UNA HISTORIA VERDADERA

UNA HISTORIA VERDADERA

 Taller Montaje 214

A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas; personas de todo tipo y condición; con algunas he coincidido un instante, lamentando profundamente el momento de la separación; con otras he andado un largo y pesado camino, celebrando profundamente el momento de la separación. El resultado de todo ello ha sido positivo, han sido más las personas que han sumado que las que han restado, incluso las que han restado, en algún momento han sumado, incluso restando han sumado a mi formación, conocimiento y superación. El balance es tan positivo, parezco un administrativo contable, que en todos estos años solo hay una persona a la que odio profundamente y que espero encontrármela en una situación favorable para hundirla en la miseria de la no existencia, no por lo que hizo, estaba en su pleno derecho, sino por como lo hizo. Pero, hoy, no voy a hablar de esa vacaburra.

Hace algunos años, a través de la práctica teatral, conocí a un vendedor ambulante, de esos que van por los mercadillos. He de reconocer, que entre mis experiencias, haber trabajado para él, ayudándole en la parada, ha sido muy gratificante. Su conversación, así como la de su compañera, era un placer. Su experiencia estaba repleta de buenas historias y la mayoría de las veces, más que trabajar, jugábamos en la parada. Uno de nuestros juegos favoritos era imaginar la vida de las personas que se acercaban a comprar los productos a través de sus gestos, su manera de andar, su manera de vestir, el vocabulario que utilizaban y el tono que empleaban al dirigirse a nosotros o a sus acompañantes. También disfrutábamos mucho leyendo, en voz alta, e interpretando. Leíamos los textos escolares que habían de trabajar sus hijos, pensábamos cómo debían de enfocar el trabajo o análisis e indicábamos las ideas a desarrollar. En ocasiones, hilábamos tan fino, que pensábamos en lo que le gustaría oír al profesor de turno. Sacaban buenas notas en los trabajos. Nunca me paré a pensar si era injusto para el resto de sus compañeros.

Pero lo que quería contar era una de las historias que me narró Jaume. Cuando era joven e iba a la universidad, tuvo una novieta, inglesa, de origen polaco. Los padres de esta, de buena posición y con un afortuna aceptable, habían huido precipitadamente de Polonia debido a la barbarie nazi. Eran judíos. En su huida lo abandonaron todo; perdieron las propiedades y pertenencias materiales y en Inglaterra, el territorio que les acogió, hubieron de empezar de cero. Los padres extrajeron una lección de todo esto. No volvieron a preocuparse en acumular más allá de lo necesario y dedicaron todo su empeño en darles a sus hijos lo único que no les podrían quitar y que siempre llevarían consigo, incluso en las circunstancias más adversas, una sólida formación. La mejor herencia que podían dejarles, una mente abierta, despierta, libre, y que les acompañaría a todas partes. Algo que ningún gobierno, por miserable que fuese les podía arrebatar, y que, aún, en la más adversa de las circunstancias, la de perder la vida, lo harían riéndose de sus verdugos y sin que estos sacasen ningún provecho material de su muerte.

Este es mi cuento de navidad de este año, el primero que hago. Espero que os haya gustado y que os sea de utilidad, no material.

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15 thoughts on “UNA HISTORIA VERDADERA

  1. Benjamín Recacha 19 diciembre, 2013 / 9:40

    Execelente reflexión, Josep. Un cuento lleno de verdad. Yo también me pregunto hasta cuándo vamos a seguir preocupándonos por acaparar en lugar de disfrutar de la inigualable sensación que es compartir, no cosas materiales, sino ideas, sentimientos o, simplemente, escuchar. Un abrazo navideño!

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    • salvela 19 diciembre, 2013 / 15:20

      Un placer recibir tus visitas y visitarte. Creo que el mundo lo tenemos al alcance de la mano pero no sabemos verlo. Blogs como el tuyo, iniciativas como las de gaviota son semillas y pistas, que estoy seguro que, como en las películas metáforas de Shyamalan, germinarán. Feliz Navidad y un abrazo.

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  2. edwincolonpagan 19 diciembre, 2013 / 10:43

    Excelente amigo. Me gustó tanto que pude recrear las imágenes de las personas comprando, su vestimenta, el lenguaje corporal que dice más que cientos de palabras. Felicidades, un relato tierno y lleno de amor para despedir el año 2013 y empezar el 2014 con más fuerza y esperanza. Gracias por compartirlo… Abrazos navideños!

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    • salvela 19 diciembre, 2013 / 15:12

      Muchas gracias por tus palabras. Celebro que te haya gustado y que hayas vivido el relato. Gracias desde la distancia y un abrazo navideño. Y con tu permiso, vuelvo a rivindicar la accesibilidad de tu novela por esta parte del mundo. Feliz Navidad.

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      • edwincolonpagan 19 diciembre, 2013 / 17:13

        Querido amigo, gracias por tus lindos comentarios. Te adelanto que esta semana voy a entregar la novela para que mi hija la ponga disponible como libro electrónico. Mientras tanto voy a poner los primeros tres capítulos en mi blog. Te adelanto que no es una novela tradicional. Un abrazo!!!

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  3. María 19 diciembre, 2013 / 13:03

    Es un cuento precioso!
    Quizá alguna vez, aprendamos a compartir como si eso formara parte de nuestro ADN.
    Un abrazo alegre…

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    • salvela 19 diciembre, 2013 / 15:15

      Gracias. Creo que compartir sabemos, pero necesitamos recordarlo tras el curso acelerado a que nos somete la sociedad. Feliz Navidad y un abrazo.

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  4. Antonio Pavón 19 diciembre, 2013 / 17:21

    Una mente abierta y un espíritu libre es el mejor regalo que podemos recibir. Y encima nadie nos lo puede arrebatar. Gracias por el regalo de Navidad.Y felices fiestas.

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    • salvela 19 diciembre, 2013 / 22:33

      Ya lo he hecho y me he divertido con los dos capítulos que he leído, sin orden.

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  5. Rotze Mardini 20 diciembre, 2013 / 4:56

    Bonito relato Josep.
    Con una hermosa reflexión.
    Me ha encantado.
    Un besote y fuerte abrazo.

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    • salvela 20 diciembre, 2013 / 7:30

      Gracias. Me alegro de que te guste y al mismo tiempo haga pensar. Un abrazo. Felices fiestas

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