PARA AVA. RELATO ERÓTICO

PARA AVA. RELATO ERÓTICONacimiento de venus

Aviso, este relato es para mayores de dieciocho años. Va en serio. Sabéis que soy muy bromista, pero ahora no bromeo. Si algún bloguero/a es menor o se puede sentir ofendido de alguna manera, que no continúe leyendo.

Este relato, ¿erótico?, se lo dedico a Ava Maof, que como muchos sabéis tiene un delicioso blogg

https://avayelsexo.wordpress.com

que os animo a visitar, leer y disfrutar de cada una de sus perlas. El principio de este relato es demostrar a Ava que es imposible que mi rudeza narrativa pueda competir con su exquisitez y la de otros relatos eróticos que disfruto. Todo empezó cuando me quiso animar a escribir “guarradas” para un concurso cuyas bases encontraréis aquí:

http://www.dolcelove.es/bases-del-ii-concurso-relatos-eroticos

Ni mucho menos me atrevo a competir con lo que leo por aquí y mucho menos con Ava.

No, el relato no está escrito para Ava, se lo dedico, y espero que sea condescendiente con la torpeza de este. El relato pertenece a una novela (Caballero y Proxeneta), que tengo en el cajón, que algún día pondré a vuestro alcance. Nada más que decir. En contra de mis principios, la entrada es excesivamente larga, y además con introducción (Uy, como quedo esta palabra como prolegómeno de un relato erótico), pero ha de ser así. Un abrazo a todos, en especial, hoy, a Ava.

