer la batalla que tiene lugar en Las Reliquias de la Muerte. Parte 2.

Sobre Las Reliquias de la Muerte. Parte1, decir que me parece la mejor de las dos partes, aunque algo desigual y realmente tediosa en algún momento. Mi pregunta es ¿Por qué muchos cineastas siguen anclados en clichés caducos en lugar de tomar prestados elementos tan fascinantes como mediante un par de imágenes de apenas diez segundos hacerte creer que ha transcurrido un largo periodo de tiempo? Luego hablaremos de los clichés caducos. De este film destacar el papel de la radio como sonido que acompaña algunas escenas. Peca de más de lo mismo, se pierde en escenas sin sentido en lugar de explicar más y profundizar en lo importante. Desperdicio de haber hecho dos partes.

En la siguiente y última película el mayor defecto de todos es la duración de la batalla y los clichés pasados de moda, que se aplicaban a las películas bélicas cuando la guerra no podía ser representada con todo su horror en pantalla, por motivos de censura. Me refiero a los típicos comentarios vistos en tantos y tantos films, con lo que tienen por explicar en esta película y se pierde el tiempo entre bromitas sin sentido, de cara a la taquilla. Lo peor de lo peor de lo peor, ese desastroso y poco inspirado epílogo. Tal vez sea uno de los diez peores finales de la historia del cine, a nivel visual, superado por El retorno del Rey y La Batalla de los cinco Ejércitos. Otros finales que me parecen cutrísimos, comparados con el peliculón que habían sido hasta la última escena: Los Diez Mandamientos, el final no hace mérito al film; Matrix Reloaded, menuda metedura de pata volver a explicar otra vez la biblia, cuando tenían un final redondo… y, en otro momento más.

Entiéndase que no considero malo el final de la saga de Harry Potter, lo considero visualmente horrible y mal realizado. Aún con todos estos defectos, la considero una buena saga, que merece la pena verse y considero que el nivel de la producción está muy bien y es uno de los mejores productos cinematográficos de los últimos tiempos.

HARRY POTTER. Parte 2

HARRY POTTER. Parte 2

Azkaban

Y tras estas dos maravillas llega Alfonso Cuarón que aún ofreciendo una gran película, creo que, de largo, la mejor de la saga es la peor dentro del conjunto. En ella se producen varios cambios visuales con respecto a las dos anteriores, no solo en la fotografía, de tono más oscuro y visualmente más dinámica, también en las localizaciones, escenarios y vestimentas, haciendo cambios significativos en bastantes aspectos, eliminando de un plumazo personajes que no volverán a aparecer en toda la saga, así como algún episodio que provocará pequeños cambios, bien es cierto que sin importancia para el argumento general, incluso atreviéndose a romper las reglas de la saga en lo que a las normas del ministerio se refiere (los menores no pueden hacer magia fuera de Hogwarths). No creo que Alfonso Cuarón fuese el único responsable de todas estas decisiones, algunas de ellas de cierta importancia. Uno de los cambios, por necesidad, fue la substitución del actor que interpretaba a Dumbledore, debido a la muerte de Richard Harris. Michael Gambon, el actor que lo substituyó, fue todo un acierto, pues dotó al personaje de toda una gama de matices, necesarios para el desarrollo de la trama. En El preso de Azkabán,  una pequeña joya desubicada dentro del conjunto, hay varias decisiones que considero desacertadas; una de ellas es restar importancia al quidditch y reducirlo a una muy breve secuencia (aunque excelente), en la que además se renuncia a introducir a uno de los personajes que va a resultar importante en el posterior episodio. En este film se eliminan tramas enteras que, aunque no aportan nada a la general, perjudican notablemente el resultado final (de la saga).

En el siguiente film, El cáliz de fuego, se recupera en cierta manera, la estructura de los films anteriores a El preso de Azkabán, aunque se omite la escena en casa de los Dursley, y se recuperan algunos de los clichés establecidos por Columbus. La composición fotográfica retorna al clasicismo de Columbus pero conservando esa tonalidad más oscura que ya no abandonará la saga hasta la última escena de Las Reliquias de la Muerte. Parte 2. En este film se vuelve a cambiar de director, confiándole la batuta a Mike Newell, que hizo un buen trabajo retornando la saga a los cauces de los que había salido con Cuarón. Desafortunadamente, John Williams decidió abandonar la parte musical, siendo substituido por Patrick Doyle. Doyle hizo un excelente trabajo, y la desafortunada marcha de Wiliams, que hizo temer por los aspectos musicales, quedó en anécdota. Después de todo, ambos compositores tienen unos estilos similares y trabajan algunos aspectos de las bandas sonoras, de manera similar. Aunque me hubiese gustado la continuidad de Williams, el trabajo de Doyle es muy bueno. Supongo que un musicólogo profesional apreciaría diferencias entre uno y otro… yo soy incapaz. Me costaría mucho saber quién es uno u otro si, “a priori”, no lo sé.

