Cadáveres Exquisitos

XIII

UNA ENCRUCIJADA

 Visions Urbanes Granollers 065

Al abrir la puerta de la habitación lo percibes. ¡Es tarde! El golpe ha sido rapidísimo. No habías alcanzado la intangibilidad y el golpe, certero, te ha descentrado y neutralizado. Para cualquier otro habría sido mortal. Tú, aunque tarde, has reaccionado y has amortiguado el efecto pero aún así estás atontado. Aunque atontado percibes la sorpresa en tu atacante, seguramente eso también te ha salvado, la sorpresa. Nunca, antes del momento presente, nadie había percibido su presencia. Es un invisible para todos aquellos que él desea, pero tú has notado su presencia y él lo ha advertido.

No puedes hacerte intangible, estás demasiado atontado para conseguirlo, y ello requiere concentración y todos tus sentidos trabajan para averiguar qué ha sido de Porta. Sabes que está en la otra habitación, sin sentido pero viva. Taica, el invisible que te está apretando el cuello sabe lo que se hace. Ha sido un breve instante pero tus ojos se han cruzado con los suyos y el invisible vuelve a quedar sorprendido. Lo notas. Es un buen profesional, sabe lo que se hace. A pesar de la sorpresa no logras zafarte de él y ya es tarde para conseguir la intangibilidad. Tienes que dar con un punto débil y rápido. Con gran esfuerzo haces que los cuerpos se estrellen contra el vidrio del balcón, pero su presa sigue igual de fuerte, unos cuantos arañazos en el brazo y un corte en la oreja pero no ceja. Como puedes, te sujetas a los barrotes del balcón y lo aprietas contra ellos, consigues ponerte de pie pero sigue atenazándote el cuello con la misma fuerza. Tú única salida es tirarte al vacío. El lo advierte y se separa de ti. La vista se te nubla pero tú le coges por el brazo y le dejas colgado en el vacío. Otra vez se cruzan las miradas. No ves miedo en sus ojos. La vista se te nubla y estás a punto de perder el sentido. Balanceas el brazo y haces que tu presa caiga en el balcón del piso inferior. Necesitas recuperarte, no puedes perder el sentido. Te mantienes en pie. Sientes alguna sirena y dejas de notar su presencia, ya no sientes la amenaza, vas hacia donde esta Porta y tras asegurarte de que está bien, te dejas vencer por la noche.

Sentado en el rincón, mirando el movimiento del agua, Taica piensa en lo que acaba de suceder. Es la primera vez que alguien percibe su presencia sin que él lo permita. La situación es completamente nueva. Supone un desafío a su técnica, un reto digno de su nivel. Un contrincante a su altura. Resulta muy gratificante para él, después de tantos años de duro entrenamiento en el seno de la mejor sociedad secreta nipona, asumir el que probablemente va a ser el mayor desafío de su existencia. Ha de enfrentarse a su contrincante y vencerle pero tiene que renunciar a su contrato. No puede cumplirlo. Quiere vencer pero no dar muerte. Su oponente es único en el mundo, lo que ha visto en sus ojos no lo había visto nunca. Sus ojos son un pozo de sabiduría inmensa, sabiduría de siglos, tal vez milenios de existencia. Sus ojos son lo más cercano que él ha estado del concepto de inmortalidad. Todo en ellos es humano pero sobrepasan el límite de lo humano. Son los ojos de una criatura maravillosa, única, que no puede ser destruida. Su decisión está tomada, renuncia al contrato pero no a la confrontación.

Despiertas en la cama de la habitación. Preguntas por Porta y esta se aproxima a ti. Te incorporas:

-¿Qué haces? Tienes que descansar.

-A mí solo me dejó sin sentido. No sentí absolutamente nada. Estoy bien, era un profesional y sabía lo que se hacía. No me quería asesinar. Tú eras su objetivo. El escáner revela que estás bien, aunque te llevaste la peor parte.

-¿Quién nos socorrió?

-En un principio la policía, pero enseguida se hizo cargo el ministerio del interior. Querían hospitalizarnos pero les convencí de que yo tenía los conocimientos y el equipo adecuado para la ocasión.

-¿Y Giussepe?

-En su puesto. Nunca perdimos el contacto.

-¿Sabes si nuestro atacante hurgó en tus ordenadores?

-No lo hizo.

-Por tanto es probable que no sepa nada de Giussepe. Pero no me quiero arriesgar. Es muy bueno. Si se propusiese matar a Giussepe, este no tendría ninguna posibilidad. Que recoja el equipo y se retire. Sabemos a quien nos enfrentamos, no es necesario el apoyo logístico de Giussepe. ¿Tenemos alguna noticia de Li? – Porta niega.- ¿Qué hora es?

-Las seis.

-Vamos, ya hemos perdido mucho tiempo.

Totlopot no pestañea cuando recibe la noticia. Solo comenta, “Bien, que nos devuelva el dinero. Quiero al señor Molesto aquí, antes de dos horas.” Nadie da un duro por Molesto pero a todos los presentes les recorre un escalofrío al pensar que ellos pueden ser los elegidos para sustituir a Molesto. Totlopot piensa, sabe que el escarmiento que de a Molesto no será suficiente para mantener a sus vasallos sumidos en el miedo pero también sabe que no puede enfrentarse a Taica. Los servicios que ha prestado a su organización constituyen una serie de argumentos suficientes para desestimar cualquier ajuste de cuentas con el asesino.

Alfred Molesto recibe la noticia de que Totlopot le quiere ver inmediatamente cuando está a punto de tomar un avión para supervisar personalmente el asunto de Venecia. Se encuentra en la disyuntiva de tomar el avión y enderezar el asunto de Venecia para contentar a su jefe y salvar la piel o hacer acto de presencia para ser ejecutado. La primera opción no es válida. Si desobedece y toma el avión puede darse por muerto antes de poner un pie en el aeropuerto de Venecia. Si obedece tiene una ligera posibilidad, puede que convenza a Totlopot de la necesidad de tomar el vuelo hacia Venecia, incluso podría encontrar apoyo entre algún miembro de la organización, deseoso de no recibir el encargo envenenado. Permanece quieto, en pie, en la terminal, aferrándose desesperadamente a lo que probablemente sean sus últimos minutos de vida. Desea convencerse de que ha sido él, Alfred Molesto, y no Totlopot, el que ha tomado la decisión de acudir a la cita con Totlopot. Desde la terminal, contempla cómo el avión hacia Venecia se le escapa. El avión se le ha escapado. No tiene otra cosa que hacer hasta el siguiente vuelo, así que acudirá a la cita con Totlopot.

-Porta, es importante que averigüemos cuanto antes el objetivo de Totlopot. El es quien se halla detrás de todo esto. Solo su organización tiene la infraestructura necesaria para acometer una operación de la envergadura que nos muestran los indicios. En cuanto sepamos el objetivo de Totlopot te adelantas para averiguar lo que puedas sobre Li. Yo te seguiré en cuanto haya desbaratado la operación.

-Como tu digas, aunque no estoy de acuerdo.

-No espero que estés de acuerdo, sólo que obedezcas.

-Cuando quieres puedes ser todo un caballero…

-En estos momentos eres un miembro de la organización… si crees que no puedes…

-Si puedo. – Os miráis a los ojos.- Sí puedo.

 Capítulo de Cadáveres Exquisitos de Josep García

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