CADÁVERES EXQUISITOS

XIX

LA CAZA DEL HOMBRE

Ceremonia del te 267

– Ya he elegido. Capitán Donadoni, Capitán Rissotto, Capitan Bocanegra, Teniente Rosso y Teniente Vanzetti. Saldrán inmediatamente con un grupo de hombres para proteger a la misión nipona. Capitán Bufón, Teniente Rotta, Teniente Marabatta, Sargento Rossi, Sargento Fellini. Ustedes se dedicarán a adiestrar a las fuerzas que han de proteger a la misión japonesa. Cuando los hombres no estén de guardia, estarán bajo sus órdenes, adiestrándose.

– ¿Puedo preguntar para cuando está previsto el atentado contra la misión japonesa?

– No lo sabemos con certeza. En cuanto tengamos esa información la facilitaremos. ¿Alguna pregunta más? Ya pueden salir hacia sus destinos.

Todos salen hacia el destino marcado. Todos obedecen, aunque todos dudan. Entienden la decisión pero no la comparten en la manera en la que se desarrolla. Son conscientes de que se está debilitando el sancta sanctórum de la logística y, aunque obedecen, no comparten tu decisión. Tú lo sabes, has visto sus corazones. Pero sigues adelante, sabiendo que estás solo ante una decisión que nadie más que tú puede entender. No te importa, no es la primera vez que cargas con todo el peso del destino. Forma parte del trato. Tú decides, ellos obedecen, recelan y te odian para acabar admirando tus grandes dotes de resolución. Siempre es lo mismo. Aunque alguna vez lo hizo, ya no te quita el sueño. ¡Sueño! ¿Se puede llamar sueño a tu descanso, a tu recarga de energía? ¿Cuánto queda de humano en ti? La sala de la reunión se ha desalojado hace rato. Sumido en tus pensamientos no reparas en el oficial que reclama tu atención, que acaba desistiendo y abandonando la sala para dejarte ¿solo?

Cuando acabas tus reflexiones y te diriges al comedor, en las miradas de los oficiales y subalternos, notas la desaprobación y la desconfianza, el recelo… el odio que produce tu indiferencia a su mensaje silencioso. Desearían oír unas palabras, pero no tienes nada que decirles, nada. Cualquier comentario podría ser malinterpretado y podría empeorar la difícil situación que se vive en el búnker. Coges un plato y maquinalmente lo llenas de comida. Ya es el cuarto día sin ver la luz del sol y sin recargar tus baterías con la máquina del descanso. El alimento que ingieres es un pobre sustitutivo energético para el desgaste de tu organismo. ¿Cuánto aguantará tu organismo antes de que tus reservas energéticas se agoten y empieces a cometer los errores propios de una maquinaria agotada? Decides retirarte a descansar. Tienes que ahorrar energía. Ya sabes los horarios del personal y de sus costumbres, así que no tienes que perseguir a nadie por los pasadizos. Te limitas a hacer el mínimo esfuerzo y a esperar noticias. ¿En qué piensas? Sabes los horarios en que cada uno de los habitantes del búnker realiza sus acciones. Puedes salir al exterior y alimentarte con luz solar directa. ¿No estás a punto de cometer un error? ¿Conviene abandonar el búnker? ¡Dudas! Tu sistema empieza a notar el cansancio. No puedes dudar. Los hombres a los que ordenas pueden no estar de acuerdo con tus decisiones pero no pueden verte dudar. Sabes el horario de Ugo, y sabes que lo respetará… no hay dudas… hay que salir para que el sol recargue el sistema. Te concentras, te cuesta conseguir la intangibilidad necesaria para llegar a la superficie. Otra mala señal. No puedes dejar que el cansancio pueda contigo. Has de cargar tu batería con luz solar directa. Haces un esfuerzo por controlar cada molécula de tu cuerpo, en busca de la intangibilidad necesaria para superar las toneladas de hormigón y tierra que te separan de la superficie, del sol, de tu fuente de vida. Luchas por mantenerte consciente mientras ganas metros hacia la superficie, caer rendido por el cansancio significa quedar atrapado en un proceso en el que tus moléculas se irían dispersando para formar parte de las gruesas paredes del refugio. Has de aguantar mientras asciendes, los segundos te parecen eternos, pero eres consciente de que todo es psicológico, de que tu meta está al alcance de la mano y de que vas a llegar, no te puedes rendir, la sensación que tienes de que tu mente puede estallar en cualquier momento es solo eso, una sensación. Tu mente no va a estallar y tu vas llegar… vas a llegar… aunque empiezas a no controlar tu cuerpo y este empieza a actuar por su cuenta, con actos reflejos que no controlas, como el brazo que se estira con toda la palma de la mano abierta, en un intento por llegar cuanto antes. Es un gesto inútil, no vas a llegar antes y supone un gasto de energía extra, pero no lo puedes controlar, tu máxima prioridad es no dejarte vencer por el sueño que se apodera de ti, por el sueño y por el pánico. Has de controlar el pánico que te produce la ansiedad de no llegar a tu objetivo. No puedes controlar tu cuerpo, pero has de controlar tu pánico, eres tú el que provoca el pánico, no puedes ser presa de él. La luz llegará, siempre llega. Concéntrate en seguir consciente para llegar a la luz. La luz está llegando, distingues las primeras capas de la tierra, humedad… agua… alcantarillado… adoquines… aire, aire… aire… no paras de ascender… ya has recibido el primer impacto, tu cuerpo empieza a sentir la dulce sensación de la embriaguez que te fuerza a seguir elevándote, elevándote, elevándote para gozar de la dulce sensación que hace que por un momento te olvides del mundo y no te importe llamar la atención.

