Cadáveres Exquisitos

IX

DÍA DE TRABAJO

 Ceremonia del te 190

-Hoy llega la delegación de una empresa rusa y otra de una sudafricana. Nos da tiempo de hacer una parada en la academia de pintura.

-Yo tengo que atender los ordenadores. He de verificar que todo está correcto.

– Tienes diez minutos para verificar el equipo, antes del desayuno.

-Sabes que no basta con diez minutos.

-Realiza una conexión con la unidad móvil y que lo verifique Giussepe.

-Sabes que ese no es mi “modus operandi”.

-Yo confío en Giussepe, ¿por qué, tú, no puedes confiar en él? Hoy harás labor de campo.

-Si, bwana.

En la academia disfrutáis de la pintura de los grandes maestros. Al salir os dirigís al hotel que ha elegido la delegación rusa para alojarse. Porta filma el hotel y la llegada de los empresarios. Toda la gente que pasea se imagina a una inocente, tonta, despistada y atractiva turista que ve las ciudades a través de su cámara, sin prestar atención a la verdadera realidad que la circunda. Los ojos de los observadores de la agencia Vigilia, filial de Soma, saben que la filmación de Porta forma parte de la rutina habitual de su trabajo, y que en realidad la cámara envía información a un equipo que se encargará de procesarla y facilitar su labor de vigilancia. Uno de los empresarios mira directamente a la cámara y saluda, por un momento hasta parece querer encontrar pose. Comenta algo con uno de sus compañeros, por las risas debe de ser alguna gracia soez sobre Porta. No toda la comitiva está formada por hombres de empresa, entre ellos hay algún pistolero. Las americanas no aciertan a disimular el armamento. El grupo entra en el hotel, dónde son esperados. Porta y el detective les siguen. Entran al bar, piden una consumición. El detective va al lavabo, se encierra en uno y espera instrucciones de Porta.

-Habitaciones 421, 423 y 425.

El detective varía su densidad molecular y, como si de un fantasma se tratase, levita atravesando los sólidos suelos hasta la cuarta planta. Busca los letreros que le sirvan de orientación y se dirige hacia las habitaciones. Controla las ventanas. Comprueba que todas dan  a un canal, y que no hay edificios altos cerca. Constata que los teléfonos están intervenidos y que hay una serie de micrófonos y cámaras convenientemente camuflados. No le importa. Ellos saben que está en Venecia. Oye una puerta al abrirse y se oculta. Observa desde su escondite a la delegación. Son tres los empresarios, el resto son pistoleros a sueldo. Los pistoleros siguen un protocolo, calibrando los puntos débiles de los habitáculos, mientras los hombres de negocios se relajan en el mueble bar. No se molestan en comprobar si los teléfonos están intervenidos, ni en si hay micrófonos y cámaras ocultas. No juegan en la misma liga, se comportan como simples guardaespaldas de honrados hombres de negocios. El detective desaparece como ha llegado, sin ser advertido por nadie.

-Los rusos están vigilados. Supongo que todas las delegaciones lo estarán. Solo son hombres de negocios con sus guardaespaldas. Vamos a ver qué tal respira la delegación sueca.

La delegación sueca tiene reservada una villa privada en una isla. “La Oil Enterhouse Company se tira de la moto”, comenta Porta. “Debe de ser una manera de incentivar a sus cuadros de mando”, responde el que no respira como un vivo. “Me gusta la manera de pensar de la Oil.” “Serías incapaz de estar cómoda en una villa, separada de tu precioso laboratorio.” “Siempre estoy separada de mi precioso laboratorio, el laboratorio móvil no es nada más que un sucedáneo. No me costaría nada ser tratada como un cuadro de la Oil.” La lancha que pilota Porta bordea la isla, hasta una cala que hay en la parte posterior, dónde fondea. “¿Cuándo es la última salida?” “El servicio que prestamos es altamente personalizado.” El que es conocido en ciertos medios como el fantasma, se tira al agua y nada hasta la orilla. Porta piensa que se podría haber ahorrado el chapuzón. Ganada la orilla, se dirige hacia el camino que supera el acantilado, sin mirar a Porta. Porta advierte que la embarcación que ha salido tras ellos para los motores, a una distancia prudencial. Parecen un par de juerguistas, excesivamente sobreactuados para ser auténticos perlas del turismo. Seguramente ha sido por ellos que no ha querido ahorrarse el remojón levitando. Se asegura de que no haya nadie más en la embarcación que la pueda coger desprevenida. Se quita una blusa transparente, se aplica crema solar y se dispone a tomar el sol, sin perder de vista a los pinchos de la embarcación vecina.

-Se ha quedado sola. Podríamos abordarla y….

-Tenemos órdenes al respecto.

-Pero es una oportunidad única, nos deshacemos de ella y luego, cuando se acerque de nuevo a la lancha, no le dejamos ni subir, le aplastamos directamente con la quilla.

-Yo no deseo desobedecer a quien tú sabes. Tú tampoco querrías. Relájate y disfruta de la brisa marina.

-Es bastante guapa.

-¡Relájate!

-Haz servir las comunicaciones para decir que lo tenemos perfecto para actuar.

