Cadáveres Exquisitos

XX

UN SUCESO INESPERADO

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Tantos años sobre la tierra y aún los hombres te siguen sorprendiendo. ¿Qué es lo que mueve a un hombre a rechazar a toda su especie y a declararse en guerra continúa contra la humanidad? A lo largo de los tiempos, aquellos que han decidido actuar al margen, llevar un comportamiento diferente al esperado, no actuar según las reglas acordadas, han recibido diferentes nombres… brujas, demonios, monstruos… denominaciones que persiguen tranquilizar las conciencias y sembrar la semilla del miedo entre los débiles que se dejan someter y dominar.

Ya es la hora. Oyes los pasos de Ugo. Abre la puerta. Toma un petate y lo abre. En pocos segundos monta una estación de radio y empieza a emitir.

-Ugo, Ugo, Ugo a Puerto, Puerto, Puerto… ¿me recibe? ¡Cambio!- Al no recibir respuesta vuelve a emitir el mismo mensaje.

-Puerto, Puerto, a Ugo, alto y claro… cambio.

-Comunicación rutinaria de las 13 horas. Sin novedad. Cambio.

-Recibido. Vigentes órdenes última comunicación, Cambio y corto.

Ugo procede a desmontar la estación y guardarla en el petate. Sale de la habitación. El detective le sigue por el subterráneo. Ugo se dirige a la máquina de café. Saca un capuchino. Con el capuchino en la mano se dirige a la sala de control, en dónde es recibida y procesada gran cantidad de información. Ugo se sienta en una mesa desde la que domina varios monitores, entre ellos el de la delegación japonesa. Es un hombre afable, comenta cosas con los compañeros, ríe algún chiste, se ofrece a traerles café, se interesa por su familia, su trabajo… Tras un largo rato de observación decides hacerte presente en la sala. Paseas, observas, preguntas, intentas descifrar lo ya descifrado. ¿Qué es lo que pretende la organización criminal? Ha desplegado todo un dispositivo de medios y hombres para tener controlados todos y cada uno de los movimientos de los delegados, pero ¿por qué? ¿Extorsión? Se puede extorsionar a una persona pero extorsionar a un grupo, con poder para tomar ciertas decisiones, es demasiado arriesgado.

-¿Cree que hemos disuadido a los posibles terroristas?

-Al menos hemos añadido una dificultad a su objetivo, – responde Ugo.

-Sí, hasta es posible que no hagan nada. Creo que tenemos la situación bajo control.

-Yo también lo creo, señor.

-¿Por qué cree que han elegido la delegación japonesa para actuar?

-No le sé decir…, si es una mafia japonesa…, supongo que tiene que estar relacionado con el dominio de una industria… unos contratos de producción… no lo sé.

-¿Cree que si revisamos los últimos grandes contratos y seguimos los movimientos de algunas compañías, tendremos la clave para hallar la solución?

-Seguramente, señor.

-Pediremos las revistas de economía de los últimos….

-Seis meses, señor. Creo que con seis meses podremos tener una visión clara del asunto.

-Quiero que pida esas revistas y se encargue personalmente de analizar todos y cada uno de los movimientos relacionados con empresas japonesas.

-Sí, señor. – Ugo sale de la sala. Te diriges a un teniente.

-Teniente, quiero la lista de todos los miembros de las diferentes delegaciones. – El teniente teclea unas palabras y empieza a salir un listado ordenado por países y nombres.

-¿Esta es la lista real o la oficial?

-¿Qué quiere decir?

-¿Es la que les han proporcionado los diferentes países o se trata de la gente que realmente ha venido?

-Es una lista protocolaria sujeta a cambios. Los que nos han notificado han sido actualizados.

-Quiere decir que pueden haber nombres pendientes de actualización.

-Sí. Unos cambios mínimos que serán actualizados en cuanto nos lo notifiquen.

-¿Cuándo podremos disponer de la lista definitiva?

-Mañana, en torno a las doce.

-Perfecto. Solo quiero las listas de las delegaciones que ya se encuentran en la ciudad y con la identidad de sus miembros confirmada.