En El cáliz de Fuego creo que falta algo de pausa para acabar de encajar bien algunas piezas de la historia. Aquí se siguen eliminando cosas que a la larga van a ser importantes, escenas que pueden dar mayor emoción, a nivel dramático, a la historia que se narra; estos elementos o se eliminan o se maltratan siendo presentados deprisa y de manera zafia. No creo que El Cáliz de Fuego esté entre las mejores de la saga, aunque para bien o para mal, forma parte de esta. Aún siendo, según mi opinión, de las menos acertadas de la saga, está dentro del tono del que se salió Cuarón, y tiene el mérito de haber devuelto a la saga las señas de identidad de las que la dotó Columbus.

HARRY POTTER. Parte 1

HARRY POTTER. Parte 1

Potter

Hablemos de los films de Harry Potter, basados en los libros de J K Rowling. Voy a hablar como de un todo, aunque cada película es diferente, con sus valores y defectos, pues al fin y al cabo se trata de una saga, un conjunto cinematográfico en donde cada película adquiere todo su sentido cuando es contemplada con respecto a las otras. Es evidente que no voy a poder evitar, y no quiero, una valoración individual de cada film.

Cuando hablamos de Harry Potter lo hacemos de una de las franquicias más rentables de los últimos años, no solo a nivel literario, con los beneficios que ello comporta a nivel cultural y social, también en lo que respecta a videojuegos, merchandising de todo tipo y por supuesto cinematográficamente hablando. Al hablar de la saga cinematográfica, a pesar de los muchos errores que pueda haber, entre ellos el de las cualidades interpretativas de algunos de sus jóvenes protagonistas, he de hacerlo con respeto pues desde el momento en que se decidió trasladar la obra literaria a la gran pantalla, el respeto por el público ha sido una de las señas de identidad de esta pulcra producción britanicoestadounidense.

Una de las grandes diferencias con respecto a otras producciones de estas características es la férrea supervisión por parte de la escritora. Por norma general, los escritores venden los derechos y rezan porque el producto sea digno, no suelen estar, excepto en contadas excepciones, sobre la producción, y directores y productores así lo desean, pues de esta manera tienen mayor libertad para tomar decisiones y cambiar aquello que creen que no funcionará en pantalla o que funcionará mejor. En el caso de Harry Potter, la comunicación con Rowling ha sido constante, se le habían de consultar muchas cosas y esta tenía bastante poder a la hora de tomar decisiones. En la elección de determinados actores para encarnar a algunos de los personajes ella tuvo mucho que ver, así como en la nacionalidad de la mayoría de estos. Esta relación escritora-cineastas ha tenido sus aspectos positivos y sus aspectos negativos. Justo es reconocer que ni yo mismo sabría decir con absoluta certeza, esto fue un acierto y esto un error, incluso en algunos aspectos no sabría si el acierto error se debe a Rowling o al dinero invertido en las producciones para tomar las decisiones.

