DEPORTE, POLÍTICA Y COLOR DEL CRISTAL

DEPORTE, POLÍTICA Y COLOR DEL CRISTAL.

 aros

Desde hace muchos años vengo oyendo esa frase que parece que algunos periodistas llevan de serie, algunos de ellos, a mi parecer, grandes periodistas: “El deporte no es política.” Esta es una de las más grandes mentiras acuñadas y difundidas por los medios. ¿Quién fue el primero en acuñarla? Es probable que Benjamín Recacha, que el próximo 23 presenta su novela: El Viaje de Pau, en la librería “Espai Literari”, situada en el 45 de la Calle Ramón y Cajal de Barcelona, sepa la respuesta. No es que quiera hacer propaganda del evento, que también, lo digo porque seguramente haya tenido más de un encuentro, como periodista, alrededor de esta frase.

“El deporte no es política”. Sin embargo, cada paso que se da o cada paso que dan los políticos, demuestra radicalmente lo contrario. Las olimpiadas, en su origen funerario, ya eran una declaración política, de hecho, ¿qué actividad iniciada por el mundo que conocemos como “griego” no era política? Unas veces interior, las comedias de Aristófanes, otras exterior, la construcción de una flota. Mensajes políticos con dardo. El deporte es política, ya desde la más tierna infancia. Deporte para caballeros y señoritas, deporte para la plebe. En cualquier estado del mundo hay barreras económicas, que, los interesados, se encargan de hacer bien visibles, que impiden determinadas prácticas deportivas al común de los mortales; y deportes de rancho, para la práctica de la plebe y para que la plebe admire a sus campeones, aunque empiezan a haber sagas deportivas de sangre azul.

Si el deporte no fuese política, no habría habido boicot a diversos acontecimientos deportivos por parte de algunos países; en determinadas épocas no se habrían organizado juegos paralelos; es probable que a un atleta negro jamás se le hubiese permitido humillar a los arios; el dopaje no habría sido una práctica aprobada por el estado para conseguir resultados y no habría facilidades para nacionalizar a los deportistas provenientes de otros países, que destacan en su práctica; por el contrario, tendrían que hacer largas colas, como el resto de personas que buscan una vida mejor en otros países y solo encuentran trabas administrativas.

Si el deporte no fuese política, cuando un deportista expone su credo político o sus preocupaciones sociales, diferentes a las del poder,  no sería estigmatizado, ni insultado, ni se le tiraría de las orejas por salirse del discurso oficial y utilizar su posición privilegiada para difundir su solidaridad. Por el contrario, besar la mano del mandatario de turno, abrazar a expoliadores legales y genuflexionarse ante tarados, (¿por qué os viene a la cabeza la familia Borbón?) es visto como un ejercicio de coherencia y un gran ejemplo para la ciudadanía. Es la típica hipocresía de los poderosos, en que nada está bien ni mal, sencillamente es del color del cristal con el que se mira.

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5 thoughts on “DEPORTE, POLÍTICA Y COLOR DEL CRISTAL

  1. Benjamín Recacha 12 noviembre, 2013 / 12:52

    El deporte profesional es básicamente política, intereses económicos y empresariales, y sí, algo de deporte también. Yo lo que no entiendo es que los deportistas de élite se escondan tras el parapeto del deporte para aparentar ser seres neutros, sin creencias ni ideología. Es cierto que cuando alguno lo hace saliéndose del discurso oficial acostumbran a lincharlo públicamente, pero a mí me suena a excusa para seguir viviendo la buena vida sin mojarse. Tenemos ejemplos de deportistas comprometidos sin miedo al qué dirán, y otros, como el seleccionador de fútbol, Vicente del Bosque, que sin ser un activista radical, no oculta su ideología progresista. Algo tibio, sí, porque es un tipo muy educado, pero ya es mucho más de lo que hacen la mayoría de millonarios que se ganan la vida pateando un balón o conduciendo un Fórmula 1. Gracias por la cuña!
    Un abrazo!

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    • salvela 12 noviembre, 2013 / 20:03

      Hay cosas que no se entienden o solo son entendibles desde un punto de vista alimenticio. Comparto admiración por Del Bosque. De hecho es de lo poco por lo que me alegran las victorias de la roja.

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  2. joselinaberraz 12 noviembre, 2013 / 13:45

    Sí, a veces ese tipo de afirmaciones una no sabe si se exceden de ingenuas o de maquiavélicas.. si vienen de alguien que encima es periodista, yo diría que es además bastante triste. Intentar instalar en la sociedad la idea que existen cuestiones masivas, como el deporte, que son sagradas, cuando es absolutamente evidente que todo lo que mueve intereses económico financieros es necesariamente político.. me parece que es sobrestimar al espectador… Buen post! Saludos,

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    • salvela 12 noviembre, 2013 / 17:07

      Gracias. Yo diría, por creer en las personas, que hay quien lo piensa sinceramente. Pero cuando el poder saca la caballería en cuanto alguien no comulga con la mayoría, ciertamente se ve que el deporte sí es política.

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      • joselinaberraz 12 noviembre, 2013 / 19:16

        Probablemente tengas razón 🙂 Aunque a mi me cuesta mucho separarlos! Besos!

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