FRAGMENTO DE CABALLERO Y PROXENETA

Margarita

“A la mañana siguiente desperté solo en la cama. Pensé que todo había sido un sueño, agradable pero algo decepcionante. Muy real, muy vívido, el olor de un cuerpo femenino, su calor, el roce maravilloso de un pezón, su aliento, su voz, su mirada… un sueño húmedo pero sin pérdidas de flujo. Sólo de pensar en ello el asunto se ponía en pie de guerra. Menudo final para una noche… “trempera matinera” con consuelo manual. Medio adormilado, dejándome arrullar por el placer de mis lascivos recuerdos, sentí abrirse la puerta de la calle. Me sobresalté y medio me incorporé en la cama. Paré mi impulso inicial al quedar sorprendido por el olor de unos churros. Unos pasos y Blanca Azucena quedó encuadrada por el marco de la puerta.
-¿Te excitan los churros?-Al ver mi desconcierto prosiguió,- ¿No estarías pensando en hacerte una pajilla con el recuerdo de mis tetas? Yo preferiría que te contuvieses un poco y guardases ese derroche de energía para después del desayuno. No te molesto más, puedes seguir si ese es tu gusto.
Se apartó de la puerta y fue a la cocina. Oí, como la noche anterior, el trasteo que se traía con los cacharros. Me incorporé y comprobé que estaba en perfecto estado, había dormido bien y no notaba los estragos de la noche anterior. Me puse un pantalón de chándal y me acerqué a la cocina, dónde Blanca Azucena ya calentaba leche. Me apoyé en la jamba y me quedé absorto contemplándola.
-¿Te lo has pensado mejor?
-No hay mucho que pensar… -No sabía qué decir, qué contestar. No estaba seguro de lo que estaba pasando y necesitaba un tiempo muerto para poner en orden mis ideas, de lo que no tenía ninguna gana. Mi razón se había divorciado de mi deseo, y sentía cómo este crecía en mí y no quería hacer ni decir nada inapropiado, no quería meter la pata. Así, que tras tan inteligente frase inacabada me quedé allí, apoyado en el quicio, contemplándola, sin más.
-Parece que estás bien.
-¿Si?
-Que parece que estás bien, ¿no? ¿Te sentó bien la dormida?
-¡Oh!, sí, estupenda…
-Pues puedes ir poniendo la mesa.
-Claro.
Hurgué en un cajón y saqué un mantel limpio, un par de servilletas de tela y puse los churros en un plato, no sin antes preguntar:
-¿Los pongo ya?
-Sí, esto ya está.- Apagó el fuego, removió un poco y cogió un par de tazas. La olor era exquisita. La textura que presentaba al pasar del cazo a las tazas era la de un chocolate cargado, fuerte, cremoso pero sin haber perdido el punto de líquido. Llevé las tazas a la mesa. Blanca Azucena acabó de vaciar el cazo en dónde había elaborado el chocolate, repartiéndolo en diferentes vasos. Luego puso el cazo en remojo. Tomó un par de vasos y una jarra de agua y la llevó a la mesa. Se sentó a mi lado. Tomé un churro y lo mojé en el chocolate. Estaba delicioso. Blanca Azucena me miraba mientras saboreaba el churro envuelto en chocolate.
-Buenísimo.
-¿Los churros o el chocolate?
-Todo. Pero especialmente el chocolate.
-¿No está excesivamente dulce?
-No, me gusta. Tiene un cierto punto amargo que me gusta.
-Me alegro.
Tomé otro churro y repetí la operación. Entonces caí en que ella no había probado el chocolate ni los churros.
-¿No comes?
-Los he traído para ti.
-¿Y para ti?
-No. Son para ti. Quiero ver que te los comes todos.
Cogí otro churro.
-¿Y el chocolate?
-¿Qué le pasa al chocolate?
-No lo has probado. ¿No será también para mí?
-De eso nada. Estoy esperando que se enfríe.
-No sé, no estoy acostumbrado a comer así…
-No te preocupes, no pasa nada.
Y continué comiendo, hasta terminar con la ración de churros. Entonces ella probó su chocolate.
-La temperatura adecuada.
Sonrió y con una mano buscó mi polla. La sacó del pantalón y la metió en la taza. Entonces me la empezó a chupar. No me corrí de puro milagro. Asomó la cabeza y me preguntó:
-¿Tienes sed?- Asentí.- Bebe agua. – Me serví un vaso mientras ella repetía la operación con mi polla. Cuando hubo terminado el chocolate se incorporó de debajo de la mesa y se sirvió un vaso de agua. -¡Exquisita! Pero da tanta sed. Si te portas bien, puede que algún día te deje que juegues así con mi coño. ¿Te gustaría? –Acerté a atragantarme mientras asentía.- ¡Vamos a la cama! Quiero que me metas un viaje con esa verga que tienes a punto de caramelo.
No me hice de rogar, la seguí como un poseso, con un solo objetivo en la cabeza, su entrepierna. Fue abrirse de piernas y encontrarse con mi pene en donde se esperaba para reventar. Fue una suerte que Blanca azucena fuese toda una experta en las lides del sexo.
-No corras tanto; tranquilo, aún no…
Con dulzura sacó mi pene, unió sus labios a los míos y tras un largo jugueteo con la lengua me susurró al oído: “Chúpame los pezones, pero suavemente… muy suavemente.” Deseé tener dos, tres lenguas para saborearlos juntos, al tiempo que recorría su cuerpo. Otro largo beso. “Ahora acaricia mis labios con tu polla… pero no la metas.” Así lo hice, continué saboreando sus pechos mientras mi pene acariciaba su premio. Abandoné sus pechos y recorrí su cuello, sus mejillas, su boca, su oído…” Ahora, métemela ahora… toda… la quiero toda…” Reventé en su interior y en ese momento la vagina de Blanca Azucena tomó mi pene con una fuerza inusitada, salvaje, dionisíaca.”

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33 thoughts on “PARA AVA. RELATO ERÓTICO

  1. Lilith 12 octubre, 2014 / 9:35

    Menudo despertar tuvo el protagonista 😉 Muy bueno y con un toque divertido. Buen domingo! Ana.

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  2. Veronica 12 octubre, 2014 / 10:04

    Leí la entrada y … ¡qué ganas de mandar la dieta a paseo! 😉 Besos, Josep.

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    • salvela 12 octubre, 2014 / 10:09

      Ja, ja, ja, ja, ja, No sé si esta sería una buena dieta, pero seguro que placentera, un rato. Por cierto, es muy importante dejar que el chocolate se enfríe. Hirviendo puede ser… doloroso.