Transeúntes, turistas, desocupados, curiosos, trabajadores, cazadores… al acecho, que no se dan por vencidos, a pesar de llevar varios días sin pistas. Taica, rey de asesinos; es su oportunidad, la oportunidad de conseguir la mayor de las victorias, un hombre a su altura, una pieza única, la recompensa a toda una vida de perfección en el arte de eliminar. El olor de la emoción es intenso. Sale del acecho, apenas puede disimular sus rápidos movimientos para pasar inadvertido entre le gente, la cacería ha empezado. Se acerca a su presa. No puede llegar hasta ella, pero se acerca y mientras la ve elevarse calcula, rápida, instintivamente y se aproxima al lugar en donde sus cálculos le dicen que su presa tomará tierra. Una terraza, corrige… un balcón, corrige… una terraza, no, la siguiente, la calle, no, no puede ser la calle… la siguiente terraza, desierta… con algunas prendas secándose, ondeando como inquilinos sin cuerpo que cubrir.

Taica oculta su presencia. Tomas tierra allí donde Taica ha calculado. Mantienes cierta intangibilidad. Te giras hacia donde se oculta Taica, Este se muestra. Te mira:

-No estás en plena forma. Dime un lugar y dame tu palabra de que nos encontraremos allí cuando estés en tu plenitud.

-¿Por qué?

-Deseo enfrentarme a ti y derrotarte.

-Eso lo han deseado muchos.

-Yo lo conseguiré.

-¿Y qué harás cuando me hayas derrotado?

-Seguiré mi camino.

-No puedo dejarte seguir tu camino. Quiero tu palabra de que no volverás a asesinar si yo cumplo con la mía.

-No te la puedo dar. Soy lo que soy y mi odio hacia el ser humano es demasiado grande.

-Has sufrido mucho, pero… no consigo ver odio en ti. Eres un artista, utiliza tu arte para ayudar a la gente.

-Nunca ayudaré a nadie, pero si me derrotas te ofrezco un año de mi vida.

-Me pensaré tu oferta. Cuando todo haya acabado te esperaré en la isla de los muertos. No utilices tu arte hasta entonces.

-Tienes mi palabra. –Se miran. Se hablan con la mirada.- Ella está bien. Y no he ido contra nadie de tu equipo.

-En ti no hay odio…

-Carga tus baterías en paz.

Fragmento de cadáveres exquisitos de Josep García

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3 thoughts on “CADÁVERES EXQUISITOS

  1. Palabra de Lost 20 agosto, 2013 / 12:53

    Te voy a dar un consejo de amigo, no soy escritor ni nada, y seguramente hay muchas cosas en tu escrito que se me habrá pasado desaprecibidas, pero desde mi humilde punto de vista, creo que a tu escrito le vendría bien, estar dividido en más párrafos.

    Un abrazo, y espero que no te haya molestado la intromisión.

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    • salvela 21 agosto, 2013 / 8:18

      No, en absoluto. No me molesta ningún comentario.
      Es más que probable que sea como dices, ya que está pensado como novela gráfica, en espera de alguien que quiera ponerle los lápices.

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      • Palabra de Lost 21 agosto, 2013 / 11:08

        Ya me parecía a mi, que lo veía un poco raro, ahora lo entiendo mejor.

        S2s

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