El teniente procesa la orden. Cancela la impresión del listado anterior y pide el listado confirmado. Cuando las hojas terminan de salir das las gracias y te retiras con ellas. En la soledad de tu camarote repasas las listas. Algunos de los nombres que aparecen los reconoces o te suenan. Nombres, cargos que ejercen. Señalas aquellos que te parecen más interesantes o relevantes. Ecónomos, empresarios, directores de departamentos, embajadores… Demasiados puestos llamativos, demasiados datos… Un atentado que asombre y aterrorice al mundo… no, no puede ser. No hay indicios de explosivos y Taica es un artista del crimen, no un terrorista. Aunque la hipótesis de sembrar el terror es atrayente no cuadra con la empresa criminal. A las grandes organizaciones criminales no les interesa un terror sin control. Demasiado riesgo para un premio que se puede volver contra el que se atreva a accionar la palanca. Como toda empresa deben de cuidar de que el miedo generado esté bajo control. Vuelves a repasar los nombres. ¿Son los objetivos que elegiría una organización criminal? ¡Empresarios, hombres de estado, diplomáticos! ¿Y si te centras en los que han tenido algo que ver con Japón? No, sabes que la comitiva japonesa es la distracción que has montado. No puedes llegar a identificarte hasta tal punto con la distracción. ¿Cuál es la clave? Tal vez tengas ante ti la solución y no la ves. ¿Qué persigue cualquier organización? Riqueza, poder, control… ¿Cómo se consigue el control? ¡Información! Saber cualquier información antes que nadie. No, no preparan un atentado, buscan información, acceder a la información. ¿Información privada?

Porta deja la habitación. En recepción paga por adelantado un mes y da una cuenta para que cada mes descuenten el alquiler hasta nueva orden. Taica observa cómo sube al taxi y este inicia el camino hacia el aeropuerto. Piensa seguirla hasta el aeropuerto y asegurarse de que coge el vuelo sin ser molestada y piensa asegurarse de que, sea cual sea el destino, el vuelo es seguro. Taica ama la vida y Porta es vida. En las afueras de la ciudad una avioneta vuela demasiado bajo, tan bajo que una rueda golpea el techo del taxi. Porta contempla cómo el piloto intenta un aterrizaje desesperado pero la avioneta acaba haciéndose añicos. Porta indica al taxista que se acerque. Porta llama comunicando el suceso. Corre hacia la avioneta para prestar su ayuda. No hay ningún superviviente. Observa que uno de los cadáveres ha perdido un brazo que curiosamente no se ha separado del cuerpo por estar ligado con unas esposas. Memoriza los datos de la avioneta y espera a que lleguen los bomberos y la policía. Taica lo observa todo en la distancia. Antes de actuar decide pedir instrucciones. Al otro lado suena la voz de Totlopot.

-No se puede decir que estemos muy contentos contigo.

-¿Le he preguntado? Escuche atentamente, usted decide…- Taica le expone la situación.

-Limítate a comprobar que sea imposible identificar el cadáver. Que desaparezcan los registros de vuelo.

-Bien.

Cuando la policía y los bomberos llegan, Taica se mezcla con ellos. Primero se centra en el cadáver. Comprueba que es imposible que le identifiquen por las huellas. La dentadura y posibles prótesis las deja para la morgue. Se centra en los planes de vuelo. Cuando los consigue sube a la ambulancia que transporta el cadáver esposado y se centra en la dentadura y una prótesis de la rodilla izquierda.

Porta cancela sus planes e intenta conseguir información sobre la avioneta. Antes de regresar al hotel se dirige a un pequeño aeródromo que hay en las proximidades. La avioneta pertenece a una compañía que realiza vuelos para turistas. Antes de llegar al aeropuerto telefonea a la compañía para saber quien la ha alquilado.

-Lo sentimos mucho, pero esa información es confidencial y no se la podemos proporcionar.

-La avioneta se ha estrellado y necesitamos identificar a las víctimas para contactar con los familiares lo antes posible.

-Lo sentimos, pero telefónicamente no le podemos proporcionar la información que solicita.

Porta no pierde el tiempo y piratea los archivos de la compañía. Comprueba que no hay registros informáticos de alquiler. Se lo comenta al inspector que va con ella. Prueba de introducirse en la base de datos del aeródromo para acceder a los planes de vuelo. Comprueba que el plan entregado establece una ruta entre islas. Durante la comprobación detecta que otro intruso está borrando los archivos. Imprime la página y trata de bloquear la intrusión para acceder a planes de vuelo anteriores, pero el intruso es rápido y ya la ha bloqueado. Solo puede imprimir el plan visualizado en pantalla. Todo lo que pasa lo pone en conocimiento del inspector. Llegan al aeródromo. Piden los planes de vuelo de la avioneta siniestrada. Primero los buscan en el ordenador. El inspector y Porta esperan pacientemente, a pesar de que saben el resultado de la búsqueda. Tras comunicar que han desaparecido de la base de datos, los buscan en los archivos con idéntico resultado. El administrativo que les atiende les dice que el piloto siempre entregaba el mismo plan, siempre realizaba la misma ruta desde hacía dos años, y que el nuevo piloto se ha atenido a la ruta del antiguo.

-Hace dos semanas que veo por aquí a Gabilondo. Es, o era el nombre del piloto. No, a Luigi no le pasaba nada. Tendrán que preguntar a la compañía el por qué del cambio de piloto. No es de nuestra competencia.

