El Trabajo

EL TRABAJO

 Ceremonia del te 219

A la población de Riolatas había llegado una nueva empresa. Todos celebraron su llegada. Era una empresa seria, con nuevas ideas y nuevos modelos sobre productividad y contratación. Parte de su éxito se debía a las nuevas políticas de relaciones laborales. Esta política la había llevado a un buen posicionamiento en los mercados bursátiles. Este modelo ejemplar y sostenible era del gusto de los consumidores, los inversores, las plataformas cívicas y demás agentes de mercado.

El alcalde y los regidores se felicitaban por el acuerdo alcanzado para que la empresa abriese una sede en la ciudad. La prosperidad que la empresa traía consigo les aseguraba la próxima reelección. Bien es cierto que habían regalado unos terrenos a la empresa y le habían proporcionado excelentes exenciones fiscales. ¿Pero qué eran esos privilegios a cambio de los cuantiosos beneficios sociales que auguraban las previsiones? Los terrenos habían sido expropiados a unos cuantos campesinos, que se empeñaban en mantener una actividad económica en vías de extinción. ¿De qué servían? Eran incapaces de abastecer a la ciudad, no tenían capacidad de exportación y pagaban pocos impuestos.

Era cierto que la empresa a la que habían regalado los terrenos para la apertura de una sede, tampoco pagaría impuestos, pero sí lo harían sus empleados. Los ingresos de estos compensarían lo que dejarían de percibir por parte de la empresa. Sin olvidar lo más importante. La publicidad generada por su buena gestión atraería a más empresas que generarían más trabajo y más riqueza. Y más importante todavía, su buena gestión económica al frente de Riolatas les facilitaría el ascenso en el partido, o como mínimo, les aseguraba varios años al frente de los destinos del municipio.

Los plazos establecidos para la apertura de la sede se fueron cumpliendo. Expropiación, derribo de las casas de los campesinos, parcelación, construcción de las infraestructuras necesarias para alcantarillado, agua, luz, comunicaciones, construcción de la nave y apertura. Para la apertura se necesitaba un trabajador y se procedió a publicar la oferta de trabajo. En pocas horas, el correo de la empresa se colapsó con los currículos de cientos de trabajadores. Hacía tiempo que las empresas de la zona no contrataban y despedían gente. Cada año salía una nueva promoción de estudiantes que no encontraba acomodo en el campo laboral y a esto había que añadir la nueva ola de paro debido al cese de la actividad agrícola.

La selección para entrevistar al personal fue fácil. Se eliminaron todos los currículos que no hubiesen llegado por correo electrónico. Era indispensable que el puesto de trabajo fuese cubierto por un usuario de la tecnología. De los que habían llegado por correo eliminaron todos los que no habían redactado una carta de presentación. Todos aquellos que no se habían molestado en redactar una carta de presentación no mostraban suficiente interés por conseguir el trabajo y demostraban falta de habilidades sociales. Muy importantes para el puesto. Luego descartaron a los que habían tenido faltas ortográficas o errores en la construcción gramatical. A los que carecían de conocimientos de otras lenguas, aquella era una empresa internacional. A los que no tenían estudios, se necesitaba un nivel técnico adecuado. A los que los habían terminado hacía menos de dos años, se necesitaba mucha experiencia para desempeñar el puesto. Al final de toda la criba fueron citadas tres personas para una entrevista.

Las tres personas seleccionadas fueron citadas el mismo día y a la misma hora. Les recibió un técnico de selección de personal, altamente cualificado para decidir que persona era la idónea para ocupar el puesto, con un margen de error del cero coma uno por ciento. Esto estaba certificado por una empresa muy seria especializada en masters de selección de personal. Este empresa solo admitía entre sus alumnos, personas con un alto nivel de capacidad económica para poder pagar los seis mil euros que garantizaban el certificado emitido por la empresa, herramienta indispensable para el acceso al mercado laboral, estancia aparte.

-Señores. Me llamo Agapito Endollado. Les voy a presentar la empresa, su misión y sus valores. Luego les describiré sus funciones dentro de esta. Síganme.

Pasaron a recorrer las salas y las naves de la empresa mientras Agapito Endollado les ofrecía una prolija explicación.

-La empresa nace en un día soleado gracias al impulso y la idea de Consorte Ungido. Hombre preocupado por el progreso, el medio ambiente y el bienestar del trabajador. Estos son los tres pilares de la empresa. Nuestra misión es apretar botones. Pueden comprender que eso exige una gran preparación técnica, altos conocimientos de telemática y una gran preparación física e intelectual. Nuestro fundador quiso que, como componente indisoluble de esta preparación, se añadiese una probidad moral en toda regla. Nuestros trabajadores deben tener altos conceptos de solidaridad con el medio ambiente y sentirse emocionalmente solidarios con las futuras generaciones, a las que hemos de legar un mundo mejor del que hemos heredado.

Pasaron por una sala en que había botones de diferentes colores y tamaños, situados en paneles clasificados por números y letras. Junto a estos botones había varios teléfonos, también de diferentes colores, así como monitores equipados con un ratón para cada uno.

-Esta es la sala de control,-continuó Agapito Endollado.- Aquí es donde realizarán su trabajo. Tienen que estar atentos a los teléfonos y a los monitores. Cuando suene un teléfono tienen que atenderlo, con la mayor celeridad posible. Es muy importante que sepan identificar el teléfono que está sonando para que puedan descolgar y atender la llamada con celeridad. En ocasiones habrán de atender dos y tres llamadas a la vez. Ustedes solo tienen que decir ¿Diga? Una vez que lo hayan dicho, les dirán que aprieten un botón. No se preocupen, les dirán el botón que han de apretar. Muy importante, aquí entra en juego su conocimiento y preparación. Si les dicen que aprieten el botón verde, es el verde, no el azul. Han de identificar el botón verde y apretarlo, sin preguntar. Solo apriétenlo. ¿Cómo les transmitirán la orden? Les dirán una letra y un número y a continuación el color y tamaño del botón. Es una gran responsabilidad. De su pericia en identificar y apretar el botón adecuado dependerá el éxito de la empresa. ¿Lo han entendido?