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  3. lurda55 12 octubre, 2014 / 10:27

    Tremendo despertar el del protagonista: churros y chocolate con destinos inesperados…:-) Muy bueno, Josep.

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    • salvela 12 octubre, 2014 / 10:33

      Gracias. Firmaba por tener ese despertar a diario. Celebro que te haya gustado. Un abrazo.

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  4. Salva 12 octubre, 2014 / 10:52

    Para un domingo no está mal ese desayuno, chocolate con churros hmmmmmmm 🙂

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    • salvela 12 octubre, 2014 / 16:56

      Si se practicase con más asiduidad, seríamos considerablemente más felices.

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      • Salva 13 octubre, 2014 / 20:23

        Había un chiste de El Perich, un humorista gráfico que decía: Comer en exceso es malo. Beber en exceso es malo. Fumar en exceso es malo. Follar en exceso…..es difícil. Jajajajajajaja Pero si, hay que follar más y hablar menos.

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      • salvela 13 octubre, 2014 / 20:29

        Muy bueno… te doy toda la razón, follar a diario debía de ser un derecho constitucional… y de obligatorio cumplimiento.

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  5. madamebovary 12 octubre, 2014 / 10:56

    Ah, ahora me entero que una taza de chocolate también sirve para desayunar, sentada y mojando unos churros.

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    • salvela 12 octubre, 2014 / 16:54

      Si, siempre se aprende algo nuevo. A mí también me sorprendió.

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  6. albertodieguez 12 octubre, 2014 / 18:49

    Muy sugerente.
    Además me dejaste con las ganas de saber del antes, de lo que llevó a ese despertar casi inesperado por el protagonista. 🙂
    Un abrazo.

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    • salvela 12 octubre, 2014 / 20:23

      Ui, es que si lo incluyo habría sido excesivamente largo. Me alegro de que te haya gustado y de haber despertado ese interés

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  7. plared 14 octubre, 2014 / 1:34

    Joer con la rudeza narrativa. De erótico y no es por incordiar, mas bien poco. En fin, de cabeza al porno tabernario lo mandaría. Cuídate figura

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  8. María 14 octubre, 2014 / 19:59

    Desayunos inolvidables! Ah! Y una nueva forma de tomar chocolate con churros. Tomo nota, Josep 🙂
    Besetes de martes…

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  9. etarrago 15 octubre, 2014 / 15:47

    Estremecedor e inquietante. Me voy a la ducha, salvela.

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  10. Carlos Efron Mur 22 octubre, 2014 / 15:28

    yo dejo el chocolate para la noche y el churro para más tarde

    muy buen relato, abrazos compadre

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  11. Ava Maof 26 octubre, 2014 / 0:33

    wow, en qué estaba yo que me había saltado este post!!! un crimen en toda regla, q me propongo desde ya intentar remediar…
    primero q nada, déjame contarte lo emocionadísima que estoy, no sólo por tanto piropo bloguísitico (senqiu!!!) sino por haber tenido algo que ver en este post y en este relato que me dedicas. Me halagas amigo, y muchísimo.
    No te importará que te rebloguee me imagino, no? (nunca se sabe, mejor preguntar)
    Por cierto… que cada uno tiene sus propios caminos hacia la exquisitez. Y que me han dado ganas de comer churros!!! 😉

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    • salvela 26 octubre, 2014 / 16:40

      Adelante con el reblogueo. Y no te quedes con las ganas pero recuerda dejar enfriar el chocolate y quemar calorías. Un abrazo.

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  12. Ava Maof 30 octubre, 2014 / 19:14

    Reblogueó esto en Ava y el sexoy comentado:
    Son esas sorpresillas que a una le alegran la vida, así, sin que te las esperes para nada… Hace escasos días, paseando inocentemente por aquellos blogs que me gusta leer cada tanto -tenía varias visitas pendientes, hay mucho talento en la blogósfera!- me encontré, en la página de Salvela, con un regalazo. Y claro, como ando inflada como pez globo por la laif, me permito compartirlo con todos vosotros 🙂

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