Sin más preguntas suben al coche y se dirigen a la compañía del avión siniestrado.

-¿Usted qué haría?

-Han de contactar con mi jefe. Creo que puede ser importante para el caso. En cuanto a los planes de vuelo puede ser que sean ciertos, puede ser que no. Yo creo que son medianamente ciertos. Los cumplían pero es probable que se desviasen un poco de la zona para soltar cadáveres. Deberíamos buscar cadáveres en el mar.

-Es imposible.

-Se que no podemos disponer de hombres rana, pero se debería poder mandar un submarino a realizar una cata. Se que es prácticamente imposible que encontremos un solo cadáver, ni tan solo sabemos si se dedicaban a lanzar cadáveres al mar o este es el único, un socio que no entró en razones. Trabajamos sobre suposiciones, pero deberíamos de intentarlo. Pero lo principal es que contacten con mi jefe.

El inspector realiza unas llamadas mientras llegan a las oficinas de la compañía turística. En la puerta espera una unidad. Uno de los policías se acerca al inspector y le da una orden de registro. El inspector y Porta entran, escoltados por la unidad que esperaba en la puerta. Se presentan y entregan la orden de registro. Habilitan un rincón para llamar a los empleados.

-¿Por qué fue substituido el piloto habitual de la avioneta?

-Una orden de la oficina central.

-¿Dónde se halla la oficina central?

-En Sydney.

-¿Sydney? Una compañía australiana se dedica a realizar vuelos turísticos por unas islas de nuestro país.

-La compañía no es australiana. Allí tienen las oficinas centrales.

-¿Y de dónde es la compañía?

-Tailandesa. –Ante la cara del inspector, el director de la oficina añade,- así es el mundo actual.

-¿Ustedes tienen autonomía para tomar pequeñas decisiones de carácter logístico?

-Tenemos para hacer recomendaciones. Si no hay respuesta de la central, tiramos adelante la recomendación, si se produce respuesta nos ajustamos en la mayor medida posible a lo que nos marca la central.

-¿Y en el caso del piloto?

-Nos vino impuesto desde la central. Formaba parte del pack turístico.

Entra un policía y habla en privado con el inspector. El inspector mira a Porta y esta asiente:

-Ni base de datos ni rastro en los archivos. Necesito hablar con mi jefe cuanto antes. Aquí no vamos a sacar nada más. Vamos al depósito.

El inspector asiente. Mientras se dirigen al depósito el teléfono del inspector echa humo. Vuelve a llamar al ministerio. Da las instrucciones oportunas para que el departamento realice una petición formal a las policías de Australia y Tailandia. Habla con el instituto de estudios oceanográficos.

-Vamos a probar. El instituto oceanográfico nos ofrece una nave para buscar en las coordenadas que le proporcionemos.

-Mientras usted movía los hilos necesarios yo he pedido una simulación de las condiciones de un posible vuelo en estas dos últimas semanas, y las variaciones de ruta teniendo en cuenta condiciones meteorológicas, combustible, peso del pasaje… Si partimos de la suposición de que se desviaron de la ruta para arrojar cuerpos, nos salen estas coordenadas. Si a ello le añadimos profundidad y la fuerza de la deriva… nos quedamos con estas coordenadas.

-Bien, proporcióneselas cuanto antes.

-Está hecho.

El vehículo para ante la puerta del edificio forense. Bajan. Se identifican y entran.

-Lo siento, pero la identificación del cadáver va a llevar su tiempo, si es que lo logramos identificar. Ni huellas dactilares, ni dentales… y nos falta una rótula. Una prótesis que le han substraído.

-Cuando comprobé si estaba con vida tenía toda su dentadura.

-No se lo voy a negar, pero hasta mi ha llegado sin esta.

-¿Dónde están los sanitarios que lo han traído?-Pregunta el comisario.

-No se moleste. Esto es obra de Taica. No habrán visto ni oído nada. Es el mejor.

Cuando empiezan a salir, Porta se gira:

-¿Y su ropa?

-Dentro del plástico, esa que está colgada. La tenemos que analizar, por si nos dice algo.

-¿Pueden proporcionarme unas fotos de la ropa?

-Haga venir a un fotógrafo,- ordena el inspector.

Se oyen unas cuantas voces y entra un fotógrafo.

-¿Señor?

-Quiero que haga unas cuantas fotos de las ropas del difunto.

Con cuidado, le quita el plástico y procede a realizar varias tomas desde diferentes ángulos.

-¿Quiere algún detalle en especial?

-Sí, -contesta Porta.- Quiero detalles del corte del cuello de la americana, de los botones y del forro. También de los bolsillos. El cuello de la camisa también, y los botones. El dobladillo del pantalón. Sí, los detalles de la cintura. ¿Me pasa la tarjeta? –Porta se graba las imágenes en el portátil.- Gracias. De momento no podemos hacer mucho más. Este es mi número de teléfono. Estaré en el hotel, hasta que hable con mi jefe. –El inspector hace ademán de acompañarla.- No es necesario. Pediré un taxi.

