EL CAPITAL DE COSTA-GAVRAS

El Capital de Costa-Gavras

 Ceremonia del te 237

Hace tiempo que quiero comentar en el blogg esta cinta de Costa-Gavras, por varias razones. La primera de ellas es aconsejar su visionado. Estamos ante una cinta transgresora en el panorama del cine actual, de esas que se han podido colar entre lo que la censura económica y el imperialismo globalizador (en su versión más dañina) permiten que se vea en los cines, pantallas televisivas y ordenadores de occidente. Esta es mi contestación a la moto que el señor Salas, economista, nos quiere vender en este alegato http://www.salaimartin.com/randomthoughts/item/692-el-capitalisme-redueix-la-pobresa-al-m%C3%B3n.html en el que faltan datos (tan fanático que es de los datos). Pero no quiero hablar de este señor, por el que no tengo ninguna fijación erótica, lo digo de antemano, no vaya a ser que me acuse de ello, igual que hizo con el Profesor Navarro.

La película relata el ascenso de un ciudadano en el mundo de la banca, y mediante este relato, ya digo de antemano que brechtiano, Costa-Gavras nos muestra algunas de las claves, según él, de la actual crisis económica y financiera. El mérito del director, y evidentemente de los guionistas (http://www.imdb.com/title/tt1951166/?ref_=fn_al_tt_1 para quien quiera más información sobre el film) está en mostrar la normalidad de los personajes que protagonizan y urden los tejemanejes que hunden al mundo en la miseria, y no solo las claves deshumanizadas o tejidas por monstruos. La película lo dice por activa y por pasiva: el monstruo, incontrolable, ha sido creado por las personas que trabajan para el sistema capitalista, en su deseo de conseguir mayor beneficio, a costa de cualquier cosa. Otro punto a favor de la película es la manera, que hemos visto en otras cintas y en muchas novelas futuristas, en que se vende a la gran masa el nuevo estatus quo. Una jugada de trileros de alto standing, tan real como el momento en que vivimos.

La cinta es una joya que nos recuerda al mejor cine político de los sesenta-setenta. Miento, no lo recuerda, está rodada, con los adelantos técnicos de hoy y sin el manierismo de antaño, como se rodaba entonces. El guión es muy brechtiano: el ascenso de un ciudadano al poder, aprovechando las circunstancias y los entresijos. Aupado por unos dirigentes que, en todo momento, creen que podrán deshacerse de su monstruo en cuanto quieran (cuanto puede dar de sí el mito de Franknesntein, el moderno Pormeteo). Y las técnicas son brechtianas: el actor aparca la trama y se dirige a los espectadores con mensajes claros y directos, al más puro estilo de Brecht.

Por todo esto, recomiendo su visión. Vale la pena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s