El Vendedor de Estrellas

EL VENDEDOR DE ESTRELLAS

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Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana había un pequeño planeta habitado. Según dicen los expertos, era vida inteligente. Se basan en las muestras que nos han quedado de sus civilizaciones. Parece ser que desarrollaron sistemas de comunicación complejos. Consiguieron construir sociedades complejas con diferentes sistemas organizativos. Estas sociedades, según relata un cronista espacial, un adolescente del planeta Apis, que realizaba su ritual viaje de fin de estudios a través de diversos sistemas y galaxias, habían conseguido superar recelos y dirimir sus disputas de manera pacífica, llegando a acuerdos. Incluso consiguieron poner algunos vehículos en órbita espacial, aunque nunca destacaron en esta ciencia. Los contactos con habitantes de otros planetas fueron pasivos. Actuaron de anfitriones. Es cierto que algunos de ellos recorrieron el universo, pero al servicio de otras flotas y de tecnologías más avanzadas.

Para sus transacciones comerciales utilizaban el oro y los diamantes. También la plata. Naturalmente, esto fue en un principio de su larga historia. Con el tiempo descubrieron lo práctico que era sustituir el oro por su valor acuñado en un papel. Este descubrimiento fue crucial para su desarrollo económico, ya que los gobiernos descubrieron que podían jugar con los valores acuñados sin tener absolutamente nada.

Ben Salamir, cronista interplanetario, arqueólogo, doctor en relaciones extrasensoriales, profesor de titulología en la universidad de gastroenteritis recoge una historia que descubrió en un cuaderno de un crucero espacial accidentado y cuyos restos se habían perdido. El cuaderno perteneció al ilustre comandante Toro, vecino del sector cuatro del sistema Onírico. Este recogía una historia que le había contado su ayudante de cámara, que precisamente era un habitante del planeta del que estamos hablando. La historia es la siguiente.

En su planeta había un hombre muy rico. Este hombre consiguió su riqueza con una idea brillante. Vender estrellas. Vendía las mejores estrellas y a precios módicos. Empezó por las más cercanas y visibles. Unos cuantos cuerpos celestes que giraban alrededor del mismo sistema solar. Cuando vendía una estrella emitía un bonito título de propiedad que aseguraba que la estrella era propiedad de aquella persona. El mundo se entusiasmó con la idea, todos querían tener su estrella. La gente quería comprar el sol, y un par de satélites que orbitaban sobre nuestro mundo pero el vendedor de estrellas no los vendía.

Los gobiernos, temerosos ante el éxito de la iniciativa y de quedarse sin su parte del pastel, acudieron a comprar el sol y los satélites y el vendedor de estrellas se negó a vendérselos. Se los regaló a cambio de la patente total sobre todas las estrellas del universo.

Cuando otras personas quisieron sumarse al negocio vieron denegada su petición. La patente para la venta de estrellas y su comercio era única y exclusivamente de una sola persona.

Como necesitaba extender su negocio de ventas, creó escuelas en dónde enseñaba los procedimientos para formar parte de su empresa y ser un buen vendedor de estrellas. Quien superaba los estudios era contratado como agente vendedor de estrellas. Su misión era montar sucursales para la venta de estrellas por todo el planeta. Estas sucursales no sólo vendían, también organizaban sociedades para comprar estrellas. No todos se podían permitir una estrella. Por esto, se creaban sociedades para compartir la propiedad de una estrella, sociedades a las que había que asesorar legalmente. Pero el negocio no paró aquí, también organizó bancos de estrellas. En ellos se guardaban los títulos, que poseían gran valor y se procedía a su mantenimiento y reparación para que no sufriesen deterioro.

Actualmente los herederos del vendedor de estrellas son los más ricos del planeta. Y gracias a este hombre, los habitantes del planeta Sirius somos los dueños del universo.

La historia acaba con una anotación: “Esa es mi estrella.”, me comentó mi ayuda de cámara mientras me señalaba un cuerpo celeste que vislumbramos por un milisegundo.

Josep García

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One thought on “El Vendedor de Estrellas

  1. Leo Suris 3 julio, 2013 / 1:34

    me encantó tu historia!…seguro que disfrutarás la que escribí hace más de un año llamada “El vendedor de planetas”.(youtube)..te aseguro que no es lo que estás pensando, esta historia de ciencia ficción se basa en un delirio total y todavía continua jajajajaja pero así es la literatura verdad? pura imaginación…te felicito por tu escrito y te invito a que continues con la magia

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