Porta toma un taxi y le da la dirección del hotel. Cuando el recepcionista la ve, queda sorprendido:

-Cambio de planes. Me quedo durante algún tiempo. No quiero que me molesten hasta nuevo aviso. No es necesario que suba nadie a hacer la habitación.

Cuando Porta abre la puerta, te encuentra sentado en el sillón. Hace rato que esperas.

-¿Qué quieres?

Porta relata los últimos acontecimientos.

-Sí. Es más que probable que todo lo que has visto forme parte de la misma trama. Enviaremos un par de barcos de la fundación a indagar. Ocúpate de ello. Envía las imágenes que has sacado a Giusseppe, que este se encargue de localizar las sastrerías. En cuanto a ti, ve en ayuda de Li. Que Giussepe no se preocupe de contactar conmigo. Seré yo quien lo haga con él. Si damos con la identidad del asesinado y descubrimos posibles cadáveres, podremos detener lo que ya se ha iniciado. Gracias por todo. Lo has hecho muy bien.

Vuelves al centro de mando. Empiezas a tener claro lo que tienes que hacer pero tienes que pedírselo a la persona adecuada. Te diriges al secretario.

-Voy a pedir a uno de mis agentes que acceda al centro desde nuestros ordenadores. Necesito pinchar todos los teléfonos de compañías que alquilen cualquier vehículo con el que pueda ser transportado un hombre para hacer desaparecer su cuerpo.

-Esto es bastante inusual. De hecho no se ha hecho nunca. En cualquier otra circunstancia le diría que no, pero nos hemos puesto en sus manos. ¿Le puedo preguntar por qué?

-No quiero que, por accidente, el hombre al que encargue la misión lo comente con ninguno de sus compañeros.

-¿Sospecha que entre nuestro personal hay un espía?

-Hay un infiltrado. No es de su personal, pero hay un infiltrado.

-¿Y me quiere decir que no hemos detectado al infiltrado?

-Así es. Sé cómo se infiltró, pero no sé por qué no ha sido detectado. Supongo que su primera misión fue manipular de alguna manera los protocolos de seguridad.

-¿Sabe quién es?

-Sí, lo sé. Lo tengo controlado pero no quiero que sepa que he dado la orden de pinchar teléfonos. Le diré que la orden de vigilar la misión japonesa es una tapadera. Quiero que crean que he mordido el anzuelo. Sus hombres no corren ningún peligro en la misión japonesa, creo.

-¿Por qué me lo explica?

-Le quiero mostrar mis cartas para que confíe en mí. No se lo puedo pedir si yo no confío en usted. Necesitamos esa tapadera hasta descubrir los propósitos de Totlopot. Su organización es quien está detrás de todo esto. No lo puedo afirmar con certeza, pero es de las pocas organizaciones criminales con infraestructura y capacidad logística para abordar una operación a gran escala.

-¿Cómo se infiltró entre los nuestros?

-Utilizó el asesinato de su agente. Por eso montaron toda la escenografía en el despacho. Rompieron una ventana, que procedieron a reparar para colar el cadáver y al infiltrado. Quedaban restos de polvo de vidrio en el sillón en el que pusieron el cuerpo de su agente. El infiltrado no tuvo nada más que esperar en el despacho y hacerse presente con el disfraz adecuado para ser uno más en medio de la confusión.

-Nuestro hombre cantó.

-Es probable. Pero también es probable que se enterasen por otros medios. Tienen muchas influencias y muchos agentes por todo el mundo. En los sitios adecuados, allí dónde nunca pasa nada. El basurero adecuado, correctamente aleccionado e incentivado tiene más información sobre las costumbres de un rey que alguno de los miembros destacados de su gabinete. El destino de la tierra media en manos de un Hobbit.

-Tiene permiso para proceder. ¿Me puede decir quién es el infiltrado?

-Ugo. Si me permite, voy a dar las instrucciones oportunas a mis colaboradores.

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2 thoughts on “Cadáveres Exquisitos

  1. Palabra de Lost 26 agosto, 2013 / 15:06

    Me ha gustado más el estilo de esta vez que el de la última. Yo creo que haber estructurado los párrafos mejor, si que ayuda bastante (aunque no he llegado hasta el final, porque es un poquito larga).

    S2s

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    • salvela 27 agosto, 2013 / 9:26

      Tienes razón. En cuanto a lo largo, estuve pensando en dividirlo en varias entradas, ya que una entrada tan larga no es buena para un blogg. Felicidades por la triple nominación

      Me gusta

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