Los candidatos respondieron que sí.

-¿Alguna pregunta?

-¿Los monitores?,-preguntó uno de los asistentes a la entrevista.

-Si,-respondió Agapito Endollado.- Los monitores. Tecnología punta. Somos una empresa altamente informatizada y digitalizada. Si no hay más preguntas, en los próximos días les haré una llamada para comunicarles el resultado de la entrevista,-dijo con una sonrisa.

-Yo tengo una pregunta. ¿Las condiciones económicas?,-dijo el mismo que había preguntado por los monitores.

A esas alturas de la entrevista, Agapito Endollado ya le había descartado como candidato.

-En el momento de la llamada lo sabrán,-dijo Agapito.

“Es una buena empresa. Modélica en sus planteamientos. Y han sabido redefinir las relaciones laborales. Seguro que las condiciones económicas mejoran las del mercado nacional.” Este era el pensamiento que tenían los entrevistados.

Al día siguiente, ambos recibieron una llamada de la empresa.

-Buenas. Le llamo de Botones sin Fronteras, Sociedad Anónima. Nos ha gustado su perfil y nos gustaría que formase parte de nuestra plantilla.

-Estupendo,-dijeron los trabajadores.- ¿Cuándo me he de incorporar?

-En cuanto haya depositado la cantidad de mil euros en la cuenta que le daré.

-Perdone. ¿En concepto de qué?

-Usted promete como trabajador,-dijo la voz telefónica, que continuó.- Pero contratarle representa un riesgo para nuestra empresa. Por dos cosas. No sabemos si su puesto de trabajo va a generar beneficio. Usted ha de cubrir ese margen de riesgo con esos mil euros, cada mes, hasta que su puesto genere beneficio. En el momento en que su puesto comience a generar beneficio va a recuperar la inversión inicial. Es la política de nuestra empresa para que el trabajador se sienta implicado, y no parte de un monótono proceso industrial.

-¿Y si mi puesto no genera beneficio?

-Habrá aprendido a apretar botones y habrá ganado experiencia en un puesto altamente cualificado. Cualquier empresa le contratará. Pase lo que pase, usted sale ganando.

-Y en el momento en que mi puesto genere beneficio, ¿qué pasará? ¿Tendré un porcentaje?

-No. Recibirá mil euros al mes. Usted es un trabajador. No asume ningún riesgo para recibir un porcentaje de los beneficios.

Ambos trabajadores colgaron el teléfono. Tuvieron la delicadeza de hacerlo sin insultar a los empresarios de la nueva era. La empresa tuvo que recurrir a un trabajador que no residía en Riolatas. Este se despidió pronto, al igual que los quince trabajadores restantes. El alcalde y los concejales estaban encantados con la movilidad y el dinamismo resultante del puesto de trabajo, aunque habían de reconocer que la recaudación impositiva no cumplía con las previsiones. Pero eso no representaba ningún problema. La estrategia de la inversión era a largo plazo. Habían conseguido para Riolatas una empresa moderna, ecológica, altamente tecnificada. El puesto de trabajo cumplía con un riguroso plan de formación, preparando técnicos para enfrentarse a los nuevos retos laborales. Y la oferta laboral se ajustaba a los nuevos tiempos. Movilidad y cambio continuo, nada de engordar con un puesto para toda la vida.

Lamentablemente, algunos planes no salen como deberían. La sociedad no estaba preparada para acoger en su seno a una empresa tan moderna y con tan altos estándares de calidad. Se habían adelantado a su tiempo pero su tiempo no merecía una empresa tan moderna ni unos dirigentes tan ejemplares. La empresa hizo lo único que podía hacer. Cerrar y llevar su filosofía y su tecnología a una sociedad merecedora de ello. Y los dirigentes hicieron lo único que podían hacer. Asumir su fracaso e indemnizar a la empresa por las pérdidas que había tenido al haber apostado por un municipio tan atrasado moralmente. No tuvieron más remedio que adoptar una medida impopular. Subieron los impuestos para hacer frente a la alta indemnización que la empresa se merecía.

Afortunadamente, el alcalde y los ocho concejales pudieron conservar el puesto. Las nueve personas que fueron a votar el día de las elecciones, les habían vuelto a otorgar su confianza y legitimaron un nuevo mandato. Aún, en un municipio tan atrasado, había quien reconocía sus méritos.

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2 thoughts on “El Trabajo

  1. Edena Ruh 13 abril, 2013 / 11:25

    Me he fijado en que, en casi todo lo que escribes, generalmente usas frases cortas. Cómo consejo (aunque no soy nadie para dar consejos :$ ) te diría que intentases variar el uso de frases cortas y algunas un poco más largas para que el texto “fluya” mejor.

    Saludos.

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    • salvela 13 abril, 2013 / 13:04

      Gracias por el comentario o consejo. Te lo agradezco. Tengo una explicación. Cuando empecé a escribir utilizaba frases largas, enrevesadas, en pasivo, subordinadas, buscando “lucimiento”.Con el tiempo he querido simplificar la frase, mensajes cortos y claros, intentando que el lector, con una frase, capte el sentido y se forme imágenes claras. Es probable que me haya pasado en ese aspecto. Supongo que influye mucho el hecho de trabajar con gente que necesita mensajes claros y sencillos.

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