ESCRITOS DE MUERTE

ESCRITOS DE MUERTE

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Hace algún tiempo tuve serios problemas con varios de mis lectores. Ello me provocó cierto malestar, me sentía culpable, y dejé de escribir. El hecho, he de hacer acopio de valor, es que toda persona que leía uno de mis textos moría irremediablemente. La primera vez pensé que se debió a una casualidad. No lo relacioné con la lectura de uno de mis textos. Asistí al sepelio. No conocía a Clara, me refiero a ese conocimiento que se deriva del contacto continuado en el tiempo. La había visto una sola vez, a petición personal de ella. Quería conocer a la persona que había escrito un texto tan maravilloso y que, le daba la sensación, estaba escrito para ella, única y exclusivamente. Había tocado su fibra sensible y había conseguido la identificación plena entre la lectora y la obra, objetivo extremadamente difícil. Me pareció una persona simpática, sensible, melancólica y feliz de haber encontrado su universo en mis palabras. Me conmovió su entusiasmo. No podía menos que corresponder tanto amor con mi presencia en el último homenaje que recibiría de este mundo. Fue una ceremonia preciosa y emotiva, al menos para mí. Me compré, para la ocasión, una camisa negra y un pantalón oscuro. En el cementerio hacía frío, unos nubarrones oscuros, que únicamente dejaron cuatro rayos y sus correspondientes truenos, cubrían el cielo, como sumándose al dolor de la pérdida. Acabé tiritando ante la tumba de Clara. La camisa era demasiado fina. Pasé dos semanas en cama, resfriado, pero era lo menos que podía hacer por Clara.

Pero Clara solo fue el principio de la carrera criminal de un ser depravado, un sicópata que había elegido como víctimas a cualquier persona que accediese a mis textos. Pedro, Rosa, Ángeles, María, Antón, Pilar… algunos de los nombres, los pocos que recuerdo de una lista que parecía no tener fin. Sus muertes eran horribles, auténticos ritos de exaltación del dolor. No quiero extenderme en los detalles, no puedo, no debo, no quiero, tanto dolor es insufrible. Solo diré que a Azucena, una de las víctimas, la encontraron con vida, casi desangrada, desnuda en el suelo frío y negro, en contraste con la marmórea blancura de su piel, solo alterada por los rosáceos pezones que coronaban sus pechos; el terror dibujado en su rostro, ante la aparición del equipo de rescate, la explosión y la nada.

Encontraron al asesino por la cámara que había dispuesto para filmar el dolor, el sufrimiento y la orgía de sangre desatada. Había calculado mal. En su obsesión por captar hasta la más ínfima porción de sufrimiento, su mente, emponzoñada por la maldad pura, no estableció correctamente los cálculos y la cámara no sufrió ningún desperfecto. La señal de la cámara les condujo hasta el enfermo, así debo de llamar a un asesino sin escrúpulos, a un artista del dolor. Lo juzgaron y lo encerraron en una institución para enfermos mentales.

Tuve que dejar de escribir. No podía. No podía soportarlo. Ahora, pasado el tiempo, casi diez años de los hechos que he contado, he vuelto a escribir. Me han asegurado que no volverá a pasar, que las orgías de dolor y sangre de esa mente depravada son cosa del pasado. Que escriba y publique sin miedo. El psiquiatra, el doctor González, que lleva el caso, me ha asegurado que ya estoy curado y preparado para reinsertarme a la sociedad.

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12 thoughts on “ESCRITOS DE MUERTE

  1. artesonja 3 octubre, 2013 / 9:28

    “es que toda persona que leía uno de mis textos moría irremediablemente” probablemente muchos dejen de ser lectores con esta advertencia..jeje

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  2. b. 3 octubre, 2013 / 11:25

    En este punto “es que toda persona que leía uno de mis textos moría irremediablemente” ya me he planteado seriamente el seguir leyendo. 🙂
    Pero he sido valiente 😉

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  3. Chojesús 10 octubre, 2013 / 14:51

    Según he terminado de leerte, ya estoy llamando a toda la familia y conocidos: quiero que estén preparados. Me voy a gastar un “pastón” en llamadas, si no me sucede nada ¿puedo reclamarte los gastos? jeje
    Muy bueno, me ha encantado.
    Un abrazo,
    Jesús.

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    • salvela 12 octubre, 2013 / 8:30

      Miraré hasta donde cubre el seguro. Me alegro de que te haya gustado. Gracias por haberte tomado la molestia de leerlo.

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      • Chojesús 13 octubre, 2013 / 10:47

        Ninguna molestia.
        Tienes razón, miraré lo del seguro. jaja
        Feliz domingo.

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  4. Verosi 10 abril, 2015 / 19:07

    Ahora me apetece más leerte! Muy bueno, que va! Buenísimo!

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