EL ENCUENTRO

EL ENCUENTRO

Mercat i riera 150 

Iba Cayo Mario por el camino de Sepúlveda a Tepúlveda. Como era rico y las cosas le iban bien se podía permitir ir en un carro tirado por caballos. También se podría haber permitido un mozo que condujese el carro, pero a Cayo Mario le gustaba el ejercicio físico y de tanto en tanto no estaba mal desempolvarse un poco.

Por el camino encontró a Servilio Mercanchifle, de la familia de los Servilios. Este era un viejo conocido. Un rico potentado de Sepúlveda, político, vinatero y terrateniente. Había servido en el ejército, mandando algunos legionarios bajo las órdenes de Sepelio Setulio, gran general romano. Aquí había intimado con Cayo Mario, que también le había caído en suerte servir a Roma mandando algunos legionarios bajo las órdenes del célebre Sepelio Setulio. Tras este servicio, habían coincidido en alguna ocasión ocupando cargos en la ciudad, incluso habían tenido negocios juntos relacionados con el cultivo y el comercio del aceite de Hispania.

Servilio Mercanchifle se alegró mucho de ver a su viejo amigo Cayo Mario:

-Dichosos los ojos,-le dijo con alegría.- Te haces caro de ver. Ya no te veo merodear por el mercado en busca de esclavos. Y no lo entiendo, ya que por las noticias que tengo, tus negocios van viento en popa y necesitas mucha mano de obra. ¿Has encontrado un mercado en dónde los esclavos van más baratos y se lo ocultas a los viejos amigos?

-Nada de eso, viejo amigo,-le respondió Cayo Mario.- Sencillamente ahora contrato trabajadores, salen más baratos.

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