-No es aconsejable desobedecer en nada, y eso incluye las comunicaciones. Tenemos un protocolo fijado que hay que seguir al pie de la letra. Nunca te he hablado del alemán, ¿verdad? Era mi compañero, antes que tú. Llevaba bastante tiempo en la organización, se puede decir que era un veterano, de esos que están acostumbrados a saltarse las normas alguna vez. Un día llamó, antes de la hora señalada, para decir que la misión estaba cumplida, que no era necesario que un ejecutor se molestase en hacer el viaje. Todo había salido perfecto, y la policía no pudo sospechar en ningún momento que se tratase de un asesinato. No llegó a la habitación, y tampoco se pudo probar que se tratase de un asesinato. Yo me desperté unas horas más tarde. Tuve suerte. Comprobaron que yo no había tenido nada que ver en la decisión del alemán. Aún así, tuve que pagar por haber sido compañero del alemán. El jefe me destinó tres años a una mierda de país perdido en África, donde la vida de un blanco no vale un carajo. Tras tres años, en que cada día podía haber sido el último de aquel que mi madre trajo al mundo, me fue permitido volver a la vida, Europa… Estados Unidos… la civilización, ya sabes. No pienso ir más allá de dónde nos han indicado, y tampoco dejaré que tú lo hagas. Relájate y disfruta de estas vacaciones.

-Se impone cambiar de aires, si uno no puede ir mucho más allá en esta organización.

-Eres libre, muy libre, pero yo de ti ni me atrevería a pensar en esa posibilidad.

-No será para tanto…

-Mira, así es como yo lo veo. Tu y yo estamos justo donde nos merecemos, ni más ni menos. En esta organización se busca la eficiencia al cien por cien. No se permite ni un solo error. Quien vale asciende hasta el lugar que le corresponde, no irá más allá, y cuando se llega al límite, como es tu caso y el mío, nos dedicamos a hacer lo que nos mandan lo mejor que sepamos. Por debajo nuestro hay gente que vale menos y por encima los que son mejores que nosotros, eso es todo.

-Si que te conformas con poco. Pero tu caso es distinto al mío. Tú ya empiezas a ser un poco mayor para buscarte algo mejor, hace tiempo que agachaste la cabeza. A mi aún me corre la sangre por las venas.

-Si quieres un consejo haz lo posible por que no te interrumpan el circuito. Créeme cuando te digo que el alemán era muy bueno, habría llegado alto, pero las prisas lo traicionaron.

-Guárdate tus consejos.

-Como quieras.

Porta puede ver que están hablando y, por las miradas mal disimuladas que dirigen hacia la lancha, adivina que están hablando de ella. Observa que parecen estar en desacuerdo. Uno de los dos la pone nerviosa, ya que la mira con bastante descaro. El otro parece querer frenar los impulsos, que entiende como primarios, de su compañero. Está preparada y seguramente no tendrá ningún problema si necesita defenderse, pero ello no hace que esté más tranquila. Recuerda sus horas de duro entrenamiento en el complejo, así es conocido por algunos miembros de la organización el lugar en dónde son entrenados para formar parte del equipo, una instalación lúdica para los miles de usuarios que disfrutan de ellas, que en su interior cobija uno de los campos de entrenamiento más duros. Mientras las chicas de su edad disfrutaban con amoríos y salidas nocturnas, ella se machacaba durante horas, en ocasiones bajo la férrea supervisión de su padre. Para los entrenadores era un prodigio de concentración y voluntad, una férrea voluntad que la conducía a destacar sobre compañeros y compañeras mejor dotados físicamente, pero que a la vez significaba una seria amenaza para su vida, ya que su tozudez no le permitía ser consciente de su límite. Vuelve a la realidad. El detective se acerca. Lo agradece, pues a pesar de todo el entrenamiento recibido nunca ha tenido que emplearse en una acción real, con asesinos sin escrúpulos ni remordimientos de conciencia.

-¿Qué has encontrado?

-Hombres de negocios. Nada más. La villa está intervenida, igual que lo estaban las habitaciones de la delegación rusa. Seguramente es lo que nos vamos a encontrar delegación tras delegación. Nuestro cliente estaba en lo cierto. Alguien se está tomando muchas molestias para tener controlada esta cumbre.

-¿Hacemos que canten?

-No. No han intentado nada. Son turistas que casualmente no paran de coincidir con otra pareja de turistas. No ganaríamos demasiado. De momento utilicemos nuestros medios. Veremos que nos dicen los ordenadores. Porta enciende el motor y encara la proa hacia Venecia. Al pasar al lado de sus sombras les sonríe mientras hace un viraje brusco que levanta una cortina de agua que les empapa.

-¡Sorry!- exclama el detective. No obtiene respuesta.

En la habitación del hotel el detective observa por la ventana mientras Porta consulta bases de datos. “Nuestras sombras se han turnado para secarse.” Porta se limita a asentir mientras transmite órdenes de búsqueda.

-Las personas que quieren controlar la cumbre se han tomado muchas molestias en ocultar la procedencia y el destino del material que has observado. Ocultar tanto movimiento de material está al alcance de muy pocos. Tenemos registros de grandes pedidos de material que cuadran para la construcción de micrófonos y cámaras como las que has visto, pero no es lo que estamos buscando…. Esta empresa de la India hizo un pedido de cobre que según los datos que recoge el ordenador, no cuadra con los productos manufacturados que vendieron. Y aquí tenemos una empresa somalí que pidió más plástico del necesario para la previsión de carcasas que había de fabricar.

-¿No puede ser que ese material se halle en el almacén?

-Los números de las existencias en almacén no cuadran. El material fue utilizado para realizar un encargo que no figura en ningún registro. Y mira la diferencia en la factura de consumo eléctrico. El consumo de energía por parte de ambas industrias se incrementó en un 20% con respecto a los meses anteriores y posteriores, y con respecto al mismo periodo en años anteriores. Tenemos que averiguar para quien trabajaron estas empresas.

-Contacta con Li.

-Estoy en ello. –Li no tarda en responder. Porta le envía, encriptada, toda la información que va a necesitar para realizar la investigación. Li confirma que ha recibido los datos y que ha entendido perfectamente la naturaleza de lo que se le pide.

-Dile que toda precaución es poca.

-Ha cortado la comunicación.

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