Pongamos como ejemplo las dos primeras películas: La Piedra Filosofal y La cámara secreta, ambas de Chris Columbus (buena elección como director), las dos películas más fieles a sus homónimos literarios, pues siguen las novelas al pie de la letra con la eliminación de algún personaje y algunos pasajes. Ambas me parecen buenos trabajos, casi de manual, bien realizadas, bien ambientadas, con una banda sonora muy sugerente, una fotografía atractiva, con algunas transiciones brillantes, bien montadas y con gran cuidado en las carencias actorales. Aún así, las considero excesivamente largas para el público infantil. Creo que ese es su principal defecto. Si ello se debió a que Rowling quiso meter todo el material posible, o  a que el estudio decidió que con lo que se había gastado debía de dar un espectáculo de algo más de dos horas y media lo desconozco pero considero un error hacer algo que exceda de la hora y media para el público infantil, incluso para el adulto. De hecho esta política económica de las grandes compañías en torno a una duración estándar para todo tipo de película solo consigue que films que podrían ser geniales con hora y poco más, se conviertan en auténticos bodriazos por querer estirarlos como el chicle. No es el caso de las películas de Harry Potter, pues las considero deliciosas. De hecho, aquí sí que creo que tendrían que haber tomado una decisión valiente y haber dividió ambos films en dos partes, en lugar de haberlo hecho con la última, Las Reliquias de la Muerte, por motivos más económicos que artísticos. Se puede argumentar que tanto La Piedra Filosofal como La cámara secreta están repletas de fallos de continuidad y racords. Sí, ¿Y qué obra cinematográfica no lo está? A pesar de todos sus fallos, me parecen buenos films y de lo mejor de la saga, los que pusieron las bases estéticas y visuales, los clichés que cinematográficamente funcionan tan bien, y que sirven para que el espectador se sienta cómplice y se identifique con la saga, esos típicos momentos que todo el mundo espera en Bond o en los films de Hitckock. Algunos se respetaron film tras film, otros, creo que desafortunadamente, desaparecieron.

COMERSE UN HELADO. ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ESTA NOCHE

COMERSE UN HELADO. ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ESTA NOCHE

Adivina

Cuando pienso en el film Adivina quién viene a cenar esta noche, el de Stanley Kramer, no la porquería perpetrada posteriormente, la boca se me hace agua pensando en una de las escenas del  film, la que más disfruto, la que más me gusta, la que más me emociona.

Antes de hablar de la escena, permitirme que lo haga de la película. El film es una buena película de tesis, con un guión sólido, de tesis, guión con el que los actores se lucen, supongo que gracias al buen hacer del director y a darles el protagonismo, como hacían otros directores de la época, que dejaban al buen actor comunicar y expresarse. Esto no quiere decir que esta sea la única manera de hacer cine, ni la mejor, pero era una manera honesta y efectiva de cara al público. Y sí, me gustan las películas de actores, sin histrionismos, en dónde a estos se les deja crear cadencias en las frases. Y me gustan los guiones sólidos, esos que transmiten a través de los actores ideas y sentimientos, esos en que los personajes argumentan y fluye un discurso bien elaborado, y que atrapan sin cambiar de plano o mover la cámara cada tres segundos. Insisto, no es la única manera de hacer cine. Este tipo de cine, me gusta, y muchas veces lo añoro.

Para los que no lo sepan, la película va sobre un matrimonio blanco (Caucásico), maravillosos Spencer Tracy y Katherine Hepburn cuya hija se presenta con su novio, que resulta ser negro (Afroamericano), estupendo, por no repetirme, Sidney Poitier, excelente actor que es la punta del iceberg de toda una serie de excelentes actores, como lo son el matrimonio (en el film) de color negro (afroamericano) formado por Beah Richards y Roy Glenn o Isabel Sandford, actriz que hace de asistenta negra (afroamericana) de la familia (en el film) blanca (cauacásica); actores que en su día no tuvieron la suerte de sus compañeros de profesión blancos. Puesta la premisa, se desarrolla el conflicto con una serie de diálogos deliciosos entre los personajes que pueblan la pantalla, diálogos que no tienen desperdicio. No voy a desvelar el final, prefiero, como siempre, que la veáis y opinéis por vosotros mismos. Y si sois muy cinéfilos, y os sobra algo de tiempo, podéis compararla con la nueva versión.

Este film, si no recuerdo mal, fue el último que protagonizó Spencer Tracy, ya enfermo de cáncer. De hecho, el film fue para él una terapia, como lo era (el rodaje de un film) para otros actores, alcohólicos empedernidos, y que cuando se ponían tras las cámaras se comportaban como profesionales, dedicándose en cuerpo y alma a la película. Hay un momento del film en que Katherine y Spencer salen de su casa y se van a comer un helado. La escena en que ese hombre saborea el helado, (o el producto que fuese para poder trabajar con los focos y altas temperaturas), me tiene enamorado. Spencer me convenció de que ese era el mejor helado del mundo. Hace fácil lo difícil, transmitir el gusto por la vida a través de un helado, con enorme sencillez, sin histrionismos ni exageraciones. Cada vez que veo esa escena me transporto y pienso en todo lo bueno de esta vida y en lo sencillo que es ser feliz. En ocasiones, lo reconozco, a pesar de que la película no tiene desperdicio, la he visto solo para saborear esta escena y deleitarme con un hombre saboreando un helado. Puro cine.